«La voz es un termómetro emocional»

Cantantes guipuzcoanos relatan situaciones complicadas vividas por problemas de afonía

Jabier Muguruza ensaya todos los días y admite que su estado anímico se refleja en su voz. /MIKEL FRAILE
Jabier Muguruza ensaya todos los días y admite que su estado anímico se refleja en su voz. / MIKEL FRAILE
Itziar Altuna
ITZIAR ALTUNA

Una afonía obligaba el sábado a Joaquín Sabina a interrumpir el concierto que ofrecía en el escenario del WiZink Center de Madrid. «Joaquín se ha quedado totalmente mudo y no va a poder seguir el concierto», anunciaba Pancho Varona. Horas después se confirmaba que el cantautor jienense se veía obligado a suspender los cuatro conciertos restantes de su gira 'Lo niego todo' debido a «una disfonía aguda consecuencia de un proceso vírico», por el que «le han prescrito un reposo de 30 días», tal y como anunciaba la promotora de la gira.

El suyo no es el único caso en el que un artista debe abandonar los escenarios aquejado por un problema de salud que afecta a la voz. Hace unos meses la cantante Shakira tuvo que retrasar el inicio de su gira 'El Dorado' debido a sus problemas de garganta, y la banda Pearl Jam acaba de posponer un concierto en Londres al perder «completamente» su voz Eddie Vedder. Pero no solo las cuestiones relacionadas con la salud afectan a la voz de los vocalistas. Las angustias en torno al 'miedo escénico' también tienen en ocasiones consecuencias sobre la voz. A finales de 2014, Pastora Vega anunciaba su retirada temporal de los escenarios debido a la «aparición de un miedo escénico», tal y como admitía la cantante, que incluso le llegó a afectar a la voz. «Tengo que volver a recuperar la confianza en mí», dijo entonces. Dos años después volvía a los escenarios.

a soprano Elena Sancho se quedó muda durante la representación de una ópera en Bilbao.
a soprano Elena Sancho se quedó muda durante la representación de una ópera en Bilbao.

La soprano donostiarra Elena Sancho-Pereg vivió en primera persona una situación parecida hace dos años y no pudo cantar durante cuatro meses. Se quedó sin voz durante la representación de la ópera 'La sonámbula' que programó la Abao en Bilbao. «Me puse enferma un día antes y el mismo día del estreno cada vez me encontraba peor», recuerda. «En el camerino aún podía vocalizar bastante bien, pero en cuanto pisé el escenario me quedé muda. Luego recuperé algo la voz para el segundo acto, pero al día siguiente tuvieron que sustituirme». Tras este episodio, Elena estuvo cuatro meses sin poder cantar. «Durante un mes no pude hablar. Luego recuperé la voz pero no podía cantar. Visité a muchos médicos e incluso me plantearon la posibilidad de operarme, a lo que me negué en rotundo».

«Quedarme cuatro meses sin poder cantar me dio valor para poder continuar con mi carrera» Elena Sancho, soprano

La cantante donostiarra acababa de iniciar una carrera prometedora en Alemania, donde hace cuatro años obtuvo una plaza estable como soprano en la Deutsche Operam Rhein. Tras cuatro meses de visitas a médicos y logopedas decidió cancelar todos los contratos y volver a San Sebastián. «Pensé que se había acabado, si mi voz no quería cantar me dedicaría a otra cosa». Pero nada más instalarse en Donostia, su chorro de voz «volvió de golpe».

Tras superar este episodio, Elena tiene claro lo que le sucedió. «Fue algo neurológico. Mi carrera empezaba a ir bien en Alemania, me dieron varios premios, recibí buenas críticas, pero en poco tiempo me di cuenta de lo vulnerables que podemos ser los cantantes por parte de la crítica y los medios de comunicación». Aquellos cuatro meses sin poder cantar le sirvieron para hacerse más fuerte. «Me di cuenta de que me gusta lo que hago y al público también, y que hay que tener la personalidad suficiente para ignorar a aquellos que te hacen daño. En el fondo, esa experiencia me dio valor para continuar con mi carrera».

La soprano reconoce que su voz es su «termómetro emocional, me dice cómo estoy». No ha vivido ninguna otra situación parecida, y ahora procura vivir feliz, porque «cuanto más feliz soy, mejor tengo la voz. Llevo una vida equilibrada y emocionalmente sana». De momento, prepara en Munich su participación en la ópera 'Orlando Paladino', de Haydn, y está deseando volver a casa en agosto, con la mirada puesta en su actuación en la Quincena Musical.

