Zinemaldia 2018

Josu Martinez: «No se puede ser héroe y buena persona»

Josu Martinez: «No se puede ser héroe y buena persona»

Josu Martinez regresa a Zinemira con un documental sobre el inclasificable aventurero Lezo Urreiztieta. El investigador ha construido 'Jainkoak ez dit barkatzen' a partir de 35 horas de entrevista que Martin Ugalde grabó al contrabandista y traficante de armas nacionalista

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO SAN SEBASTIÁN.

Si hace tres años pasaba por Zinemira con 'Gure Sor Lekuaren Bila', el documental que narraba la búsqueda y el hallazgo de una copia, aunque sin audio, de la primera película en euskera, ahora regresa a la misma sección del Festival de Cine con 'Jainkoak ez dit barkatzen' ('Dios no me perdona'), la reconstrucción de la vida de Lezo Urreiztieta a partir de 35 horas de entrevistas grabadas. «Me gustaba la paradoja de tener primero una película muda y ahora una película ciega. Desde el punto de vista creativo, te plantea el reto de cómo hacer visible lo invisible», afirma el director Josu Martinez (Bilbao, 1986). «Lo que tengo claro es que si Lezo hubiera nacido en Estados Unidos hubieran hechos diez películas sobre su vida», añade.

Investigador y profesor del Departamento de Comunicación Audiovisual de la UPV/EHU, Martinez parte de las 35 horas de entrevistas grabadas en casetes que el escritor Martin Ugalde realizó a Lezo Urreiztieta entre 1975 y 1978. El legado permanecía guardado en una caja en el Ayuntamiento de Hernani, y su descubrimiento y la posterior escucha compulsiva de las cintas se convirtió durante quince días para Martínez en una obsesión «que casi me costó el divorcio porque incluso mientras cocinaba, estaba con los auriculares oyendo la voz de Lezo» relatando su peripecia vital, la de un «pirata del siglo XVI, nacido por error en 1907». Antes, el nombre de este santurtziarra ya se había cruzado de forma esporádica en sus investigaciones. De hecho, aparece citado en los diarios de varios personajes de la época y en 'El bucle melancólico', de Jon Juaristi. «Creo que es el único nacionalista que sale bien parado en el libro».

La de Lezo es la biografía de un activista del siglo XX vasco que hizo de todo: nacionalista heterodoxo y contrabandista siempre, salvó la vida de cientos de asturianos a los que evacuó en barco tras la revolución de Octubre de 1934, introdujo diecisiete barcos llenos de armas para el Gobierno Vasco en el Bilbao bloqueado de la Guerra Civil, planeó varios intentos de matar a Franco e imaginó una nación vasca en la isla mexicana de Guadalupe. Detrás de su arrollador activismo, dejó una vida privada desastrosa, incluido el abandono de los hijos de su primer matrimonio. «Yo creo que no se puede ser héroe y buena persona», apunta Josu Martinez, quien recuerda que Lezo «era un pirata en todos los sentidos», aunque matiza: «Hay que tener en cuenta que en aquella época el divorcio estaba proscrito en el PNV. Lezo se separó y su mujer no lo aceptaba. Hay que poner en contexto aquellas circunstancias. Si un divorcio ya era complicado para una persona conservadora, más aún lo era en un lugar como Bretaña, donde se exilió con la mujer y con su cuñado, el cura nacionalista del pueblo».

«Con los nazis pactó hasta Stalin. ¿Cómo no iba a intentar hacerlo el PNV?»

Recelos hacia Aguirre

La complejidad del personaje, no se sabe si más 'barojiano' que 'WernerHerzogiano' o viceversa, trasciende su vida personal para entrar de lleno en su aventurera trayectoria política, cuya militancia nacionalista no le impide incurrir en «actitudes de otro planeta», como criticar con acritud al lehendakari José Antonio Aguirre y, a la vez, hacer buenas migas con el socialista Indalecio Prieto, enemigo acérrimo del PNV. «Todos los países necesitan un padre de la patria y Aguirre es el nuestro. Y no digo que no tuviera virtudes», pero «se hará más grande cuando aceptemos que no era dios», apunta el realizador e investigador. La inquina de Lezo a Aguirre no parece que fuera mutua. Apunta el lehendakari en su diario de 1937: «'Llega un barco con armas traído por Lezo. Hay que ir a escoltarlo para no perder las armas y, sobre todo, a Lezo, que vale más que las armas'», señala el realizador.

Episodios controvertidos

En cualquier caso, a Martínez le seduce este retrato poliédrico de un personaje tan complejo como el de Lezo, cuyo perfil completan en la película los testimonios historiadores como Iñaki Goiogana, Iñaki Egaña o Luis Sala, o de personas cercanas a Lezo, como Eugenio Ibarzabal, el exdirigente de ETA José Manuel Pagoaga Gallastegi 'Peixoto' o los propios familiares del protagonista. No faltan cuestiones peliagudas, como las relaciones que algunos sectores del PNV establecieron en Francia con los ocupantes alemanes durante la II Guerra Mundial, unos contactos en los que también se vio envuelto Lezo. «El tema de la relación del PNV con los nazis, que asomó hace treinta años y del que muchos salieron escaldados, Marc Legasse el primero, hay que tratarlo con naturalidad y sin complejos, ni tabúes. Echarle la culpa de todo al pobre Eugène Goyheneche no tiene sentido. Con los nazis pactó hasta Stalin, ¿cómo no iba a intentar hacerlo el PNV?»

Desde el punto de vista cinematográfico, la realización de 'Jainkoak ez dit barkatzen' colocaba a su director ante una amplia batería de decisiones, la principal estribaba en cómo contar con imágenes una historia cuyo germen se encuentra en un lote de viejos casetes. «Al principio la idea era tirar sólo de las cintas de casete, pero claro eso te aguanta en un cortometraje, no en un largo», explica el director, que finalmente optó por echar mano de imágenes de archivo, «el 80% o más robadas», admite. «He intentado buscar las que sirvieran de vestido de la voz, como si fuera una conversación entre Lezo y Martin Ugalde», sin que el hecho de que no se correspondan con los hechos históricos narrados le genere mayores conflictos. Al contrario: «Es un juego que me gusta y que trata de buscar nuevos significados mediante la reutilización de materiales encontrados».

'Jainkoak ez dit barkatzen' se proyectará en la Gala del Cine Vasco, tras la entrega del Premio Zinemira a Ramon Agirre. «El problema sería hacer una película de buenos y malos. Lo que ésta viene a poner encima de la mesa es que resulta muy aburrido hablar de gente que no tiene defectos. Si Lezo hubiera sido un prohombre y un padre encantador su historia hubiera sido muy aburrida. Lo interesante es ver las contradicciones», concluye el director bilbaíno.

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