Dani Mateo: «Lo importante es reírse, no la dignidad ni el respeto»

Dani Mateo: «Lo importante es reírse, no la dignidad ni el respeto»

Dani Mateo vuelve a Comedy Central para conducir 'Roast Battle', donde los concursantes se enzarzan en batallas dialécticas de golpes bajos. «Si te ofendes con facilidad, no veas este programa»

JULIÁN ALÍA

En su regreso a Comedy Central, donde condujo 'Noche sin tregua' desde 2004 a 2007, Dani Mateo (Barcelona, 39 años) se pone al frente de 'Roast Battle' (22.45 horas), un programa en el que «se pulverizan los límites del humor». El cómico catalán, conocido principalmente por su participación en 'Sé lo que hicisteis', y que colabora actualmente en 'El intermedio', ambos en La Sexta, aterriza de nuevo en el canal, porque «siempre es bueno reencontrarse con viejos amigos», para presentar «el programa más salvaje» en el que ha estado. «Partimos de donde está el límite, y de ahí va para arriba. Desde luego, no es apto para todos los públicos. Si eres alguien que suele ofenderse con la comedia, te recomiendo que no veas este programa», afirma sobre el formato.

- ¿Tiene límites el humor?

- Hablar de límites en el humor es un error porque es un juego que, para que sea divertido, no tiene que tenerlos. Es como cuando juegas a policías y ladrones. Uno tiene que hacer de ladrón y el otro de policía, y cuando se encuentran tienen que dispararse y hacer como que se matan. Y ya está. O como si juegas a ser pirata. Obviamente, tú no vas por la vida con una espada matando a gente. Pero para que sea divertido jugar a ello, sí que tenéis que coger la espada y mataros. Con la comedia pasa un poco lo mismo. Las leyes y las normas que rigen la vida no pueden regir la comedia porque entonces no es divertido. Yo creo que este programa es una buena prueba de ello. Dejamos todas las normas de convivencia atrás, y funcionamos en clave de comedia, donde lo único que importa es que haya risa durante un rato, y no la dignidad, el respeto... Pedimos a la gente que se olvide de todo y que se deje romper por la risa, que sea terapéutica, y que luego vuelvan a sus vidas perfectamente normales como personas de bien que supongo que serán. Pero aquí no queremos personas de bien, sino gente dispuesta a reírse mucho y a pasárselo muy bien.

«Todos jugamos a humillarnos al máximo y todos salimos escaldados, nadie se escapa»

- ¿Cree que el formato puede funcionar?

- La prueba de que el programa es gracioso es que todos los que estamos en él, que somos gente que ha pasado por otros programas de televisión y que hacemos comedia, nos reíamos de verdad. Creo que eso se va a transmitir. Es una locura. Y hay otra cosa muy bonita en el programa, y es que no se escapa nadie. No hay nadie que esté libre de culpa. Todos jugamos a humillarnos al máximo y todos salimos escaldados. Todos acabamos siendo patéticos. Despierta mucha ternura porque al final ves que todo el mundo es un tipo ridículo y que todos podemos ser un chiste andante. La verdad es que cuando nos ponemos 'hijoputas' es difícil ganarnos. No estamos hablando de 'bullying' porque todos nos ponemos a la altura del betún. Ninguno de los que participamos en el programa estamos bien de la cabeza por el hecho de haber participado. Ni siquiera el árbitro, y el resultado es magnífico.

Como una estampida

- ¿Por qué Ignatius Farray de árbitro?

- ¿Y a quién vas a poner? Pues a alguien que esté completamente para allá. El árbitro de una contienda como esta tiene que ser alguien que no esté bien. Y si hablamos de gente que no está bien, Ignatius es el número uno.

- ¿Quién le ha gustado más?

- Yo tengo mi favorito: Pablo Echenique. Lo que ha hecho es de quitarse el sombrero y de ponerle una calle. Que un hombre con esa discapacidad vaya a un programa como este a reírse de ella de una forma tan salvaje como él lo hace, que nos tenía a todos por el suelo, es impresionante. Es un espectáculo único que hay que ver al menos una vez en la vida, como una estampida del Serengueti.

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