Luna gris

Luna gris

En sí, todo funciona y nada reprochable hay en 'First Man'

MIKEL G. GURPEGUI

Perlas

En sí, todo funciona y nada reprochable hay en 'First Man'. Tenemos un tema de los de gustar a todo el mundo -el alunizaje de Neil Armstrong y la carrera espacial desde una óptica más personal- y un director que sabe lo que se hace. Damien Chazelle, tras 'Whiplash' y 'La La Land' sabe sugerir las cuestiones humanas, musicalizar las secuencias más espectaculares y tomar decisiones como mostrarnos varias pruebas y lanzamientos espaciales sin salir al exterior, pegados a la escafandra del astronauta y sintiendo cómo todo vibra y puede irse al garete.

No se puede poner ningún pero al casting, que Ryan Gosling siempre es adecuado para papeles de hombres silenciosos y sufrientes que no manifiestan sus sentimientos y Claire Foy (reina en 'The Crown') está perfecta como su esposa, con un nuevo papel de mujer a la que le toca echarse demasiado peso a la espalda. Ojalá saliese más, por cierto. Todos los departamentos técnicos brillan en esta producción de Spielberg.

Y entonces, ¿qué pasa con 'First Man (El primer hombre)'? ¿Por qué no despierta entusiasmos e incluso, admitámoslo, sí cierto bostezo al descubrir los muchos minutos que aún le faltan para llegar a la Luna? ¿Por qué cierta grisura parece extenderse a lo largo de la película?

Puede que sea una cuestión de garra, de alma, de falta de emoción. Centrarse en el punto de vista de Neil Armstrong, combinando su trabajo con su vida familiar, tiene su interés, pero cuando se trataba, como nos muestran, de un hombre opaco que sufría en silencio la muerte de su hija, cuesta implicarse con lo que le pasa a un Ryan Gosling en modo inexpresivo. Y luego está la parte aeronáutica, vibrante pero repetitiva, y también esa disonancia final de, después de haberlo esquivado durante toda la película, acabar poniéndose épico con la llegada a la Luna.