Al pie de la escalera

«Había sangre por todos los sitios», cuenta en el documental la hermana de la mujer asesinada por el escritor Michael Peterson. / DKISS
«Había sangre por todos los sitios», cuenta en el documental la hermana de la mujer asesinada por el escritor Michael Peterson. / DKISS

El canal DKiss aborda mañana el caso de Michael Peterson, el escritor acusado de asesinar a su mujer en 2001 y camuflarlo como un accidente doméstico

JULIÁN ALÍA

Quince años después de que se condenase a Michael Peterson por el asesinato de su mujer, DKiss estrena mañana a las 22.00 horas 'El crimen de la escalera'. En tres episodios, introducidos por la periodista Marta Robles, el programa se centra en el caso, acontecido el 9 de diciembre de 2001, a las 2.41 horas de la madrugada, en Durham, Carolina del Norte.

Peterson, de 58 años, llamó a los servicios de emergencia. «Mi mujer ha sufrido un accidente en la escalera», dijo desde el otro lado del teléfono. Unos minutos más tarde, aparecieron los sanitarios, que encontraron a Kathleen completamente cubierta de sangre. Esa desorbitada cantidad de sangre fue uno de los motivos por los que los investigadores siempre sospecharon que no se trataba de un accidente, aunque tampoco podían asegurar que había sido un crimen. El caso fue ampliamente difundido por las televisiones de EE UU.

El reportaje incorpora declaraciones de Candace, la hermana menor de Kathleen.

Tras divorciarse de su primer marido que la engañaba, Kathleen, una ejecutiva de telecomunicaciones, conoció a un escritor. No era otro que Michael Peterson, intelectual, articulista, graduado en la Universidad de Duke y divorciado como ella. Peterson era conocido por sus novelas bélicas basadas en sus experiencias en Vietnam y en la Marina, y por sus columnas en el periódico local. Se casaron y se fueron a vivir a una casa de mil metros cuadrados con sus cinco hijos: la única hija de Kathleen, dos hijos biológicos del escritor, y otras dos hijas que él había adoptado.

Candace explica que aquel domingo de diciembre se estaba preparando para una fiesta de Navidad cuando recibió una llamada de Michael, que quería hablar con su marido. «Mi esposo me dijo que había llamado para contar que mi hermana se había caído por la escalera y había muerto». Candace imaginaba «el típico accidente en el que te partes el cuello, no algo tan impresionante. Había litros de sangre por las paredes, como chorreando. Vi restos de sangre a más de dos metros de altura, en el suelo, los escalones... por todas partes. Y Michael solo repetía que se había caído, sin dar más detalles». El marido argumentó que cuando volvió del porche de fumar se la encontró así al pie de la escalera. «Intenté limpiarlo todo. Cogí estropajo y servilletas, y empecé a frotar. La sangre de mi hermana empezó a caerme por los brazos. No podía soportarlo emocionalmente. Paré y me fui de allí».

Con el dinero que cobró tras la muerte de su esposa, Peterson contrató al mejor abogado que pudo, el mediático David Rudolf, conocido por haber defendido al jugador de la NFL Rae Carruth, acusado de asesinato. El letrado siempre sostuvo que a su cliente le habían tendido una trampa por ser un columnista incendiario y porque a la policía no le gustaban sus críticos artículos.

Los hijos de Peterson se unieron para defender a su padre. «Ya hemos perdido a nuestra madre, y ahora el Estado nos quita a nuestro padre», se lamenta en el documental Todd, uno de los hijos biológicos de Peterson.

Pornografía homosexual

El fiscal intentó convencer a los hijos de que se trataba de un homicidio tras conocer los resultados de la autopsia. Hallaron cortes y arañazos en zonas que no se correspondían con una caída, sino que indicaban autodefensa. Y al afeitarle el pelo descubrieron siete heridas brutales en el cráneo.

«Empezamos a buscar algo que fuera cilíndrico y flexible, porque no había habido traumatismo craneal», comenta el fiscal, que poco después recibió una llamada de la hermana de la víctima, diciéndole que una vez les regaló un atizador para la chimenea. Pero ni mirando debajo de cada piedra encontraron aquel atizador, aunque sí un montón de pornografía homosexual de temática militar en el despacho. Y en el ordenador, más material de ese tipo, y correos que el acusado había intentado borrar aquella noche. Todo apuntaba a que Kathleen había descubierto mensajes de Michael con prostitutos, y se decidió a enfrentarse a él.

 

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