La conexión que va de Tolosa a Cádiz

Lacuesta recogiendo el premio. /Arizmendi
Lacuesta recogiendo el premio. / Arizmendi
Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGA

Isaki Lacuesta vuelve a llevarse la Concha de Oro siete años después. El cineasta nacido en Girona, ganador del Festival en 2011 con 'Los pasos dobles', vuelve a llevarse el gran premio con 'Entre dos aguas', su sincera y atrevida inmersión en la Cádiz real, un filme que entró poderoso en las quinielas y que cuenta la vida dura de unos hermanos gitanos con naturalidad de documental. Lacuesta es como un resumen de la España plurinacional: catalán que rueda en Andalucía y oriundo de Gipuzkoa. Como siempre, 'cherchez' Tolosa, esta vez por la pista de su madre, la tolosarra Isabel Gabarain. En realidad el realizador se llama Iñaki, y el nombre de Isaki lo adoptó por su compañera y coguionista, Isa Campo.

Demasiado para 'rojo'

Se trata de una Concha de Oro bendecida por la crítica y no del todo fácil para el gran público. Este año las opiniones eran más variadas que nunca y 'Entre dos aguas' era un denominador común para el jurado. Filmes como 'High Life' eran apuestas de riesgo: hay quien la considera película del año y hay hasta quien discute que fuera elegida para la Sección Oficial. Más curioso resulta que otros se vayan de vacío, como la argentina 'El amor menos pensado', el filme sobre la corrupción política 'El reino' (¿demasiado local?) o el nuevo experimento de Carlos Vermut en 'Quién te cantará'. Llama la atención que con tantas películas con méritos se concentren premios en títulos como 'Rojo', que pasó sin levantar pasiones. Sí hay consenso en el premio a mejor actriz para la noruega Pia Tjelta. El público fue más sabio al galardonar 'Un día más con vida', del navarro Raúl de la Fuente y basada en la historia del periodista polaco Kapuscisnki, y también los jóvenes acertaron al distinguir 'Viaje al cuarto de una madre', de Celia Rico, que es el «éxito secreto» de esta edición. Pronto llega a las pantallas. Como la sugerente 'Oreina', de Koldo Almandoz, ganadora de las películas vascas.

El 'glamour' y el compromiso

Así termina una edición intensa, con un nutrido desfile de estrellas y cine variado que ha provocado esos intensos debates que tanto gustan a la fauna festivalera. El público ha vuelto a responder y hasta el sol ha acompañado. La clausura, muy comprometida en los mensajes políticos lanzados por los premiados, fue el broche. «No os vais a aburrir», advirtió Rebordinos al inaugurar y no nos hemos aburrido. Pero somos incansables: para la 67 edición queremos más y mejor.

 

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