«Hay muchas películas para entretener al público, pero el cine es más que eso»

José Luis Torres Leiva, en la Escuela de Cine de Tabakalera. /USOZ
José Luis Torres Leiva, en la Escuela de Cine de Tabakalera. / USOZ

El realizador chileno, que compite este año en la Sección Oficial del Zinemaldia, imparte clase a alumnos de la Escuela de Cine de Tabakalera

Alberto Moyano
ALBERTO MOYANO

Para José Luis Torres Leiva (Santiago de Chile, 1975), la de este año con 'Vendrá la muerte y tendrá tus ojos' será la cuarta participación en el Zinemaldia, aunque la primera en la Sección Oficial. El cineasta chileno, que llevaba ocho años sin rodar un largometraje de ficción, imparte durante estos días un curso a los alumnos del área de Creación de la Escuela de Cine Elías Querejeta de Tabakalera, en el que la respuesta a casi todas las preguntas se centra en «por qué deseas rodar. Esa reflexión es lo único que te va a permitir tener una estabilidad, una voz propia y una fuerza para seguir haciendo películas», asegura.

- ¿Qué va a intentar transmitir a los alumnos de la Escuela?

- En estos días, la idea que tengo de un taller en este momento en el que están acabando el curso es que haya una reflexión sobre por qué hacen cine. En qué momento están parados frente al mundo y están traduciendo eso a imágenes y sonido para hacer una película. Es interesante el proceso porque han ido presentando lo que para ellos ha sido más significativo durante este año de trabajo en la Escuela.

- No es lo mismo ser cineasta hoy en día que hace treinta años. ¿A qué se enfrenta un creador en 2019?

- En general, la historia del cine y del arte responden inevitablemente a lo que sucede en el mundo. Es una respuesta expresiva a través del cine y más o menos directamente, pasa por ese filtro. Ya la 'Nouvelle Vague' en Francia o el 'Cinema Novo' en Brasil respondían a lo que sucedía en esos países desde el punto de vista político y el cine se convertía en testigo de su historia.

- Ese cine tan pegado a la actualidad, ¿corre el riesgo de envejecer mal?

- Sí, claro, depende de lo que a uno le interese cuando quiere hacer cine. Hay un montón de películas que lo que quieren es entretener a la gente y cuya misión es llenar salas para que lo vean muchas personas, pero el cine también es más que eso: es una visión y una reflexión sobre el mundo. Si como realizador uno hace ese juego de saber dónde estás parado en el mundo es inevitable que haya un posicionamiento y esas películas no van a envejecer porque tienen un discurso que apela a lo que ha movido el mundo desde que existe.

- Como cineasta, ¿le resulta difícil sustraerse a las presiones de la industria?

- Depende del contexto en el que uno empiece a hacer películas. Yo vengo de Latinoamérica, de Chile, y al menos en este país la tradición cinematográfica es mucho más reciente. Hubo películas antes de la dictatura de Pinochet, pero ahí hubo un corte muy grande y sólo en los últimos tiempos hay una diversidad y una cantidad mayor de producciones. Antes tampoco había escuelas de cine, es todo muy reciente, así que el contexto no permite que la creación se limite a ese cine comercial. Apenas existe como un imposible, como algo que se ve muy lejano. No es algo que contamine el deseo de hacer cine que, al menos para mí, es el impulso de expresar algo a través del sonido y de la imagen.

- ¿Le interesa más el proceso que el resultado?

- Van bastante unidos, es algo que uno no puede manejar. Uno puede tener la idea de hacer una película y el deseo de que lo vea el mayor número de gente posible, pero está supeditado a un montón de condicionantes que uno no puede controlar. También es verdad que hoy en día existen muchas plataformas y lugares en los que uno puede generar ese deseo de llegar al público para mostrar sus películas. Es beneficioso en ese sentido y es algo que no existía años atrás, cuando sólo se podían mostrar las películas en las salas de cine y, años después, en la televisión. Ahora hay redes que permiten hacer un cine que de otra manera no sería posible.

- ¿Y existe un público lo suficientemente curioso como para asomarse a esas producciones?

