Ricardo Requejo, pianista y maestro de una generación de músicos, fallece a los 80 años

Ricardo Requejo, apoyado sobre su piano, frente a unas partituras. / JOSÉ MARI LÓPEZ
Ricardo Requejo, apoyado sobre su piano, frente a unas partituras. / JOSÉ MARI LÓPEZ

El intérprete irunés recibió hace menos de un año la Medalla de Oro de su ciudad natal e impulsó proyectos con jóvenes de la localidad

JOANA OCHOTECO IRUN.

El mundo de la música guarda luto por la muerte, ayer, de Ricardo Requejo Retegui. La noticia de su fallecimiento fue recibida a mediodía con tristeza tanto en su ciudad natal, Irun, a la que el pianista estuvo estrechamente vinculado durante toda su vida, como en Donostia, donde se formó y ejerció como profesor en la Escuela Superior de Música del País Vasco (Musikene). En diciembre de 2017 le fue concedida la Medalla de Oro de Irun, y hace apenas unos meses que concluyó el ciclo de música 'Domingos de Cámara', que él había impulsado con el objetivo de que jóvenes músicos iruneses tuvieran la oportunidad de actuar en su ciudad. En los conciertos que incluyó este ciclo, el propio Ricardo Requejo repartía los programas de mano en el vestíbulo del Centro Cultural Amaia.

La música, y más concretamente la del piano; la formación de los jóvenes e Irun, esas fueron las tres pasiones de quien nació un día 10 de junio de 1938, en plena Guerra Civil, en el seno de una familia humilde. A los doce años, participó por primera vez en la Banda de Música de la ciudad. Con diecisiete años terminó sus estudios de piano en el Conservatorio Municipal de San Sebastián, con el Primer Premio Fin de Carrera de Piano. Antes de eso, había iniciado su formación musical en la Academia Municipal de Irun, con Primitivo Azpiazu; y recibiendo clases de piano de Ascensión Michelena, también su ciudad.

A los dieciocho años, Ricardo Requejo, en compañía de su grupo de amigos entre los que se encontraba Fernando Etxepare Díaz (quien fuera gerente de la Fundación Municipal de Música e impulsor del Conservatorio de Irun, fallecido en 2012) salió el día de Nochebuena con un Olentzero a cantar villancicos por la ciudad. Ninguno de aquellos jóvenes sabía que estaban ante el germen de lo que luego se convertiría en el Coro Ametsa.

A partir de aquí, Ricardo Requejo inició un intenso periodo de aprendizaje lleno de premios y distinciones, comenzando en el Conservatorio Nacional Superior de Música de París con una Beca del Ministerio de Educación Nacional, donde un año más tarde obtendría la Primera Medalla de lectura a primera vista y bajo cifrado y, en 1959, el Primer Premio de Piano. Durante esos años asistió a cursos de verano en Dartington (Inglaterra), Santiago de Compostela, Cascais (Portugal) y Siena (Italia) con profesores de la talla de Alicia de Larrocha.

Siempre con los jóvenes

Uno de los rasgos más destacables de la carrera profesional de Ricardo Requejo fue su labor pedagógica, que inició en la Escuela Superior de Música de Hamburgo. Posteriormente, fue profesor asistente en el Escuela Superior de Canto de Madrid y también profesor de piano en Musikene. Impartió innumerables clases magistrales en diferentes países; sin olvidar su faceta concertística, que le llevó a ofrecer recitales y conciertos en Europa, América y Asia.

Su fallecimiento causó una honda tristeza entre los músicos de Irun: «Recuerdo cómo nos alentaba cuando empezamos nuestra carrera musical. Siempre tuvo esa necesidad de ayudar, esa ilusión extra por apoyar a los jóvenes», recordaba ayer Fernando Etxepare Gómez, hijo de Etxepare Díaz.

El Ayuntamiento de Irun transmitió sus condolencias por el fallecimiento de Ricardo Requejo: «Su trayectoria de vida y obra dejará una inmensa huella en Irun», afirmó el alcalde del municipio, José Antonio Santano.

Hoy, a las 19.00 en el Tanatorio del Bidasoa, en Irun, se celebrará un acto de despedida civil.

 

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