«Yo sería prescindible en La Sexta»

Antonio García Ferreras se ha 'empotrado' en las fuerzas de seguridad que vigilan el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar. / R. C.
Antonio García Ferreras se ha 'empotrado' en las fuerzas de seguridad que vigilan el narcotráfico en el Estrecho de Gibraltar. / R. C.

Antonio García Ferreras conduce 'Estrecho', un documental sobre el narco que se emitirá el lunes. «Los guardias civiles se juegan la vida y es admirable que no caigan en la tentación»

JULIÁN ALÍA

Dejando de lado la comodidad del plató, Antonio García Ferreras se pone al frente de 'Estrecho', cuyas dos entregas emite La Sexta el lunes y el martes a las 22.30 horas. «Me encanta meterme en líos, y me parece una historia que había que contar», explica el presentador de 'Al rojo vivo', que se ha visto cara a cara con los narcotraficantes del sur de España para la realización de este documental, que codirige Ana Pastor, su pareja.

- Dicen que usted es el alma de La Sexta. ¿Se siente así?

- No, no. Yo soy una pequeña parte de La Sexta. Es verdad que en el ADN de La Sexta hay una apuesta por el periodismo en el que yo creo, y que es una de sus patas fundamentales, pero no soy yo, es el equipo. Yo sería prescindible.

- ¿Cómo ha sido la vuelta al reporterismo?

- Yo solo soy periodista. Soy presentador porque alguien en su locura dijo: 'Tienes que sentarte en plató'. Mi planteamiento con 'Al rojo vivo' no era que yo tuviese que salir a presentarlo. No digo que no me guste, sino que me siento más cómodo sin que nadie me reconozca. Soy un periodista que tiene muy claro que cuando algo extraordinario pasa, hay que estar ahí. No lo sé vivir de otra manera. Estoy acostumbrado a hacer directo, sea donde sea y en el momento que sea, pero esta es una rutina mucho más complicada. El mundo del narco no funciona como nosotros. Sus relojes biológicos son distintos. No se levantan a las nueve para ir a la oficina.

- Pero estos narcos son violentos... ¿se siente miedo?

- Lo veo con mucha naturalidad. Sabes que la persona con la que estás es peligrosa, que te está enseñando un Uzi, que es un arma de guerra, que dices: 'Si se vuelve loco ahora, nos lleva a todos por delante', pero lo veo con mucha naturalidad. Yo a la gente que admiro es a los guardias civiles que he conocido, que cobran 1.500 euros al mes, y que conducen una 'goma' y se juegan la vida persiguiendo a unos tipos que cobran 20.000 euros por descarga. Esos son los héroes, no los periodistas que hemos estado allí unos meses intentando aproximarnos a ese mundo.

Un salto cualitativo

- ¿Es muy grande la tentación de caer en ese negocio?

- Sí. Eres un chaval de 16 años que puede ganar de 500 a 900 euros, con solo un puto teléfono móvil, por aviso. La mayoría de la gente de la Guardia Civil es leal al Cuerpo, pero también hay una tentación importante. Por prestarles el 'walkie-talkie' una noche le van a dar mil euros. 'Ay, que se me ha despistado el 'walkie-talkie', eso es oír dónde están y dónde no. Es admirable que la mayoría de ellos no caigan en la tentación.

- ¿Le conocían los narcos a los que ha entrevistado?

- Algunos sí, y eso facilita las cosas. Creo que les hace gracia. De alguna manera dicen: '¿Qué hace el tipo que sale todas las mañanas intentando hablar conmigo para que le cuente mi historia'? Otros no tenían ni idea de quién era.

- ¿Cómo son?

- Hay gente con códigos, fuera de la ley pero con códigos, y otros que no los tienen. Los nuevos tienen a Pablo Escobar como mito y referencia. No todo el mundo está de acuerdo. Algunos me decían: 'No me gusta este salto cualitativo porque nos van a complicar el negocio. Voy a hacer todas las descargas de hachís que pueda, pero si me pillan, tengo que asumir que voy a la cárcel'. Las nuevas generaciones no están en esa cultura. Piensan: 'Si me pillan en una, intento enfrentarme y escapar, y si tengo que embestir el coche de la Guardia Civil, lo embisto'.

 

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