«La violencia en la familia es el núcleo en el que vivimos en nuestros países»

Gael García Bernal presentó en el Zinemaldia su última obra. / ARIZMENDI
Gael García Bernal presentó en el Zinemaldia su última obra. / ARIZMENDI

Gael García Bernal Actor de 'Ema' y 'La red avispa' y director de 'Chicuarotes' |

SARA ECHEVARRIA

Tres han sido motivos suficientes para que Gael García Bernal, actor y director mexicano, vuelva al Zinemaldia. Ha llegado a Donostia con el objetivo de presentar nada menos que tres películas. 'Wasp Network'(La red avispa), que forma parte de las proyecciones del Premio Donostia y donde es figura del elenco, 'Chicuarotes', que dirige y forma parte de Horizontes Latinos, y 'Ema', que concursa dentro de la sección Perlak y donde es actor.

El director mexicano ha viajado desde las salas de Cannes hasta los sembradíos de lechugas y rábanos para terminar en Donostia. Gael García Bernal se decantó por la zona chinampera de Xochimilco, al sureste de Ciudad de México, para mostrar al mundo 'Chicuarotes', su segundo largometraje como director. Su elección no ha sido al azar. Ha llegado a San Sebastián para mostrar ante el público donostiarra esta fábula que plasma la pobreza y la violencia, dos de las sangrías más visibles de México.

El cineasta ha presentado en el Zinemaldia su segundo largometraje 'Chicuarotes', que llega doce años después de su opera prima, 'Deficit'. «Me siento muy feliz de estar en esta ciudad y de participar en un festival como este», reconoció ayer en rueda de prensa. Para el mexicano, San Sebastián es una oportunidad «muy linda» para que la película pueda seguir mostrándose por el mundo. Hizo hincapié en que su objetivo principal es «que cale entre el público y se reciba bien el mensaje que quiero mandar, el de que la desesperanza juvenil no es exclusiva de México».

Comprometido con la realidad que plasma en su cinta, insistió en que «la violencia en la familia es el núcleo del ciclo de violencia en el que vivimos en nuestros países». Según García, cuando se crece en una situación así no es extraño acabar convertido en un sociópata funcional, alguien que deja de sentir para sobrevivir». Tras estas palabras, reconoció que tardo en realizar esta última obra porque no lo pensó antes. Se considera una persona que le «gusta hacer bien las cosas, despacio», y esta película requería «un gran trabajo de investigación previo». A pesar de ello, confesó que no tienen ninguna expectativa sobre hacerse con un posible premio en el actual encuentro cinematográfico, «pero el hecho de participar ya me hace feliz».

En 'Chicuarotes' se decantó por San Gregorio Atlapulco, uno de los pueblos originarios de la delegación Xochimilco, como escenario «perfecto» para rodar esta cinta. Este es «un pueblo olvidado en las afueras de la capital mexicana» y a pesar de no tener ninguna conexión con la zona de Xochimilco, mencionó que «mucho de mí entraña y mucho de mi ser está en esta película con todo». Explicó que «es un lugar doloroso donde hace falta el amor. Son chavos que crecen en un entorno desprovisto de ese sentimiento, donde no existe el dibujo del concepto familiar».

«Supervivientes»

En esta zona de México, la gran mayoría «sobrevive, pero están faltos de empatía». Por esto motivo quiso plasmarlo en su obra. Asimismo, hizo un agradecimiento al apoyo de los habitantes de esta zona, al equipo de producción y, sobre todo, a los noveles actores, los chicuarotes, gentilicio con el que se reconoce a los residentes de esta población de poco más de 20.000 habitantes.

Respecto a a la acogida del público, dijo que «a muchas personas les puede gustar de antemano y resultar una aventura loca, placentera y, a otras, les puede parecer incómoda, porque es una película dura».

También contó que la obra fue rodada en San Gregorio Atlapulco, un pueblo olvidado en las afueras de la capital mexicana. Sigue a Cagalera y Moloteco, dos adolescentes que ven en la compra de una plaza en el sindicato de electricistas una vía de escape para la pobreza. Pero en su intento por conseguir los 20.000 pesos necesarios para ello caen en una espiral de violencia con consecuencias imprevistas. Pese a la crudeza del entorno y de los acontecimientos, el guión y la puesta en escena adoptan un tono de fábula y un humor de carnaval que aligeran el relato.

A través del filme quiso dar visibilidad a este grupo de jóvenes que parecen ser «invisibles». Pero para poder recopilar todas las historias y la información necesaria, tuvo que realizar un gran trabajo de investigación previo porque tanto la historia como la generación que retrata le «resultaban ajenas». Por este motivo, tuvo que navegar despacio para encontrar la película.

García se consideró, «por encima de todo», actor , una profesión que eligió hace muchos años y de la que no dudó en decir que está «muy orgulloso». Esto hace que muchas veces trate de ponerse en la piel de los personajes y no piense solo como director, sino que englobe a todos los miembros del equipo. También reconoció que como director, pretende hacer «a lo sumo seis o siete películas porque no hay tanto que contar y finalmente las películas que trascienden son muy pocas».

El papel de las mujeres

Las historias la recopiló gracias al guionista Augusto Mendoza, originario de Tulyehualco. Los personajes tomaron forma a partir de los relatos que escuchó durante su infancia. Exactamente a 16 años de que registrara el primer bosquejo de la historia. Tras varios obstáculos le enorgulleció saber que ha logrado enseñar su historia al mundo. Plasma la realidad con las que el guionista creció y, aunque «le hubiera gustado oír otro tipo de historias, esas son las que le tocaron».

Para el director, la cultura tiene mucho peso en esa sociedad y sobre todo para estos jóvenes. Contó cómo piensan que tienen «que salir de allí, escapar, si la vida no vale nada, allí es menos, y el dinero les convierte en alguien, así que lo ganan de la forma más rápida, el secuestro». 'Chicuarotes' ahonda en esas áreas difíciles de ver otra realidad y te hace «mirar tres segundos más el plano, para que sea una reflexión».

Aunque los protagonistas de esta historia son masculinos, mencionó que las mujeres tienen un rol determinante en el desarrollo de la trama. «Las niñas contrarrestan la violencia, son las que están cambiando el rollo». De hecho confesó que está pensando en una continuación de la historia que se llamaría 'Chicuarotas'. «Empezó como un chiste, pero sí, me intriga qué pasará con ellas».

Además de presentar su segundo largometraje como director, García Bernal tiene dos películas como actor en este festival: 'Ema', de Pablo Larraín, proyectada hace unos días en la sección Perlas, y 'La red avispa', protagonizada por Penélope Cruz, quien hoy recibe el tercer y último Premio Donostia de esta edición.