«No es fácil ser artista», concluye Oier Aranzabal con su documental 'Margolaria'

Mikel Urdangarin en Londres y, a la derecha, Oier Aranzabal filmando al músico durante la grabación del disco 'Margolaria' que da título también a la película./
Mikel Urdangarin en Londres y, a la derecha, Oier Aranzabal filmando al músico durante la grabación del disco 'Margolaria' que da título también a la película.

La película que se estrena hoy en la sección Zinemira parte de la figura de Mikel Urdangarin para indagar en las vivencias de los creadores |

RICARDO ALDARONDO

El protagonista es el músico Mikel Urdangarin y la película se puede inscribir dentro del documental. Pero 'Margolaria' no es un documental sobre la vida y obra de Mikel Urdangarin, es más, su director ha huído en todo momento de ese formato biográfico al uso. Esto es el seguimiento a un músico en todas sus facetas y en todos sus momentos, como representación de otros músicos y otros creadores. «No es fácil la vida del artista», resume Oier Aranzabal (Bilbao, 1988), director de 'Margolaria' que hoy tiene su estreno en la sección Zinemira, a las 19.30 en el Príncipe 9.

«No me interesaba el documental de Mikel Urdangarin, sino lo que proyecta o lo que representa, una persona que vive de su arte, un cantautor que, como todo artista, toma en un momento dado la decisión de ser artista, y ha tenido que pelear con ello toda su vida», advierte Oier Aranzabal. «Porque no es una decisión de un día, es un voto que se renueva. Quería que cualquier artista se pudiera ver reflejado de algún modo en él y en las otras personas que aparecen en la película».

'Margolaria', que también es el título del último disco de Mikel Urdangarin, es un viaje con un argumento que se podría equiparar al de una ficción (un músico viaja a Londres para recoger un cuadro que le regala su amigo pintor Alain Urrutia), y que se va alimentando de encuentros con otros personajes y de los acontecimientos y descubrimientos que tuvieron lugar en la propia filmación de la película.

«Descubres que hay problemas y situaciones que todos los artistas han vivido en algún momento, una comida con sus padres para decirles 'no voy a ser ingeniero o abogado, voy a ser pintor o músico o escritor'», relata Oier. «Y Mikel dejó su puesto fijo de profesor para dedicarse a la música. Hace veinte años que tomó esa decisión y con esa perspectiva viajamos con él».

Oier Aranzabal también es músico, como cantante y guitarrista de Lou Topet, y ahora cineasta. Y ha combinado esa creciente pulsión artística con la profesión periodística. Y fue socio de la librería Garoa. Con el proceso de creación de 'Margolaria', como si fuera un personaje más de los que refleja su propia película, también se ha decantado ahora por sus facetas artísticas.

La cámara desaparece

Pero el hilo conductor es Urdangarin. «Mikel me dio libertad para entrar en todos sus rincones», afirma el cineasta. «Me di cuenta de que el Mikel que vive solo en Vitoria y vuelve a casa después de un concierto o de grabar un disco es muy interesante. Ese momento es cuando empieza todo otra vez, desde ese vacío. Hay meses en los que no te llama nadie para hacer un concierto o que no te sale nada. Y es duro». Para construir la película hicieron un seguimiento permanente al músico: «Hemos grabado horas y horas, hemos estado detrás de él continuamente, hasta que conseguimos desaparecer para él», explica Aranzabal. «Le dijimos: 'Estás tú solo, no vamos a estar contigo'. De la escena del camarote del ferry tenemos horas grabadas, solo para incluir un trocito. Pero queríamos que fuera real. Casi todo lo que pasa en la película ha ido surgiendo en el propio proceso de creación de la película».

Se alternan las situaciones de soledad con la grabación del disco o los momentos más emocionales en los conciertos, pero el director ha evitado la épica del éxito, que siempre es algo muy relativo: «La mayor parte de la vida del artista es estar solo y pasar muchas crisis, porque los artistas, en general, lo pasan muy mal aunque normalmente solo veamos los triunfos».

Los encuentros con los músicos de Urdangarin también dan mucho juego: entran temas como el de la emigración y el desarraigo, en el caso del georgiano afincado en Vitoria Nika Bitchiashvili. Nika pasó de tocar en una orquesta sinfónica a tocar en la calle, con grupos diversos o en funerales.

También es revelador el testimonio del experimentadísimo batería Anjel Celada. En el recorrido aparece también el escritor Kirmen Uribe, en su casa de Ondarroa relatando unos recuerdos infantiles que pudieron dar inicio a su impulso de escritor. Uribe está actualmente trabajando en Nueva York por un año, con lo que la idea de la itinerancia trasciende el filme.

Porque también el pintor bilbaíno Alain Urrutia, que se convierte casi en coprotagonista de 'Margolaria', evoluciona a lo largo del filme: «Alain es un artista muy prolífico y con mucha proyección ahora mismo, ha estado varias veces en Arco, ha expuesto en el Guggenheim de Bilbao y en Boston. Pero tampoco para él es fácil», explica Aranzabal, «ahora mismo está en Berlín buscándose la vida y reinventándose».

Alain Urrutia tiene que ver además con una decisión importante de la película: «Alain pinta, viste y vive en blanco y negro. Tomamos la decisión de hacer 'Margolaria' en blanco y negro por él, pero creo que favorece mucho a la película», añade Aranzabal.

Zinemaldia 2018 - Festival de Cine de San Sebastián