Vista atrás para repensar el futuro de los baserris
El Museum Cemento Rezola acoge una muestra que repasa la historia de los caseríos del barrio de Añorga y plantea nuevas formas de habitarlos
El baserri o caserío es una manera de habitar el territorio. O así lo era hasta hace unas décadas, un modelo social enfocado a la ... autosuficiencia, la gestión comunitaria y la convivencia intergeneracional, donde se compartían los espacios destinados a la vivienda y al trabajo. La expansión de las periferias urbanas, sin embargo, ha alcanzado muchos de los entornos rurales en los que se ubicaban los baserris. El barrio de Añorga, en Donostia, es un ejemplo. Ahora, una exposición que acoge el Museum Cemento Rezola explora la evolución del caserío vasco a través de los baserris que existieron en el entorno –algunos todavía mantienen su actividad–. Pero más allá de mostrar una visión nostálgica, la muestra invita a reflexionar sobre la transformación de estos espacios para que pervivan en el futuro.
Las arquitectas Alba Zamarbide y María Ruiz de Gopequi son las comisarias de este proyecto que lleva por título 'Añorga. B(as)erria. Pasado. Presente. Futuro', y que se ha desarrollado en el marco de la Bienal Internacional de Arquitectura de Euskadi Mugak. Tomando como referencia el lema de la bienal, 'Castillos en el aire o, cómo construir la utopía hoy', las comisarias han querido poner de relieve el valor patrimonial y los elementos distintivos del baserri tradicional, pero también mostrar sus potencialidades, que deberían pasar por «flexibilizar» las normas relativas al patrimonio y conservación de estos edificios y por «facilitar la multiactividad», en opinión María Ruiz de Gopegui.
La exposición
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Título. 'Añorga B(as)erria. Pasado. Presente. Futuro', donde se explora la evolución del caserío vasco en contextos peri-urbanos
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Lugar. Museum Cemento Rezola, en el barrio de Añorga.
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Fecha y horario. Hasta el 30 de marzo de 2026. De martes a viernes de 10.00 a 14.00 y los sábados de 11.00-14.00.
La comisaria de la exposición explicó durante la presentación por qué habían elegido Añorga para desarrollar este trabajo: «Creemos que esos valores que han identificado históricamente los caseríos podrían tener potencial para reimaginar tanto las periferias como las ciudades, y el ejemplo de Añorga y sus baserris nos parecía un contexto bonito para tratar de hacer esta reflexión».
Más allá de la realidad física del caserío, las autoras han querido mostrar los valores que los han identificado a lo largo de la historia. La exposición presenta varios paneles informativos, con fotografías, en las que se explica la función que cumplía el caserío en la sociedad. También se muestra una maqueta de gran dimensión donde se aprecian los espacios interiores del caserío, como el establo, la cocina, las habitaciones y el lagar.
Pasado y futuro
Entre los materiales que componen la muestra, destaca la instalación 'Añorgako Baserriak, una cartografía actual', donde se indica en un mapa la ubicación de más de 60 caseríos de Añorga y su entorno, y se detalla su estado actual –las fotografías históricas han sido cedidas por el Archivo de Gipuzkoa y Gorga-Añorgako historia mintegia–. Aún unos pocos continúan con su actividad, otros siguen habitados, unos pocos protegidos, aunque la mayoría se han reconvertido, están deshabitados o han desaparecido.
Pero más allá de ubicar estos caseríos, las comisarias han querido dar importancia a los «relatos», por lo que han reunido los testimonios de cinco vecinos de Añorga que hablan sobre su experiencia de vivir en un entorno peri-urbano donde había muchos caseríos, su realidad a día de hoy y cómo ven el futuro. «Casi todos reflejan cierta nostalgia por la vida de antes y añoran esos tiempos pasados, mientras muestran las dudas sobre el futuro de este legado», adelanta María Ruiz de Gopegui.
Pero en paralelo a estas voces locales, la muestra también presenta las reflexiones de personas del ámbito de la arquitectura y el patrimonio, que comparten los retos y oportunidades que tienen los baserris. Algunos abogan por flexibilizar la normativa actual, porque «congela la forma arquitectónica de un periodo (...) y no permite la mezcla de usos ni incentiva el modo de producción multiactividad y multiproducto»; otros destacan la necesidad de permitir combinar la agricultura con otro tipo de profesión para favorecer el relevo general. Y otros defienden el caserío como una oportunidad para negocios relacionados con el ámbito cultural, y no solo en el sector turístico. «Creemos que el baserri puede ser un laboratorio de resiliencia donde ensayar nuevas maneras de habitar el territorio», indicó la comisaria.
La visita a la exposición concluye con un panel en blanco, en el que se invita a los visitantes a que plasmen por escrito sus reflexiones.
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