Gritos contra Chicote en su primer '¿Te lo vas a comer?'

El grupo de trabajadores de la residencia rodea a Alberto Chicote./La Sexta
El grupo de trabajadores de la residencia rodea a Alberto Chicote. / La Sexta

El nuevo programa de Alberto Chicote logra empatar con la audiencia de 'OT'

AGENCIAS

El estreno del nuevo programa de Alberto Chicote, '¿Te lo vas a comer'?, no pudo ser más llamativo y accidentado, con una manifestación de trabajadores de una residencia de ancianos gritando detrás del popular cocinero por todos los rincones de un pueblo de Salamanca.

En este nuevo espacio Chicote tiene la intención de mostrar fraudes y chapuzas alimentarias en lugares como residencias, colegios, mercados, etc... La Sexta quiere mostrar músculo en una de las noches más competitivas de la semana en lo que a audiencia se refiere, ya que debe competir con la gala de 'OT' en TVE, con 'The Good Doctor' en Telecinco y con el cine en Antena 3 y Cuatro. De momento Chicote sale airoso del duelo, tras conseguir empatar con el concurso musical con un 14,6% de share.

El televisivo cocinero investigará además denuncias por negligencias alimentarias recogiendo datos y testimonios y poniendo contra las cuerdas a los responsables de estos fraudes. En esta primera entrega de '¿Te lo vas a comer?' Chicote se interesaba por la comida de las residencias de ancianos. Así, el cocinero se acercaba a varias residencias y centros de día para averiguar cómo se gestionan y cuál es el menú que se sirve a las personas internas. Fueron cuatro los centros que se sometieron al escrutinio del chef: una residencia de Castellanos de Moriscos (Salamanca), otra de los mismos dueños en Babilafuente (Salamanca), una residencia pública de Leganés (Madrid) y un centro especializado en personas con demencia en Montijo.

El equipo de '¿Te lo vas a comer?' recorrió estos puntos para hablar con denunciantes, extrabajadores y responsables del lugar. Una de ellas era Lucía, cuya madre murió, según denunciaba en el programa, por desnutrición pese a estar alojada en una residencia para mayores ubicada en el pueblo de Castellanos de Moriscos. «Mi madre tenía mal la cabeza, pero de salud estaba perfectamente», le explicó a Chicote.

En el programa de la Sexta también aparecía Nieves, una extrabajadora de ese mismo centro que reconocía que la residencia «estaba mal en casi todos los aspectos, pero especialmente en el alimentario». Esta antigua asistenta le dijo a Chicote que «la comida era muy escasa. El puré de las personas asistidas no era en muchas ocasiones suficiente. Se le añadía agua y espesante y de esta manera apañaban y daban de comer a todos. Así ya no correspondía lo que la nutricionista mandaba. Lo mismo ocurría con otro tipo de comida como la sopa».

Según desvelaba Alberto Chicote, una de las grandes ilegalidades que se cometían en el centro era traer la carne directamente desde las explotaciones porcinas del dueño. La carne no estaba precintada y se guardaba en las neveras de la propia residencia dentro de bolsas de basura. «Esa carne no pasaba ningún registro sanitario», denunció Nieves.

Otros extrabajadores de dicha residencia apoyaban a su compañera. La cocina de la residencia no era revisada por un nutricionista y el médico no tenía ninguna capacidad de decisión sobre la comida. Vistos los antecedentes, Chicote se plantó en la residencia, donde le recibieron de muy malos modos y muy nerviosos.

Allí estaban los trabajadores, la dirección e incluso un concejal del ayuntamiento, todos ellos negando rotundamente las acusaciones. Chicote fue capaz de ponerles entre la espada y la pared con sus preguntas incisivas, reclamando pruebas que no fueron capaces de aportar. La respuesta poco después era más llamativa y ruidosa. Al aparecer de nuevo Chicote en el exterior de la residencia pudo verse a la directora cómo animaba a sus compañeras a gritar contra el cocinero «Vete ya, no te queremos», y silbato en boca organizaba una persecución por todo el pueblo hasta el ayuntamiento. Bajo el ruido de cacerolas y silbatos, podían oirse gritos tan fuera de lugar como «Manos arriba, esto es un atraco». El grupo de trabajadores incluso se llevó a un anciano al que el cocinero trataba de entrevistar:

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