Aburrimiento de máxima audiencia

El tren entre Zaragoza y Canfranc se dirige a su destino. / R. C.
El tren entre Zaragoza y Canfranc se dirige a su destino. / R. C.

La televisión autonómica de Aragón emite en 'prime time' el viaje de un tren durante casi cuatro horas. Una media de 30.000 personas vieron el programa y les gustó

Javier Guillenea
JAVIER GUILLENEA

Suena la bocina y el tren se pone en marcha. Como si fueran los ojos del maquinista, la cámara instalada en el frontal de la locomotora recoge las imágenes de las vías y las paredes del túnel que une la estación inicial, la de Zaragoza-Delicias, con la de Portillo, tres minutos y quince segundos después. Tras una breve parada, el tren comienza a rodar de nuevo hacia su destino final, la estación de Canfranc, a 218 kilómetros de distancia, siempre con la cámara atenta al recorrido.

Fue un viaje de tres horas y 45 minutos que el primer día del año siguieron desde los sofás de sus casas miles de espectadores de la televisión autonómica Aragón TV. Ante sus ojos aturdidos por los excesos de la víspera, y con la única banda sonora del traqueteo de las ruedas sobre los raíles, desfilaron traviesas, parajes desdibujados por la niebla, los pasos a nivel de la Hoya de Huesca, la ribera del Gállego y 29 túneles. Todo un regalo para los sentidos.

'Slow TV'

El origen
Los primeros
Los programas

Aragón TV emitió el programa, titulado 'El viaje', a las 21.20 horas del día de Año Nuevo, en plena franja de máxima audiencia. Lo había anunciado en la propia cadena y en las redes sociales con el lema 'no pierdas este tren' y sin desvelar su contenido. Era una invitación a «disfrutar del tiempo en un viaje fascinante» para «empezar el año de forma distinta. Sin prisas».

El programa obtuvo una cuota de pantalla del 6,7%, por delante de La Sexta, Cuatro o La 2, con una media de 30.0000 personas pegadas a la televisión. Es un porcentaje que se halla por debajo de lo habitual en la cadena aragonesa, pero que resulta elevado si se tiene en cuenta lo que ofrecía la emisión. En algunos momentos, los espectadores que se apuntaron voluntariamente a unos minutos de aburrimiento llegaron a ser 230.000.

Con su experimento, Aragón TV se ha convertido en la primera cadena que emite en España, en 'prime time', un programa creado expresamente para dormir a las moscas. Se ha subido de esta manera al carro de la 'slow tv' o televisión lenta, un género que ha hecho furor en otros países y que tiene su origen en el artista Andy Warhol, que en 1963 filmó durante más de cinco hora al poeta John Giorno mientras dormía.

La obra tuvo un cierto renombre y hasta puede que alguien la haya visto entera, pero hubo que esperar varias décadas para que algo parecido llegara a la pequeña pantalla. A finales de los años 90 la extinta Radiotelevisión Valenciana puso en antena, como recurso de relleno para despedir la jornada, 'Camins de ferro', una serie de programas en los que se emitían sin interrupciones varios trayectos de tren. Sin embargo, fue la televisión pública noruega (NRK) la que se llevó la paternidad del invento. En 2009 emitió el viaje completo de un tren entre Bergen y Honefoss, poblaciones separadas por 371 kilómetros. Contra todo pronóstico, el programa, de nueve horas de duración, fue seguido por un promedio de 176.000 espectadores. Hubo instantes en los que 1,2 millones de personas, el 20% de los noruegos, estuvieron pendientes del avance del convoy.

El barco

El éxito del que está considerado como el primer programa 'slow tv' de la historia animó a los programadores noruegos a adentrarse en el formato. En 2011 colocaron una cámara en un barco que hacía una singladura a través de los fiordos de la costa oeste del país. El programa, que se emitió en directo durante 134 horas, se convirtió en un fenómeno de masas. Cada vez que el buque se acercaba a algún pueblo, sus habitantes salían en tromba a saludar. La audiencia se disparó hasta el 36% de 'share'.

Una de las emisiones más exitosas de la NRK ha sido un 'reality show' protagonizado por varios pájaros y una ardilla que dedicaban las horas del día a comer y dormir. Hubo otra, también muy aclamada, en la que cuatro mujeres mayores tejían y hablaban de sus cosas durante cuatro horas seguidas. Millones de espectadores vieron estos programas.

La televisión lenta se ha extendido a otros países. Durante años, los asturianos han podido ver en sus pantallas los amaneceres de Gijón y Oviedo, la televisión local de Barcelona ha colocado cámaras en tranvías, motos y hasta puestos de castañas, la BBC ha emitido el viaje de un autobús y diversas plataformas ofrecen desde hace tiempo chimeneas crepitando o peceras, aunque estas últimas podrían pasar por un programa normal. Hay debates que parecen un diálogo de besugos.

El concepto de 'slow tv' surgió a raíz de una obra del artista Andy Warhol, que en 1963 filmó al poeta John Giorno mientras dormía. La grabación duraba cinco horas y veinte minutos.

personas de media estuvieron pendientes del viaje del tren entre Zaragoza y Canfranc el día de Año Nuevo. La emisión, de casi cuatro horas de duración, fue vista en algunos momentos por 230.000 espectadores

Pese a que la paternidad de la 'slow tv' se le atribuye a la televisión pública noruega, que en 2009 emitió el viaje de un convoy ferroviario, esta idea ya la había puesto en práctica años antes la extinta Radiotelevisión Valenciana. A finales de los noventa despedía la jornada con imágenes de trayectos de trenes en la comunidad autónoma.

Los antepasados de la televisión donde no pasa nada son las imágenes de chimeneas crepitando, peceras repletas o cascadas, pero el formato ha evolucionado. Además de los viajes de trenes o barcos, hay programas de telerrealidad con pájaros y ardillas, mujeres tejiendo durante horas, pescadores de salmón y leñadores en plena faena, todo con mucha tranquilidad y sin prisas.

 

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