«'Vergüenza' es una radiografía de este país»

Javier Gutiérrez, ayer en la presentación de la nueva temporada de la serie 'Vergüenza', que desde hoy está bajo demanda en Movistar. / R. C.
Javier Gutiérrez, ayer en la presentación de la nueva temporada de la serie 'Vergüenza', que desde hoy está bajo demanda en Movistar. / R. C.

Javier Gutiérrez vuelve a meterse en la piel del protagonista de la comedia de Movistar. «Nos saltamos todas las línea rojas»

JULIÁN ALÍA

Me imagino que van de alucinógenos hasta arriba, y que en el rodaje se arrepienten», comenta Javier Gutiérrez (Luanco, Asturias, 37 años) sobre Álvaro Fernández-Armero y Juan Cavestany, los creadores de la comedia 'Vergüenza', cuya segunda temporada completa estrena hoy Movistar. Tras la buena crítica y los numerosos galardones para Malena Alterio (Nuria en la ficción) en la primera entrega, el actor, que da vida a Jesús, espera que los espectadores sigan apartando la mirada de la pantalla con estos seis 'bochornosos' capítulos, y que, de nuevo, Alterio se haga «con todos los premios».

- ¿Le asusta que el contenido pueda descontextualizarse y acabar generando polémica?

- Confío y creo en la inteligencia del espectador. Tiene que saber discernir hasta dónde llega el personaje y hasta dónde la opinión del actor. Los personajes de 'Vergüenza' evidentemente no son las impresiones ni las opiniones ni la ideología de Malena Alterio y de Javi Gutiérrez. Dicho esto, creo que estamos viviendo un momento muy pacato en el que corre un riesgo grave la libertad de expresión. Sea a través de la comedia o no.

- ¿Hay algún tema que no se hayan atrevido a tocar?

- Esta serie no tiene ningún prejuicio ni ningún temor a la hora de saltarse todas las líneas rojas. Hablamos del racismo, del complejo de Edipo, o del 'cuñadismo' más cruel. Uno de los éxitos es precisamente ese.

- ¿Es más complicado hacer este tipo de humor?

- Lo más importante para los actores son las líneas. Si están bien escritas, y hay un trabajo de escritura y de guion es mucho más sencillo. Pero para que funcione la comedia, hay que tomársela muy en serio. No estar por encima de ella, sino hacerlo de verdad, como si te enfrentas a la muerte de un padre o a una enfermedad terminal, desde la seriedad más absoluta y el rigor.

El cambio llega a la tele

- ¿Qué diferencias guarda con la primera temporada?

- En la primera había un as en la manga, porque nadie sabía qué era 'Vergüenza'. En esta segunda, te preguntas: '¿Y qué va a pasar ahora?'. Ahora Jesús y Nuria son padres y se abre el abanico de personajes, que hacen ver al espectador que ellos no son lo peor que uno se puede encontrar. Hay gente por encima, pero también por debajo. Aquellos que nos venden como la familia o los ciudadanos modélicos también tienen grietas. No hay que olvidar que 'Vergüenza' es una radiografía de este país, nos guste o no.

- ¿Cómo ve el futuro de la TV?

-Ha cambiado radicalmente la forma de consumir. Ahora los espectadores no dependen de esa tiranía de esperar al día de la semana y estar sujetos a los vaivenes de la programación. No sé qué pasara con la tele, pero su consumo está claro que se produce más para eventos deportivos, un 'reality', las noticias... Es un cambio que veo con muy buenos ojos, porque antes había escasez de ficción.

- ¿Por qué espera que Malena Alterio vuelva a hacerse «con todos los premios»?

- En este país, cuando uno tiene éxitos, repetir es muy complicado. El éxito es difícil de perdonar. Somos un país muy cabrón. Ojalá Malena pueda hacerlo, se lo merece. Raya la excelencia, es algo apabullante.

 

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