«Mi familia ha vivido durante más de cinco siglos sin interrupción en Arrietakua»

Desde este mes se puede visitar el palacio del Conde de Motrico, vivienda de grandes marinos como Antonio de Gaztañeta y Cosme Damián de Churruca o ingenieros como Evaristo Churruca

Los primeros visirantes ya han recorrido el palacio durante una hora y media. En la imagen, el salón Gaztañeta./LUSA
Los primeros visirantes ya han recorrido el palacio durante una hora y media. En la imagen, el salón Gaztañeta. / LUSA
JAIONE ALONSOMutriku

Todo permanece intacto. Y ésa es la maravilla. El palacio barroco de Arrietakua, propiedad de Enrique de Areilza y Churruca, quinto conde de Motrico, parece congelado en el tiempo. Ubicado en pleno centro histórico de Mutriku, conserva excepcionalmente el mobiliario, la decoración y las pertenencias de sus moradores desde el siglo XVIII. Aquí vivieron ilustres marinos como Antonio de Gaztañeta y Cosme Damián de Churruca, o ingenieros como Evaristo Churruca. La primera visita guiada abierta al público general se realizó ayer. Desde ahora, gracias a un acuerdo firmado entre la familia, la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Mutriku, Arrietakua se podrá visitar dos veces por semana durante los meses de julio y agosto, y el resto del año, una vez por semana.

La visita guiada comienza en la plaza Txurruka de Mutriku. Una calle empedrada conduce hasta el mismo Palacio Arrietakua. Fue Antonio de Gaztañeta quien mandó construir este palacio en 1707 sobre la antigua casa torre de los Arrieta, que databa del siglo XVI. La fachada sobria no destaca. Solo un escudo partido en dos por un balcón donde figuran los apellidos por parte de madre y padre de Gaztañeta, y motivos decorativos ligados al mar como una proa, una popa, pergaminos, cañones o instrumentos de medición marina. Preludio de que esta visita no es solo un paseo por los salones de un palacio sino mucho más. Es también un recorrido por la historia marítima de la costa vasca.

Oratorio de Antonio de Gaztañeta.
Oratorio de Antonio de Gaztañeta. / LUSA

Atravesar el portón de acceso al palacio se convierte en una experiencia inédita. El interior del viejo caserón parece suspendido en el tiempo. La familia aún sigue habitando en las dependencias. «Arrietakua es una casa en la que mi familia ha vivido sin interrupción durante más de cinco siglos. Aquí se conservan los recuerdos de todas las generaciones que me han precedido: los Arrieta, los Gaztañeta, los Churruca, los Areilza. En esta tradición de servicio al bien común, he querido abrir nuestra casa a las visitas organizadas por el Ayuntamiento». Con esas palabras recogidas en un vídeo, el quinto conde de Motrico, da la bienvenida a su casa, declarada bien de interés cultural en 1965.

El olor a madera noble

Dejando atrás la entrada, que antaño fueron las caballerizas, enseguida emerge ese olor propio a la madera noble de los muebles antiguos. La iluminación en la parte derecha de la primera planta es tenue. Un pequeño ventanuco deja pasar pequeños rayos de luz natural. Sobre la chimenea descansan espadas de la época y las paredes están enteramente recubiertas de cuadros de mapas y más mapas de navegación.

Pronto se accede a la llamada 'zona de audiencias', donde destaca un delicado secreter, una de las joyas más antiguas de la casa. Parte del mobiliario que aquí se encuentra perteneció a Gaztañeta, polifacético donde los hubiera: escritor, dibujante, ilustrado precoz que organizaba tertulias y viajes pero, sobre todo, fue un reconocido ingeniero cuyos tratados sobre la construcción naval marcaron una antes y un después. Sus diseños de buques, que fueron la envidia de los ingleses, revolucionaron la navegación de la época.

