Judi Dench reina en San Sebastián

La actriz británica ha recibido este martes el Premio Donostia, máximo galardón que otorga el certamen y que sirve para reconocer toda su carrera

Ainhoa Iglesias
AINHOA IGLESIAS

Judi Dench acaba de pasar a la historia del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. La actriz británica ha recibido este martes el máximo galardón del certamen de manos del presidente del jurado de la Sección Oficial, Alexander Payne. «Es un verdadero honor entregar este premio a... ¡Díos mío!, ¡Judi Dench!», ha enfatizado el cineasta, poco antes de que la protagonista de títulos inolvidables como 'Iris' (2001), 'Diario de un escándalo' (2006) o 'Philomena' (2013) haya irrumpido en escena con un correctísimo «Gabon Donostia!».

Curtida en el teatro clásico, Judi Dench ha dejado claro sobre las tablas del Kursaal por qué el Zinemaldia le rinde honores. Emoción, humildad, agradecimiento, elegancia y luz propia. Todo eso ha sabido conjugar a ojos del respetable al recoger el trofeo que reproduce una de las farolas de La Concha.

«Siento no hablar vuestro idioma», se ha disculpado. «Me siento muy agradecida a todo el personal del festival, desde José Luis Rebordinos al jurado, pasando por todo el equipo que hace posible que hoy recoja este premio. De verdad, muchas, muchísimas gracias».

Judi Dench es la tercera y última figura del séptimo arte en recibir este año el Donostia, después de que el actor Danny Devito y el director japonés Hirokazu Kore-eda recibieran el galardón el sábado y el domingo, respectivamente.

Pura energía

A lo largo de la jornada la intérprete ha demostrado en San Sebastián que, a sus 83 años, sigue disfrutando de una energía envidiable. La intensa agenda a la que ha hecho frente este martes en el Festival de Cine de San Sebastián lo demuestra: a las 11.35 llegaba radiante al María Cristina, donde atendía a fans y profesionales gráficos durante varios minutos a las puertas del hotel; apenas dos horas después presentaba en el Kursaal su última película, 'Red Joan'; y por la tarde ha hecho frente a la alfombra roja y la gala de entrega del Premio Donostia.

En todo momento ha lucido impecable. Durante el día ha escogido pantalón y chaqueta de tres cuartos en color crema. Al atardecer y tal como merceía la ocasión, se ha enfundado en un vestido vaporoso, negro y largo.

En el encuentro previo con la prensa que ha tenido lugar a mediodía, Dench ha recordado que fue en los años 50 cuando decidió que quería ser actriz. «En aquel momento quería ser diseñadora de escenografía pero fui a ver una representación de 'El Rey Lear' y me quedé boquiabierta con cómo en apenas unos minutos todo el marco de fondo cambiaba. Sentí que yo jamas sería capaz de idear algo así, que no poseía la imaginación ni la habilidad necesarios. No quería ser médico como mi padre así que decidí seguir los pasos de mi hermano Jeff y estudiar interpretación».

Su primer papel fue en 'Hamlet', como Ofelia, de la mano de la Compañía de Teatro de Vic. Corría el año 1957. Después encarnó a otras grandes damas de Shakespeare como Julieta o Lady McBeth.

«Nunca te dedicarás al cine»

Con una dilatada carrera a sus espaldas, tuvo un primer acercamiento al mundo del cine que resultó ser un fiasco. Dench ha recordado ante los medios de comunicación cómo fue aquel cásting. «Nunca he revelado el nombre del director ni lo voy a hacer ahora, pero me dijo que jamás podría dedicarme al cine porque mi cara no funcionaba bien en pantalla». Judi Dench ha reconocido que en aquel momento no le importó, porque decidió que jamás querría volver a saber nada del cine.

La polifacética actriz ha rememorado que durante años continuó en el teatro interpretando a los clásicos. «Cumplí mi sueño», ha asegurado. Entonces surgió, de nuevo, el reto de ponerse ante una cámara. Fue en 1964 con 'El tercer secreto'. Y demostró que quien criticó su rostro eno podía estar más equivocado, ya que ha acabado trabajando con algunos de los cineastas más reputados de occidente, como James Ivory en 'Una habitación con vistas' (1985) o Kenneth Branagh, con quien ha colaborado en una decena de ocasiones.

A día de hoy Dench atesora más de cien títulos en el cine, aunque en 1995, cuando pasó a formar parte de la saga del agente 007 como M, la jefa del servicio de inteligencia británico, su fama creció de manera exponencial.

Para aprender a desenvolverse en plató Dench ha revelado que hizo caso del consejo de, que en el cine, menos es más. «Me explicaron que solo hace falta que por tu cabeza pasen las ideas adecuadas. La cámara es muy sensible y es capaz de captar en tus ojos todo eso que está en tu mente». También tiró «de observación». «Me agazapaba cerca de los actores y actrices con más experiencia y los veía trabajar. Tomaba notas y después trataba de aplicar todo aquello a lo que yo hacía». Una especie de espionaje consentido que quizá ha aflorado a la hora de interpretar a Joan Stanley, la protagonista de 'Red Joan', su película más reciente.

Red Joan (La espía roja)

Es el año 2000 y Joan Stanley disfruta de su retiro en un barrio residencial durante el cambio de milenio. Su apacible vida se ve súbitamente trastornada cuando es arrestada por el MI5, acusada de proporcionar información a la Rusia comunista. Pasamos a 1938, cuando Joan es una estudiante de física en Cambridge que se enamora del joven comunista Leo Galich y, a través de él, comienza a ver el mundo de un modo diferente. Trabajando en unas instalaciones de alto secreto dedicadas a la investigación nuclear durante la Segunda Guerra Mundial, Joan llega a la conclusión de que el mundo está al borde de una destrucción garantizada. Al enfrentarse a una pregunta imposible -¿qué precio pagarías por la paz?- Joan debe elegir entre traicionar a su país y a sus seres queridos o salvarlos.

El largometraje de Trevor Nunn es un filme británico de espionaje al estilo clásico que se presenta en el 66 Festival de Cine de San Sebastián como proyección especial con motivo del Premio Donostia.

Judi Dench, Premio Donostia del Zinemaldia

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