Sergio Cruzado: «No me interesa montar un festival nostálgico»

Sergio Cruzado, director del Donostia Festibala, en las instalaciones del hipódromo./LUSA
Sergio Cruzado, director del Donostia Festibala, en las instalaciones del hipódromo. / LUSA

En su octava edición, Donostia Festibala batirá su récord al reunir a cerca de 16.000 personas el viernes y el sábado en el hipódromo

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

La presente edición será la más multitudinaria de la historia del festival, que prácticamente doblará los 7.800 asistentes del año pasado. En su segunda entrega en el hipódromo, Donostia Festibala escenificará un cambio de rumbo que implica una apuesta por los ritmos urbanos y por artistas como Kase. O, C. Tangana o Riot Propaganda, además de bandas más rockeras como Berri Txarrak. Sergio Cruzado, director de la cita organizada por Last Tour y Ginmúsica, reafirma su «confianza total» en los artistas jóvenes.

-Cuando montaban el festival en Igeldo reunían a 11.00 personas en dos días y ahora esperan unas 16.000. ¿Dirían que han cumplido el objetivo de conectar con el público joven y que han acertado con el golpe de timón?

-Sí, buscábamos una cita con identidad propia con la idea de recuperar al público joven. En nuestro festival apenas había gente de entre 20 y 30 años y eso daba a entender que algo estábamos haciendo mal. Creo que con este cambio tendremos más futuro a largo plazo porque si no recoges la música actual y no vas por delante, tu recorrido es igual que el del público, que va envejeciendo.

«En nuestro festival apenas había gente de entre 20 y 30 años; algo estábamos haciendo mal»

«Debemos cambiar el chip y no contratar al mejor grupo de hace 30 años, sino al mejor de ahora»

«Este año la protagonista absoluta es la música y hemos eliminado muchos miedos y prejuicios»

-Parte de ese público adulto habitual dejará de venir a falta de nombres potentes internacionales y grupos clásicos...

-Igual este primer año sí pero después se reengancharán porque ofrecemos todo tipo de estilos. La gente de 40 y 50 años también disfrutará con las letras sociales de Riot Propaganda, el activismo punk de Pussy Riot o el rock de Berri Txarrak. Me gustaría hacer un festival en el que la gente adulta y los jóvenes vean las conexiones entre el rock, punk, hip hop y trap. Además, quien ama la música se interesa por las nuevas tendencias y creo que se van a eliminar muchos prejuicios. Me niego a pensar que mi generación es como la anterior a la mía: mis padres me oían escuchar punk y me preguntaban si estaba loco. No quiero caer en decirles a los chavales de 18 años que la buena música es sólo The Jesus And Mary Chain. Yo quiero aprender y descubrir cosas nuevas. No me interesa montar un festival nostálgico.

-Pero hasta ahora la nostalgia pesaba mucho con grupos como Dinosaur JR, Yo La Tengo, The Jesus And Mary Chain... ¿Qué ha cambiado? ¿Influye también la búsqueda de la rentabilidad?

-Por un lado está la parte de la sostenibilidad, sí. El festival lo construyes con el público, y si cada vez hay menos gente y la que hay es mayor, tu recorrido es de unos pocos años. Si la audiencia no te respalda, algo tienes que cambiar, pero por otro lado, hay un deseo de tirar por otra línea artística. Está bien seguir recuperando grupos y sensaciones de la historia del rock, pero en la segunda década del siglo XXI hay que disfrutar también de la música que se hace aquí y ahora. El otro día Pablo Laso decía que si una estrella del baloncesto de hace 30 años jugara ahora, en cierto modo haría el ridículo porque el baloncesto moderno se renueva día a día. Nadie contrataría a un abogado que hace 30 años era el mejor, sino al mejor abogado de ahora. Y los promotores tenemos que hacer un poco lo mismo: no contratar al mejor grupo de hace 30 años, sino al mejor grupo de ahora y empezar a cambiar un poco el chip. Yo escucho la música que escucha mi hijo, trabajo con gente joven y aprendo mucho de ellos. Me gustaría transmitir en todo lo que hago la confianza total en la gente joven.

