Hondarribia Blues

Raimundo Amador: «Antes la gente se estaba 'callaíta' en los conciertos, ahora no hay respeto»

«Unos días me veo más guitarra que hombre y otros, más hombre que guitarra», confiesa Amador. /
«Unos días me veo más guitarra que hombre y otros, más hombre que guitarra», confiesa Amador.

El Hondarribia Blues Festival se despide hoy con un concierto de Raimundo Amador

JUAN G. ANDRÉS SAN SEBASTIÁN

Defensor de la fusión natural y no forzada, Amador (Sevilla, 1959) lleva más de 40 años predicando la mezcolanza de flamenco, blues y rock. Esta noche, su inconfundible guitarra, esa que ya conocieron Camarón, Morente, B.B. King y Björk, será pasto de todas las miradas en un concierto en el que no olvidará sus grandes éxitos en solitario, ni tampoco los fraguados en proyectos tan singulares como Veneno y Pata Negra.

- Usted mamó el flamenco antes que el blues y el rock…

- Me recuerdo en el banquillo de mi casa tocando siempre la guitarra: todo el mundo se paraba a escuchar a ese niño chiquitillo…

- Y luego, de chaval, tocaba en la calle y pasaba el platillo entre los turistas de Sevilla…

- Sí, nos llamábamos Sargento Platillo. (Risas) Ese recuerdo lo tengo bien marcado. Estoy muy orgulloso del lugar de donde vengo y de mis inicios. Creo que es así como debe empezar un artista y no pasar de no ser nada a tenerlo todo de golpe… Es mejor ir pasito a pasito…

- ¿Siempre supo que la guitarra sería su instrumento?

- Sí, de chiquitito yo quería ser tocador como mi padre o mi tío, que en paz descansen. Vengo de una familia, los Amador, llena de cantaores y guitarristas. En los Fernández, por parte de mi madre, también hay flamencos, y yo me imaginaba como ellos, tocando en las fiestas, pero jamás pensé que llegaría a estar en un festival de rock.

- ¿Cuándo descubrió el blues y el rock?

- Tendría unos 15 años. Me sorprendió mucho -y todavía hoy me sorprende- Jimi Hendrix. Luego miré de dónde venía y me di cuenta de que antes de él estaban Sonny Boy Williamson, Muddy Waters, B.B. King, Willie Dixon… Escuchas a Hendrix y te das cuenta de que no olvidó jamás sus raíces. Yo tampoco: aunque hago blues, detrás siempre aparece el gitano haciendo escalas flamencas y árabes.

- ¿Cómo fue el momento de enchufar la guitarra al amplificador?

- Yo escuchaba a Hendrix, a Janis Joplin y a Smash, la banda de rock psicodélico en la que entró el cantaor Manuel Molina. Entonces me dije: «Hostia, esto me gusta a mí». Las primeras veces que enchufaba la Telecaster al amplificador me daba unos calambrazos que no veas… Supongo que no tenía toma de tierra. Y luego ocurría que tocaba y no sabía cómo parar la guitarra. (Risas)

«Podrían levantarse Camarón, B.B. King o Hendrix y la gente seguiría hablando en los conciertos»

- ¿Alguno de sus mayores se enfadó cuando se pasó a la eléctrica?

- Sí, al principio mi padre pensaba que yo era un loco y que me estaba equivocando, pero luego se fue para el cielo muy feliz conmigo. Además, los 'flamencófilos', como yo les llamó, también nos dieron mucha caña en la época de Veneno y Pata Negra.

- Su especialidad es la mezcla de flamenco, blues y rock, pero en su último disco, 'Medio hombre, medio guitarra' (2010), también hay funk, hard rock, rap, reggae, jazz y hasta un adagio. Parece un antídoto contra la pureza…

- Es que ya lo decía Paco de Lucía: la pureza es todo y es nada. Cuando cojo la guitarra flamenca empiezo a tocar por soleares, seguiriyas, bulerías o tarantos, los palos más flamencos. El flamenco que más me gusta es el que hacen los gitanos, igual que prefiero el blues de los negros: B.B. King, Sonny Boy Williamson, John Lee Hooker… También hay cantaores payos y músicos de blues blancos buenos pero son excepciones.

- ¿Y qué me dice de la fusión?

- Ahora cantidad de grupos se apuntan al carro pero no todo el mundo ha mamado lo que nosotros, que hemos hecho una fusión natural, sin forzarla... Salió así. Ahora se lleva eso de la fusión pero mucha gente no tiene ni idea y les sale algo forzado. Eso no me gusta. Como tampoco me gusta ese blues moderno que tiene un sonido un poco heavy. A mí me gustaba el hard rock de Led Zeppelin, que metían blues sin dejar de ser hard rock, pero el blues que suena heavy no me va mucho.

«Hay cantaores payos y músicos de blues blancos buenos, pero son excepciones»

- En 'Medio hombre, medio guitarra', la canción, dice: «No tengo huesos, tengo cuerdas / Suena a madera si me rascas la espalda». ¿Es así como se ve?

- Unos días me veo más guitarra que hombre y otros, más hombre que guitarra. Si salgo, el día que no me llevo una guitarra lo paso muy mal porque es como parte de mi cuerpo. Son tantos años ya… Además, prefiero tocar que hablar, me expreso mejor con la guitarra que hablando…

- ¿Sufre síndrome de abstinencia si no tiene una guitarra cerca?

- Sí, sí, me entra un 'monazo' que no veas. Como cuando te falta la droga, tienes dependencia…

- Hábleme de 'Gerundina', su guitarra más preciada, su «segunda mujer»…

- Ya hace tiempo que le arreglé los palillos y los cambié por clavijeros mecánicos. La guardo en casa y solo la toco en momentos muy especiales o cuando grabo algo. La tengo mimadita y la quiero mucho porque me ha ayudado a criar a todos los niños durante muchos años.

- Camarón, Enrique Morente, B.B. King… Nos vamos quedando faltos de leyendas…

- Sí, y cada vez hay más basura. Además, no estamos educando a las nuevas generaciones en la música y ya no hay ese respeto por el arte. Me acuerdo cuando de pequeño iba a una fiesta... Comenzaba la actuación y la gente se estaba 'callaíta', no hacían falta ni altavoces porque se escuchaba todo estupendamente: el cante, la guitarra, las palmas… Eso se acabó. Ya podrían levantarse Camarón, B.B. King o Jimi Hendrix, que la gente seguiría hablando en los conciertos. No hay respeto ninguno. Un concierto en directo no es música sonando de fondo en una radio, sino un momento sagrado y mágico que no puede perderse.

«De la música no te desenganchas; cuando no tengo a mano la guitarra me entra un 'monazo'...»

- En 2019 cumple 60 años. ¿Qué le dice la cifra? ¿Es usted de los que se preocupa mucho por la edad?

- Bueno, no me preocupa porque lo llevo bien. Y la verdad es que hace unos años atrás estaba un poco peor.

- ¿Por qué?

- Por la vida que llevaba. Ahora estoy más sano: no bebo, no fumo… Vivo más tranquilo. En el pasado he probado la droga, pero la mejor droga que hay es la música: de esa no se desengancha uno. La música y mi familia me han dado la vida.

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