Habitación de estilo barroco de Antonio de Gaztañeta.
Habitación de estilo barroco de Antonio de Gaztañeta. / LUSA

De la 'zona de audiencias' se accede al primero de los salones, donde llama la atención la colección de trajes de época, que parecen sacados de una película. El traje diplomático de José María Areilza, marido de la tercera condesa de Motrico, descansa en una vitrina en la que también se puede ver una foto del conde consorte con el Rey Juan Carlos, Kissinger y Ford.

Otro de los habitantes ilustres de Arrietakua fue el brigadier Cosme Damián de Churruca, quien nació en esta casa. Conocido sobre todo por sus aportaciones a la cartografía y astronomía, participó en campañas científicas en el Estrecho de Magallanes y en las Antillas con el objetivo de establecer rutas más seguras con América, labor por la que fue reconocido por el propio Napoleón Bonaparte. Sin embargo, su vida se truncó a los 44 años cuando al mando de un navío de tercera se enfrentó a seis barcos ingleses en la batalla de Trafalgar. Un cuadro presente en el palacio refleja este momento. Cosme sería recordado después como uno de los héroes de esta cruenta batalla.

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En la misma planta se puede ver lo que se llama el 'gabinete Churruca'. Un espacio que traslada a un tiempo pretérito: paredes cubiertas de dibujos de sus viajes y estanterías plagadas de viejos libros. Destaca el cuadro de la expedición para realizar el Atlas Marítimo de las Antillas que duró 3 años y 4 meses intentando sortear la inestabilidad política y los enfrentamientos bélicos. Solo volvió una parte de la tripulación muy mermada y enferma. El gabinete da a una habitación donde aún se conserva una curiosa cuna en forma de barco.

Las huellas del ilustre ingeniero Evaristo Churruca también están en esta casa. Responsable de grandes obras de infraestructura tanto en Europa como en Sudamérica, su proyecto más conocido fue la construcción del puerto exterior de Bilbao. Por su fructífera trayectoria, el rey Alfonso XII le otorgaría en 1908 el título de conde de Motrico.

Homenaje a las mujeres

Otro espacio que se muestra es el llamado 'salón de Gaztañeta', ya en el segundo piso del palacio. Un salón presidido por dos soberbios cuadros: los retratos de Evaristo Churruca y Antonio de Gaztañeta. Durante la visita se pueden ver la habitación personal de Gaztañeta, de aire barroco, con una capilla portátil que solía embarcar en sus naves dado que era obligatorio rezar. Quienes no participaban en el tiempo de oración perdían su ración diaria de alcohol.

Llama la atención que en el tercer piso se encuentre la cocina. La propia orografía hizo que la huerta quedara a la altura de la cocina. Ypara tener los alimentos a mano, fijaron así la estructura. La cocina comunica con el jardín a través de un paso elevadizo. La plaga que ha tumbado la mayor parte de los arbustos de boj en Gipuzkoa ha afectado también a los que adornaban la parte verde del palacio.

El último retrato de este recorrido habla de una mujer, la madre de Evaristo Churruca: Carmen Brunet. Nacida en una familia de la burguesía donostiarra, Carmen se casó a los 17 años con José de Churruca. Sobrevivió a su marido más de 50 años, y fue la figura central de la historia de Arrietakua durante la segunda mitad del siglo XIX. Como mujer culta que era, supo apreciar el patrimonio que guardaba este edificio, ampliarlo y conservarlo. Ella y las mujeres que la precedieron y sucedieron, María Jacinta, María Teresa, Vicenta, Dominica, María Mercedes, han sido fundamentales para mantener vivo este palacio urbano de cuatro plantas.

Las visitas

Dos a la semana:
Durante julio y agosto dos días por semana (los martes y jueves en diferentes horarios de mañana y tarde). El resto del año, se podrá visitar una vez por semana.
Duración:
Hora y media.
Número de visitantes:
15.
Precio:
Diez euros a partir de 12 años; 5 euros para niños entre 4 y 12 años, y gratuito para los menores.
Punto de salida:
Oficina de turismo de Mutriku (Txurruka plaza).

Temas

Mutriku

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