«Un viaje, a menudo, es más bien una huida hacia delante»

El reparto de 'Patrick' junto al director, Gonçalo Waddington (centro), en la presentación del largometraje ayer en el Kursaal. / JM LOPEZ
El reparto de 'Patrick' junto al director, Gonçalo Waddington (centro), en la presentación del largometraje ayer en el Kursaal. / JM LOPEZ

Gonçalo Waddington presentó su primer filme como director, 'Patrick', relato sobre un joven que reaparece tras ser secuestrado

SARA ECHEVARRIA

«¿Cuáles son las leyes básicas del bien y del mal?». Si los espectadores se hacen esta pregunta al terminar de ver 'Patrick', Gonçalo Waddington, director de la película, se dará con un «canto en los dientes» porque habrá conseguido su objetivo, «que la gente se haga preguntas de moralidad, sin ser moralista, cuando salga del cine. Pero para ello hay que sumergirse y participar en ella».

El actor portugués presentó ayer su primer largometraje como director en la sección oficial del Zinemaldia, en el que indaga en las secuelas emocionales de la pederastia. Es una cinta que tiene principio y final abierto porque, según afirmó el director, no le interesa mostrar el pasado ni el futuro de los personajes porque tiene claro el impacto que quiere causar en los espectadores. «La película es como si fuese veneno, cuando la ves te pica y se introduce en tu cuerpo y mente, pero la verdadera reacción viene cuando sales del cine y empiezas a hacerte millones de preguntas», explicó.

La trama arranca con un joven de veinte años (Hugo Fernandes) que vive en París, en el apartamento de lujo de un amante mayor que él, de fiesta en fiesta, seduciendo y drogando a chicas para grabar sus encuentros sexuales.

En una de esas fiestas acaba siendo detenido y la policía encuentra vídeos de pornografía infantil en su ordenador, incluido uno en el que aparece él mismo de niño. Así arranca una trama que le llevará de vuelta a su Portugal natal diez años después de haber sido secuestrado y de haber sufrido abusos.

«No quiero dar una lección de moralidad, busco que la gente debata sobre el bien y el mal cuando la vean» Gonçalo Waddington, Director

«Para crear la personalidad de los personajes y el pasado de la historia fue clave la residencia artística» Teresa Sobral, Actriz

Atormentado, propenso a la violencia y con dificultades para expresar sus sentimientos, Patrick o Mario, su nombre real, volverá a casa de su madre (Teresa Sobral) en Serta, en el interior de Portugal, y se reencontrará con otros familiares. Pero le será muy difícil tener una vida normal después de su experiencia y de la situación con la que se encuentra en el lugar que «un día fue su hogar».

Este joven es «una marioneta» del Mark, el hombre que le secuestró cuando apenas tenía ocho años. A pesar de ello, él quiere «elegir su propia vida y destino, pero siente que es un monstruo y también se encuentra con la dificultad de que no sabe cómo hacerlo porque no dispone de las herramientas ni de la inteligencia emocional necesarias».

Entre bastidores

No es fácil fingir una relación con personas que no conoces. Por este motivo, los actores que participan en 'Patrick' no lo hicieron. Gonçalo Waddington, director de la película, organizó una residencia artística previa al rodaje para que «se conocieran y creasen lazos antes de grabar», aseguró ayer en rueda de prensa. Es más, insistió en que se decantó por estos intérpretes «por su mirada y por la relación que podían crear entre ellos. Mi objetivo principal no fue que clavasen todas las escenas a la primera».

Por su parte, Teresa Sobral, afirmó que la residencia artística que realizaron antes del rodaje «fue esencial» para conocerse y poder «crear la personalidad de cada personaje». Aunque también invirtieron estas semanas en construir un hipotético «pasado de la historia para interpretar de la mejor manera posible la película». Además, también debatieron «sobre moralidad, inteligencia emocional y sobre qué es el bien y el mal».

En líneas generales, el director resumió 'Patrick' como el viaje interno que realiza un joven para encontrarse a sí mismo. «Un viaje que a menudo es más bien una huida hacia delante».

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