«Reconciliarse es hoy un acto revolucionario»

«Reconciliarse es hoy un acto revolucionario»

Risto Mejide ha dado el salto a la sobremesa diaria con 'Todo es mentira', en Cuatro, donde también ha regresado con una nueva temporada de 'Chester'. En el sofá se reencontró, tras años enfrentados, con Jesús Vázquez

JULIÁN ALÍA

Polémico de profesión, saltó a la fama allá por 2006 como miembro del jurado de la primera 'Operación Triunfo', lo que le llevó a enfrentarse al presentador Jesús Vázquez. Ahora, recién instalado en las sobremesas diarias de Cuatro con 'Todo es mentira' (15.45 horas), Risto Mejide (Barcelona, 48 años) comenta que tanto en la labor de juez, como en la de entrevistador, hace «lo mismo»: «Tratar de sacar algo de verdad». Mejide acaba de estrenar también la octava temporada de 'Chester' con un reencuentro «explosivo y duro, pero muy necesario», con Jesús Vázquez. «En un entorno de tanto conflicto, cabreo y crispación, creo que está muy bien abrir la temporada con un espacio dedicado al diálogo, a la empatía y a la reconciliación. Ahora reconciliarse es un acto revolucionario».

- Una vez fuera de 'OT', ¿ha seguido viendo las sucesivas ediciones?

- No veo los 'talent' en los que yo salgo, y menos aquellos en los que no salgo. Pero me alegro de que siga vivo el formato que tantas alegrías me dio.

- ¿Qué opina de este tipo de programas?

- Larga vida a los 'talent'. España tiene dos canteras infinitas: la de artistas y la de ladrones. Algunos de los ladrones salen en los informativos, y algunos de los artistas, en los 'talent shows'. Yo estoy ahí por si se nos cuela uno de los primeros entre los segundos.

- 'Got Talent', 'Chester', 'Todo es mentira', ¿con qué disfruta más?

- Con todos. 'Got Talent' es el mayor espectáculo de la televisión, al que me invitan en primera fila para, encima, decir lo que sienta. 'Chester' es un programa en el que puedo conocer de primera mano vidas de personas muy interesantes, y además preguntarles lo que siempre les quise preguntar. Y 'Todo es mentira' es una gamberrada ácida e irreverente que tiene la vocación de molestar a quien se lo merezca. En todos soy yo, así que en todos me siento cómodo y todos los puedo disfrutar.

Libre de periodismo

- ¿Cómo y por qué nació 'Todo es mentira'?

- La idea es abrir las tardes de Cuatro a un plató en directo, diario e irreverente. A partir de ahí, juro que siempre acudo con muchas ganas porque sé que voy a pasármelo en grande rodeado de cómicos de primer nivel y con incorporaciones de lujo como Itziar Castro. Nace con la sana intención de acompañar y entretener. Cualquier parecido con un contenido informativo es pura coincidencia. Es un programa de humor, cien por cien libre de periodismo. Así que si alguien se ofende por algo que se diga, es tan absurdo como si se ofendiese por la falta de respeto que tenía Darth Vader por los Derechos Humanos.

- ¿Y qué importancia cree que tienen las 'fake news'?

- Hoy por hoy son las únicas verdaderas. Trump tuitea algo y automáticamente es de lo único que se habla. Sea verdad o no, da igual. La verdad, o la posverdad, como se le llama ahora a la mentira, ha quedado fuera de toda discusión. De este modo, cuando todo el mundo tiene su propia verdad, eso significa que todo es mentira. Todo, de algún modo, es una 'fake new'.

- ¿Dónde pondría los límites del humor?

- Me interesa más hablar de los límites de la ofensa, tema del que nadie parece querer hablar. El hecho de que yo me sienta ofendido, algo que puede ocurrir, ¿a qué me da derecho?, ¿a ponerte una querella?, ¿a partirte la cara?, ¿a amenazarte de muerte?, ¿a matarte a ti y toda tu familia? La cuestión no está en ponerle límites al humor, sino a la ofensa.

- ¿Le influye a la hora de crear?

- Yo no hago humor, yo lo compro hecho. La frase es una adaptación de otra de un gran cómico. Ni para contestar a eso elaboro yo una respuesta.

 

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