Hondarribia suena a blues

Fito, en primer plano, junto a sus compañeros de Canned Heat, ayer a su llegada al hotel Jaizkibel de Hondarribia./FERNANDO DE LA HERA
Fito, en primer plano, junto a sus compañeros de Canned Heat, ayer a su llegada al hotel Jaizkibel de Hondarribia. / FERNANDO DE LA HERA

Con más de medio siglo sentado a la batería de Canned Heat, el músico mexicano se calará hoy la txapela del festival junto al bajista Larry Taylor

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

En un español perfecto, el batería de origen mexicano responde con suma generosidad a las preguntas de este periódico desde su casa de California. Esta medianoche su compañero Larry Taylor (bajo) y él se calarán la txapela del Hondarribia Blues Festival en reconocimiento a una carrera que suma más de medio siglo. Prometen tocar todos sus éxitos -'On The Road Again', 'Let's Work Together', 'Going Up The Country'...- con una alineación que completan Dale Spalding (armónica, guitarra y voz principal) y John Paulus (guitarra solista). «Está formación es muy sólida, tan buena o mejor que la original», advierte Adolfo 'Fito' de la Parra (Ciudad de México, 1946).

- ¿Cómo han recibido el premio?

- Lo apreciamos muchísimo y estamos muy agradecidos. El reconocimiento está muy bien y, sinceramente, creo que lo merecemos.

-¿Les hace especial ilusión porque no se sienten del todo valorados?

- Bueno, yo creo que la comunidad blues sí nos acepta pero ocurre que igual Canned Heat les parece mucho rock, igual que para los rockeros podemos ser demasiado blues. Pero somos los originales, pioneros en la mezcla del country blues con el rock and roll. Porque lo nuestro no es blues de ciudad como el de Chicago, que también es muy bonito, sino el blues de campo.

- Sin olvidar el toque boogie...

- El boogie es la parte feliz del blues, que no necesariamente tiene por qué abordar siempre la tristeza y la pérdida: también tiene su parte de fiesta, alegría y celebración.

- El premio se lo dan a Larry Taylor y a usted como miembros más antiguos pero en realidad entraron en Canned Heat un año después de su fundación a cargo de Alan Wilson y Bob Hite en 1966.

- Larry entró a principios de 1967 y yo a finales de ese mismo año, que es cuando se consolidó la formación clásica de Canned Heat, la que consiguió los discos y los éxitos más conocidos. Alan y Bob habían probado con otros bajistas y baterías pero no cuajaron. Entonces llegamos nosotros.

- ¿Cómo recuerda aquellos años? Usted no tocó en el festival de Monterrey pero sí en el de Woodstock...

- Lo recuerdo como una gran parte de mi vida, que nunca pensé que saldría tan bien y con tanto éxito. Vine a este país como un inmigrante de México, donde yo ya tocaba la batería. Tenía bastante experiencia en el blues y el rhytm & blues y esas fueron mis credenciales para entrar en Canned Heat, cuya misión siempre fue propagar esa música mundialmente. El blues era considerado música para negros, y ni éstos le hacían gran caso en los 60. Nosotros, y gente como John Mayall o Paul Butterfield, difundimos el blues entre los blancos.

«Lo nuestro no es igual un día que otro, no somos como esas bandas de pop que se repiten cada noche»

- ¿Qué echan de menos de entonces?

- La música es muy diferente ahora, ha degenerado mucho, casi toda es horrible y está tocada por computadoras. También ha cambiado mucho la manera de consumir las canciones, se nos ha olvidado hasta cómo se escuchan con ese sonido pésimo de los ordenadores y los smartphones...

- Le veo muy desesperanzado...

- Bueno, sé que hay jóvenes que hacen música como nosotros solíamos hacerla, encerrados en el garaje, tocando en un cuartito, escuchando discos una y otra vez, perfeccionando el instrumento... Nosotros no estaremos aquí cuando eso pase, pero la esperanza está en esos jóvenes que tocan música de verdad: ellos pueden salvar el futuro. De lo contrario, en unos pocos años los robots estarán haciendo música y entonces, olvídate de la creatividad. No quiero pensar en ello.

- Alan Wilson, Bob Hite, Henry Vestine, Robert lucas... La muerte y la tragedia han perseguido a Canned Heat durante décadas, casi como en una maldición...

- Siempre hubo una nube negra arriba de nosotros. Es el grupo que más muertos ha tenido de todos, pero como dice un amigo mío, los que más muertos tienen son los mejores: es una picardía mexicana, un chiste oscuro. (Risas) Todos ellos fueron reconocidos mundialmente y fue un honor haber tocado con ellos, pero tenían unas personalidades muy especiales y destructivas.

- En su libro 'Living The Blues' cuenta su historia y la de Canned Heat con un elocuente subtítulo: 'Música, drogas, muerte, sexo y supervivencia'. ¿Utilizaron las drogas para crear?

