El Robert Redford txikito y la corrupción

El Robert Redford txikito y la corrupción
Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Querido diario: ya que es domingo, vamos a contar secretos. Hace solo unos meses el Festival de Cine de San Sebastián vio más cerca que nunca la posibilidad real de que Robert Reford y Nicole Kidman fueran premios Donostia este año. Luego los rodajes, las promociones y los caprichos de la industria desbarataron los planes. No pasa nada, tenemos a Danny DeVito. El pequeño gigante se ha convertido en uno de los Donostia más populares. La gente le conoce bien, cae simpático en pantalla y ha resultado encantador en la distancia corta. Ayer fue un feliz protagonista en el mismo sitio donde Arnold Schwarzenegger, su 'hermano gemelo', también sedujo al público el año pasado, cuando vino en apostolado contra los riesgos del cambio climático. La cosecha de premios Donostia queda apañada: ayer vino el encantador Kore-eda, el amigo japonés que hoy recibe el suyo en el Victoria Eugenia, y esperamos ya a Judi Dench, la gran dama británica.

Bárbara Lennie es Ana Pastor

La Sección Oficial del Zinemaldia también estuvo el sábado animada. La española 'El reino' es un hipnótico thriller sobre la corrupción política, con referencias a los papeles de Bárcenas y su trama valenciana aunque no concreta. El filme de Rodrigo Sorogoyen es negro y brillante a la vez, con una Bárbara Lennie en un papel que recuerda demasiado a la televisiva Ana Pastor. La actriz contó que habló con la periodista para preparar su interpretación. Sobra el subrayado final del filme, con su mensaje-proclama, pero el conjunto es fascinante. Y no solo para los de casa: vi la película al lado de dos periodistas alemanas tan enganchadas a la pantalla como el resto de la sala. Más controvertida resultó la francesa 'L' homme fidéle', con su poderoso reparto. (Para fascinante, Laeticia Casta).

Las sonrisas de Bingen

El Festival arranca caliente, y no solo por los temómetros. El premio Nacional en Tabakalera es la mayor concentración de cine español después de los Goya, las salas siguen hasta la bandera y ayer se debatía aún sobre la rompedora gala inaugural de Cobeaga&friends. Pregunto al consejero Bingen Zupiria si le gustó (en la retransmisión televisiva se le veía serio ante las bromas). «Sí, me reí y me gustó el experimento», me dice. «Pero como consejero tenía que mantener la compostura ante tanta ironía sobre el Zinemaldia», añade con una sonrisa, como si fuese el último gag de la gala.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos