Un torero impactante: el valiente Juan Leal

Tarde importante del matador de Arles, que se va asentando de cara al resto de la temporada

MANUEL HARINAAZPEITIA.

El valor se le supone a todo aquel que se viste de luces. Bien es cierto que hay toreros con más o menos valor; más medrosos, más prudentes, más conservadores y luego hay toreros que siempre quedan etiquetados como valientes. Por otro lado en el mundo del toro, sobre todo en el del espectador en general, se emplea el término 'torero suicida' para aquel que parece estar siempre a merced de las astas del toro, sin importarle resultar prendido o herido. Personalmente no creo que haya toreros suicidas; más bien se trata de riesgos calculados. Y la actuación de Juan Leal ayer en la plaza de toros de Azpeitia me lo ratifica. El torero de Arles se coloca en terrenos inverosímiles, pareciendo dar todas las ventajas al toro y llegando así a impactar en el espectador. A veces falla y la cogida llega, pero también eso está en el guión. Y luego además hay otra cosa en el caso del torero francés .... Es que torea muy bien, como lo demostró en sus dos enemigos y por ambos pitones, algo que hasta ahora se le discutía. La tarde de ayer de este torero fue impactante para el público e importante para su carrera. Los dos comienzos de faena para levantar al respetable, en uno por pases cambiados por la espalda y en el otro con una serie en redondo de rodillas rematados con el pase de pecho. Los dos finales similares: pies juntos, pases por la cara, con ambas manos, circulares y circulares por la espalda.. lo necesario para ese 'huy' que levanta al tendido. Y entre un momento y otro, buen toreo con tandas por ambos pitones, toreando más en redondo en el tercero y al natural en el sexto con dos o tres pases de gran calidad. Eso si, en mitad de alguna serie un escalofriante pase cambiado por la espalda para mantener intacta la atención. Cortó una oreja en el sexto con fuerte petición de la segunda y dos vueltas al ruedo y perdió la del tercero por el descabello.

Abrió el cartel Pepe Moral. Su primero, un toro de excelente presencia, era un inválido total que no le permitió ligar dos pases seguidos. El cuarto fue uno de los dos toros de la tarde. Pepe Moral estuvo por debajo del toro y eso es muy preocupante para un torero que necesita asentarse en los carteles; algún pase suelto pero muy para afuera sin emplearse y sobre todo sin algo que necesita un torero para triunfar: la ilusión.

Ilusión y voluntad le sobraron a Tomás Angulo, pero le faltó rodaje, sitio para estar delante de la cara de los toros. Quiso aprovechar la oportunidad de torear en una plaza que le podía dar mucho, pero no fue posible.

La corrida de Joaquim Murteira estuvo excelentemente presentada. Tres buenos toros, un manso toreable el tercero y si los dos primeros hubieran tenido un poquito más de fuerza, quizás hubiéramos visto otra corrida.

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