- Yo creo que sí existe y los festivales de cine alrededor del mundo son un claro ejemplo de que atraen a una gran cantidad de público durante un período determinado de tiempo. Hay quien quiere ver otro cine, otras miradas, producciones de otras latitudes y que otorga otras maneras de entenderlo.

- ¿Existe ya un subgénero cinematográfico de 'películas de festival'?

- Sí, más que 'películas de festivales', lo que se ha creado últimamente es un perfil que viene de la creación y de todos los laboratorios por donde pasan los directores noveles, donde se coarta esa libertad. Responden a ciertos factores que hacen que de repente las películas terminen pareciéndose unas a otras. Por eso creo que es tan importante que en los procesos de creación exista una reflexión sobre por qué para uno es tan necesario hacer cine. Eso es lo único que te va a permitir tener una estabilidad, una voz propia y una fuerza para seguir haciendo películas.

- ¿Coarta una escuela de cine la creatividad de los alumnos?

- Claro, sí, pero al menos en el caso de esta Escuela lo que yo he podido captar de su proceso de creación es bastante distinto a como un centro tradicional se maneja. Aquí hay un espacio para la creación, para la reflexión, para entender lo que están haciendo. Y el hecho de que constantemente estén compartiendo entre ellos y con unos profesores con una visión heterodoxa permite que los alumnos busquen sus propias voces, mientras que en otras escuelas de cine normal se crea una misma y única mirada.

- Es usted ya un veterano del Zinemaldia, con tres participaciones en Zabaltegi-Tabakalera.

- Sí, siempre ha sido muy interesante mi paso por Zabaltegi, que es una sección más especial del festival porque da cabida a otro tipo de miradas. Ha sido muy positivo mostrar las películas, dialogar con el público y con otros directores que han pasado por esa sección. Ahí se crean visiones tan personales y diferentes del cine que te ofrecen una visión del estado del mundo.

- Y este año debuta en la Sección Oficial...

- Ha sido una sorpresa, pero me parece muy gratificante porque eso permite que se le abran más puertas y tenga una vida posterior. Concitará una pequeña atención en Chile y en el mundo para que haga un recorrido y se pueda compartir. Desde 2011 no hacía un largometraje de ficción, he estado haciendo cortometrajes o documentales en formatos mucho más pequeños.

- Y duro, supongo, porque 'Vendrá la muerte y tendrá tus ojos' aborda una temática peliaguda.

- Aborda muchos temas que a mí me han tocado vivir personalmente. Ha sido un proceso muy gratificante. Tanto la preparación y el rodaje como la posproducción me han aportado mucho, no sólo en lo cinematográfico, sino como persona. Además, creo que la película habla sobre la muerte, pero también me interesa hablar sobre el amor, en este caso de pareja, pero en general: cómo sostiene y fortalece a la hora de afrontar una situación extrema como es la muerte. Finalmente, lo que queda es ese sentimiento hacia el otro.

- ¿Y le violenta poner a competir una película tan íntima?

- Sí, es que creo que tampoco he asumido mucho lo que significa estar en la competición. Mas importante que competir es que tenga una vitrina y una posibilidad de mostrarse que quizás en otras circunstancias no hubiera tenido. Y me interesa mucho lo que vaya a suceder con el público y su recepción. Que siga siendo un proceso creativo después de que la película sea realizada.

- Es un director muy prolífico. ¿Le ha perjudicado?

- No, me retroalimenta. Son películas que han tenido distintos tipos de producción y diferentes naturalezas a la hora de afrontar la realización. Todas han nacido de procesos muy personales, necesarios para mí. Hay películas, como 'Vendrá la muerte...', que han tenido un presupuesto mayor, pero para mí es igual de importante que otras que hice con una cámara no profesional porque van ligadas a una necesidad de hacerlas.

- Se nutre mucho de la literatura.

- Sí, sí, siempre me ha gustado mucho leer y la literatura ha estado muy presente en mis procesos de creación. En este caso, no toma el poema de Cesare Pavese de forma literal, pero sí fue un escritor muy presente en la creación por la importancia que tiene la muerte en su obra. Aunque la suya fue muy diferente -por suicidio-, sí me interesaba cómo la afrontaba desde su escritura.