Quien no pudo superar su 'miedo escénico' fue la cantante Saioa Garin. En 2013 decidió suspender todos sus conciertos de presentación del que era su tercer disco, 'Natura', porque la exposición emocional ante el público «le desbordaba». En una entrevista a este periódico reconocía que «cuando había cerrado una fecha, con un mes de antelación, empezaba a ensayar pero me consumía por dentro, adelgazaba bastante, no podía dormir bien y ya el mismo día, al llegar al lugar del concierto, te preguntabas: ¿para qué? Si todo esto tiene que servir para algo es para disfrutar». También es conocido el caso de Mikel Laboa, que vivió algunos momentos complicados sobre los escenarios , entre los que se recuerda el desasosiego que provocó en él el Concierto por la Paz celebrado el 11 de julio de 2006 en la playa de la Zurriola, ante un público que la organización cifró en más de 80.000 personas.

Urko, en una de su últimas actuaciones en San Sebastián.
Urko, en una de su últimas actuaciones en San Sebastián. / S. Santos

«La voz se cansa con el tiempo pero la experiencia te da artimañas para salvar determinadas situaciones» Josean Larrañaga, Urko, cantante

Desde la perspectiva que da la experiencia, Josean Larrañaga -Urko- reconoce que todos los cantantes han vivido alguna situación complicada durante sus conciertos, «bien por el 'miedo escénico' o por no cuidar la voz». Recuerda que al menos en dos ocasiones se vio obligado a suspender la actuación, «aunque fue en la última parte del concierto». Una situación que a posteriori no le generó miedo: «Son circunstancias que ocurren en determinados momentos, por alguna situación concreta, como que te enfríes con el aire acondicionado». Otro tema bien distinto son los nervios previos al concierto y los primeros minutos sobre el escenario. «Las tres primeras canciones casi se cantan en automático».

Confianza en uno mismo

Tras más de cuarenta años sobre el escenario, Urko insiste en la necesidad de trabajar la voz, «hay que cuidarla, como los ciclistas hacen con sus piernas». Incluso admite que en alguna ocasión ha recurrido «a la química» para superar algunos problemas con la voz. Sin embargo, reconoce que con el paso de los años «la voz baja de tesitura, yo lo percibo porque canciones que cantaba antes en un tono, ahora las hemos tenido que adaptar y bajar medio tono o uno para que las pueda seguir cantando de forma cómoda». El cantante donostiarra asegura que la voz es un músculo que se cansa con el tiempo, aunque reconoce que con la experiencia que dan los años también se tienen «más artimañas» para salvar determinadas situaciones. «En mi caso, creo que ahora canto mejor que hace veinte años».

«Hoy día, si no es algo muy evidente, gracias a los medios técnicos se puede disimular el problema» Jabier Muguruza, cantante

Jabier Muguruza también recuerda un concierto que ofreció en Billabona hace años, en el que la voz le falló. «En las pruebas de sonido ya estaba casi sin voz, pero decidimos hacer el concierto, explicando al público la situación, por supuesto». Sin embargo, cree que hoy día no hubiera actuado de esa forma. «Lo justo sería suspender el concierto por respeto al público que ha pagado un dinero por ir a verte cantar».

El músico irundarra acaba de concluir la gira en la que ha presentado su último trabajo, 'Lehio bat zabalik', y el verano lo dedicará a preparar distintos proyectos. Aunque no ofrezca conciertos, ensaya todos los días, se cuida mucho, y cree que su estado anímico y emocional se refleja en su voz. «En una ocasión Luz Casal me contó que en su caso notaba mucho esa relación». Sin embargo, cree que el público no siempre percibe si el vocalista tiene algún problema. «Hoy día, si no es algo muy evidente, gracias a los medios técnicos se puede disimular la situación». Con el paso de los años, también admite que ha conseguido que su voz esté «a punto». «Quizá el cantante que utiliza su chorro de voz note el cambio, pero en mi caso, tengo una pequeña voz que utilizo para contar pequeñas historias. Además, creo que he encontrado el punto de saber cómo utilizarla, cosa que no sabía hacer antes».

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