- Nosotros también utilizamos drogas psicodélicas y marihuana para abrir las puertas de la percepción de las que hablaba Aldous Huxley y para tratar de hacer las cosas mejor o de modo diferente. Yo pienso que esas drogas no son malignas pero me he mantenido fuera de las peligrosas: la cocaína, la heroína, el alcohol, el tabaco... Tabaco ya no fumamos pero nos gusta la marihuana. Nos ha ayudado mucho a sobrevivir a los viajes y una vida de incertidumbre y sufrimiento. Dar un par de toques de mota nos ayuda a concentrarnos y a crear.

- ¿Cuál es el secreto de la supervivencia de Canned Heat?

- Yo soy el secreto. Yo mantuve el grupo vivo porque nunca me salí de él. He tratado de irme pero no me dejan porque si no, se terminaría la historia. (Risas) Larry estuvo un tiempo con John Mayall y Tom Waits pero hace diez años volvió a Canned Heat y sigue con nosotros.

- ¿Por qué continúan?

- La música es un negocio cruel, pero te da grandes experiencias: la principal, la comunión con la gente. La única razón por la que tocamos es porque nos gusta. El dinero no lo necesitamos y a nuestra edad odiamos viajar, los pinches aviones, las aduanas... es un sacrificio terrible. Por eso digo que tocamos gratis y cobramos por todo lo demás. (Risas)

- Entonces, ni hablar de retirarse...

- Larry tiene 75 años y yo, 72. En otros oficios, la gente se jubila a los 60 o a los 65 pero los músicos no nos retiramos, nada más nos morimos. Los músicos y estrellas de verdad no lo dejan y mueren al cabo de unos años, sino que tocan hasta que mueren: Gene Krupa, Benny Goodman, B.B. King, Jimmy Reed, John Lee Hooker... Muchos de mis ídolos han fallecido una o dos semanas después de su última tocada. Así fue con John Lee Hooker, con quien toqué en los dos últimos años de su vida. Estuve con él una semana antes de su muerte en Santa Rosa, donde dio su último concierto. Se sentía muy enfermo y sabía que iba a morir, pero como el blues es acerca de la vida, él improvisó mucho y fue una noche trágica y mágica de despedida. Nosotros continuaremos hasta que el cuerpo aguante.

«No esperen que el blues se convierta en algo muy popular, pero tampoco desaparecerá»

- ¿Se siguen sorprendiendo a sí mismos en el escenario?

- Claro, es que nuestra música no es igual un día que otro. No somos como esas bandas de pop que repiten lo mismo cada noche. Por supuesto, no olvidamos nuestros 'hits', pero una de nuestras principales cualidades es que improvisamos: esa es la esencia del blues y del jazz, a la que otras músicas no pueden acercarse. Y tampoco otras artes. La escritura, la poesía y el cine tienes chance de corregirlos mientras lo estás haciendo pero la música en directo no, y menos la improvisada. En el momento en que tocas una nota, desaparece. Eso hace que la música sea el arte más abstracto.

- ¿Cómo ve la escena blues actual en comparación con sus comienzos?

- El género está muy bien. Cuando empezamos nosotros los dueños de los cabarets no querían ni escuchar hablar del blues: le tenían miedo. Hoy en día hay asociaciones y festivales en todo el mundo, grupos y músicos en todos los países... Quiero pensar que hemos contribuido a ello con nuestro esfuerzo. Ahora bien, no esperen que el blues se convierta en algo muy popular, nunca va a serlo, pero tampoco desaparecerá: lo mantenemos en un lugar de respeto.

El programa

Hoy jueves
Benta
Noa Voll Damn & The Hell Drinkers (21.30), JT Lauritsen & The Buckshot Hunters (22.30), Canned Heat (0.00).
Mañana viernes
Itsas Etxea Auditorium
Conciertos pedagógicos (10.00 y 11.30).
Plaza de Armas
Awek (20.00).
Benta
Still River (21.30), Mark Hummel & Golden State-Lone Star Blues Revue (22.30), Crossroads II (0.00).
Sábado
Blues Village (Benta)
Barbacoa popular (13.00), Awek (14.00), Mark Hummel (15.00).
Plaza de Armas
Tia Carroll (20.00)
Calle San Pedro
Bayou Moonshiners (20.00).
Benta
Ghost Number And His Tipsy Gypsies (21.30), Chicago All Stars (22.30), Ray Gelato & The Giants (0.00).
Domingo
Blues Village (Benta)
Paella popular (13.00), Bayou Moonshiners (14.00), Chicago All Stars (15.00).
Calle San Pedro
New Orleans Jazz Funeral (19.00).
Benta
Ragtime Rumours (20.30), Raimundo Amador (22.00).
Blues Village (Benta)
Mingo Coloma Simón Blues Express (23.30), Jam Session (0.30).

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