Atletismo

Maitane Azpeitia: «Llegué a sentir dolor al ver una pista de atletismo, pero ahora vuelvo a disfrutar»

Ilusionada. La saltadora Maitane Azpeitia y su reflejo, en el gimnasio Arima de Donostia, donde acostumbra a ejercitarse./IÑIGO SÁNCHEZ
Ilusionada. La saltadora Maitane Azpeitia y su reflejo, en el gimnasio Arima de Donostia, donde acostumbra a ejercitarse. / IÑIGO SÁNCHEZ

La triplista Maitane Azpeitia, campeona de España en 2010, ha regresado a la competición, ahora «con otra mentalidad»

Karel López
KAREL LÓPEZ

Lo define de una forma muy sencilla: «Fue una relación de amor-odio». Maitane Azpeitia (Oiartzun, 01-03-1989) no habla de parejas, no. Lo hace de deporte, de atletismo concretamente. Llegó a ser campeona de España absoluta de triple salto en la pista cubierta de Valencia en 2010 (13,55 metros saltó) y era una de las grandes perlas a nivel estatal, pero la historia cambió -malditas lesiones- y confiesa que llegó a «sentir dolor al ver de cerca una pista de atletismo». Ahora, recuperada y «con otra mentalidad», ha vuelto a la competición porque «no quería acabar así, no quería quedarme con la espinita de odiar este deporte que tanto me ha dado. Ahora es un hobby».

Regresó hace diez días en la Copa de Euskadi de clubes con una marca válida de 12,24 metros, volviéndose a ver las caras con el triple y vistiendo la elástica del Super Amara BAT, conjunto por el que ha fichado esta temporada. «Ha sido especial. Podría haber llegado más preparada, pero es cierto que ahora no busco una marca concreta. Vuelvo a disfrutar con este deporte», apunta.

Dos veces internacional
A nivel absoluto, compitió en un Campeonato Iberoamericano en San Fernando y en un Decanation en Niza.
Récords de España
Siempre en triple salto, tuvo las plusmarcas estatales juveniles (tanto bajo techo como al aire libre) y la indoor de categoría promesa. Su marca personal es 13,62 metros.

Azpeitia comenzó a practicar atletismo cuando tenía tan solo ocho años. Lo hacía en Oiartzun a las órdenes del fallecido Periko Sanroma, quien también tiene parte de 'culpa' en este feliz regreso. «Cuando vio que tenía progresión, decidió que mi entrenador tenía que ser Ramón Cid. Comencé a entrenarme en Anoeta, competía con el Atlético San Sebastián y mi primera internacionalidad llegó en un Mundial juvenil en 2005», resume.

Después, la saltadora guipuzcoana se fue a Barcelona, al Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat, donde compartió habitación con Ona Carbonell.

«Viví muy buenos momentos. Aunque cuando me lesioné de gravedad (fue en un Campeonato de España en Sabadell, por una tabla mal colocada en el pasillo que hizo que pisara mal) la verdad es que me llegué a sentir muy sola».

Azpeitia afirma que empezó a saltar «sin estar recuperada del todo. Volví a Donostia. Competía pero ya no era lo mismo. El dolor, que al principio era en el tendón, llegó hasta la espalda. No me daban solución», cuenta la plusmarquista vasca de la especialidad (13,62 metros) y quien también llegó a saltar 6,28 en longitud.

Poco tiempo en la pista

Su última competición antes de su regreso este mes fue en mayo de 2015. Ahora, solamente pasa por pista los sábados, día en el que trata de hacer saltos y técnica. «El resto, hago lo que llamo 'street-athletics'. Me ejercito en la calle. Voy al gimnasio, también corro en los bajos de La Concha... Me lo paso genial y la idea es competir con el club». Este sábado, la Liga.

 

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