«Pinto lo que me divierte o enamora»

Marta Cárdenas sonríe junto a sus obras expuestas./USOZ
Marta Cárdenas sonríe junto a sus obras expuestas. / USOZ

Marta Cárdenas vuelve a Donostia para exponer su mirada viajera en Ekain La artista busca en otras culturas «sangre nueva para mis ojos y manos». Visita la muestra de la mano de un torbellino vestido de verde

Mitxel Ezquiaga
MITXEL EZQUIAGASAN SEBASTIÁN.

Vuelve cargada de colores y con nuevo entusiasmo. Marta Cárdenas (San Sebastián, 1944) es una de las clásicas del arte vasco pero con energías renovadas. La pintora donostiarra afincada desde hace décadas en Madrid expone en la galería Ekain una muestra inspirada en sus viajes por las otras culturas. «Busco cosas que me chocan, divierten o enamoran, sangre nueva que nutra mis ojos y mis manos», dice con una mirada que sigue siendo traviesa bajo sus grandes gafas.

Es un torbellino vestido de verde. «Me he vestido a juego con las obras que expongo», dice con una sonrisa mientras recorre el espacio de la galería Ekain, el sótano discreto ubicado en la calle Iñigo, junto a la Plaza de la Constitución de Donostia. La víspera llegó de Madrid, tuvo algún problema con las maletas y ese equipaje está ahora en la galería. Abre uno de las bolsas y rescata los deliciosos cuadernos donde toma notas de paisajes y paisanajes, verdaderas obras de arte que compiten en belleza con las piezas colgadas en las paredes.

«Siempre llevo mis cuadernos y apunto o dibujo», dice. «Mira, estas páginas son divertidas: en el verano madrileño mi marido y yo nos escapamos del calor y nos refugiamos en el Retiro, cada uno por su lado. Miro, pinto y tomo notas que luego se convierten en cuadros». Su marido, el compositor Luis de Pablo, se inspira también bajo los árboles.

Cárdenas recuerda que en San Sebastián celebró «hace muchos años» su primera exposición y subraya que siempre vuelve contenta a casa, «aunque muchos sitios son mi casa». Su última exposición en San Sebastián fue en la sala Kubo en 2016, con una amplia retrospectiva, y ahora trae a Ekain, donde expuso en 2015, su trabajo reciente.

«He vuelto a inspirarme en otras culturas, el inconmesurable mundo, del uno al otro confín, de lo rupestre a lo actual», explica. Pero no piensen que Marta Cárdenas se ha hecho una trotamundos: «Viajo por la red», dice con desparpajo. A través de internet busca en el mundo «lo decorativo, utilitario, mágico, popular o culto, mil ocurrencias deslumbrantes que me esperan gritando 'píntame'».

Mirar al exterior

«Llevo más de quince años bebiendo de todos esos 'viajes', estudio en cuadernos cuanto me choca o divierte, cuanto me enamora, y después dejo fluir en mi pintura una nueva sangre que, a sabiendas o no, ha nutrido mis ojos y mis manos», agrega la artista donostiarra, que recuerda, «salvando todas las distancias», que los grandes artistas europeos ya miraron al exterior para enriquecer el arte del viejo continente. «Matisse bebió de bordados caucásicos, Paul Klee llegó del Magreb con tropecientas acuarelas de alfombras populares y lo africano de Picasso también revolucionó todo».

Pinturas sobre papel y madera de mediano formato completan la exposición. Las historias de las piezas son tan originales como las propias obras. «¿Ves ésta que se llama 'señorita tanto por ciento'? Un día paseaba por la calle Matía y vi un escaparate que anunciaba descuentos. El símbolo del tanto por ciento me pareció una cara que me hablaba y de ahí salieron estas dos obras».

Alterna el castellano con el euskera, que ha aprendido en Madrid, y se prepara contenta para un taller que impartirá en Bilbao el mes que viene. «Desde el Ayuntamiento encargaron a mi marido una partitura, con motivo del aniversario del final de la guerra civil, que denunciara la injusticia de las guerras, en las que nunca hay ganadores y todos perdemos. A mí me parece que la composición de Luis ha quedado estupenda, y coincidiendo con su estreno daré ese taller», añade Cárdenas.

La pintora, jovial a sus 75 años, intenta mirar la exposición con ojos distantes. «¿Te gusta cómo queda?», pregunta. Ella se dispone a disfrutar unos días de Donostia. Cárdenas y su obra han vuelto. En Ekain, hasta el 9 de junio.