-¿Qué valores le atraen de ellos?

-Es una generación que se ha salido un poco de nuestro concepto más 'viejuno' de repetir esquemas, de buscar la estandarización en la música para dar el pelotazo... Han surgido en plena crisis y han puesto cero expectativas en esto, y son mucho más librepensadores y transgresores. Algunos buscan sus líneas artísticas sin fijarse en los demás, son más creativos... Me gusta ver cómo El Niño de Elche interpreta el flamenco de forma transgresora, y me atrae C. Tangana y el personaje que ha creado: lo odias o lo amas pero no causa indiferencia.

-Llama la atención la ausencia de actividades paralelas que otros años han organizado dentro y fuera del recinto de conciertos...

-Parece que un festival que no monta 40 actividades paralelas es un festival pequeño y a veces cometemos el error de gastar energía en cosas superfluas. Este año nadie se ha quejado del cambio de ubicación o de que los cabezas de cartel actúan muy tarde: la protagonista absoluta es la música y hemos querido eliminar muchos miedos y prejuicios.

-¿Por ejemplo?

-Por ejemplo, con el tema de los cabezas de cartel. Muchas veces nos empeñamos en buscar un artista internacional e histórico que te da prestigio pero sólo atrae a 800 personas y cuesta mucho más dinero que bandas supuestamente más pequeñas, como Berri Txarrak o Kase. O, que llenan espacios de 12.000. Es como en el fútbol: a veces traes a un futbolista internacional al que pagas un sueldo inmoral y la Real va verdaderamente bien cuando tiene muchos medio-centros de casa que son quienes tiran del equipo. Por eso me parece de justicia histórica que Berri Txarrak, Kase. O o C. Tangana encabecen el cartel: a los grupos los hace grandes el público y ellos, por su poder de convocatoria, lo son.

-¿Y eso quiere decir que en el futuro renuncian a cabezas de cartel internacionales?

-No, para nada, pero serían grupos internacionales más actuales y con otro tipo de perfil. No sabría decirte nombres porque este año enseguida vimos la combinación de Kase. O y Berri Txarrak. Indagamos más en nombres de fuera de para la zona media del cartel -Pussy Riot, La Luz, No Age...- e intentamos algunos que no han salido pero que espero estén otros años...

-En el tercer escenario programarán los responsables de Le Bukowski y el Dabadaba...

-Me apetecía reconocer a esas dos salas porque son las que están el resto del año programando y dan otra visión más amplia y equilibrada del cartel... El Dabadaba ha programado tres grupos muy especiales con mucho carisma -Lester & Eliza, Betacam y Pet Fennec- y los del Bukowski son puro Bukowski -Pelax, Liher y Señor No-. Esta colaboración es de las cosas que más feliz me hacen de esta edición.

-El año pasado el Ayuntamiento aportó 20.000 euros y la Diputación 15.000. En 2018 las las ayudas han descendido más aún...

-A las ayudas municipales no nos presentamos porque aún no habíamos definido el festival pero el Ayuntamiento aportará 13.000 euros para sufragar los autobuses-lanzadera. Mientras, la Diputación nos dará 14.000 euros en virtud de un acuerdo de colaboración... Se ha publicado que los tres grandes festivales -Zinemaldia, Quincena Musical y Jazzaldia- reciben 8 millones de euros de dinero público y que luego obtienen un retorno económico de 48 millones. Me parece estupendo pero me gustaría que a los promotores privados se les tratara un poco igual. Nunca ha sido así, está en el ADN de esta ciudad independientemente del partido que gobierne. En Bilbao, en cambio, las instituciones apuestan por promotores privados y el Ayuntamiento da 1,4 millones de euros a un evento tan grande como el BBK Live, que tiene un retorno económico muy superior y supone una operación de marketing de ciudad mucho mayor que la que se obtendría a base de anuncios, patrocinios o gastos en acciones de viajes, ferias o similares.

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