C. Tangana: «Sé que hay muchos chavales mirándome, pero mi misión no es educar»

El madrileño C. Tangana, en una imagen promocional./JAVIER RUIZ
El madrileño C. Tangana, en una imagen promocional. / JAVIER RUIZ

El polémico Antón Álvarez (Madrid, 1990) se oculta bajo el alias C. Tangana, principal atractivo del Donostia Festibala

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Trap, hip hop, dancehall, reggaetón... Él prefiere huir de etiquetas que encorseten y puedan suponer un futuro lastre. «Me gusta decir que lo mío es la música urbana porque eso me permite hacer prácticamente lo que quiera», dice el madrileño, cuya figura encaja como un gaunte en la nueva filosofía del festival. Su gancho, así como el de nombres como el rapero Kase. O, con quien coincidirá mañana viernes en el Hipódromo, explica el éxito de una cita musical que aspira a conectar con el público más joven.

- Donostia Festibala ha vendido el doble de entradas que el año pasado. A la juventud cada vez le interesa menos el rock...

- Porque hoy el rock no ofrece suficientes cosas que generen interés o supongan algo novedoso.

- ¿Hay un cambio de ciclo?

- Sí, los ritmos urbanos son cultura popular y albergan lo más interesante y auténtico del momento: desde música muy experimental a propuestas comerciales que suenan en la radio y conoce hasta tu madre.

- Usted ha realizado una «estrategia de invasión al 'mainstream'». ¿Cómo de planificado es su éxito?

- Si empiezas grabando maquetas en tu cuarto y repartiéndolas por la calle, debes fijarte unos objetivos para llegar hasta aquí, aunque no puedes planificarlo todo y has de aprovechar todo lo que te suceda.

- ¿Incluso sus beefs (disputas) con Los Chikos del Maíz, Pablo Iglesias, Yung Beef o la Prensa?

- Sí, la Prensa parece un terreno en el que que los artistas deben ser neutrales pero también puedes pelear y utilizarlo para que a la gente le llegue tu mensaje directamente.

- «El rey soy yo, el rey es un gilipollas, la madre del rey me come los cojones». ¿Se le calentó la boca en el Primavera Sound?

- Fue en una entrevista en la que nos preguntaron sobre Valtonyc, la censura en España, el miedo a decir ciertas cosas... Aproveché mi presencia en un festival internacional para llamar la atención sobre ese problema y denunciar que nuestra ley considera más grave insultar al rey que a otra persona. Es un ejemplo de cómo funciona una democracia que creemos que da el poder al pueblo cuando no es así: hay una élite que puede evitar que se publique un libro sobre políticos implicados en el narcotráfico o meter a la cárcel a gente por su ideología.

- A C. Tangana nadie le ha denunciado por esas declaraciones. ¿Le ha defraudado el sistema?

- (Risas) No sé si les interesaba arremeter contra un tío que está todo el rato sacando titulares justo cuando se debatía una moción de censura y llegaba un gobierno supuestamente más progresista...

- Otra cosa. Cuando usted habla es difícil saber dónde empieza el artista y dónde el empresario...

- El tema de la ambición, la superación personal y los deseos frustrados es recurrente en mis canciones. Se ha convertido en un rasgo de mi identidad porque los artistas no suelen hablar del dinero, algo extraño cuando la mayor parte de ellos ha pasado miseria. Tener dinero es tener recursos, así que es un tema fundamental, aunque también hablo de amor, frustración o ansiedad.

«El rock no ofrece cosas que generen suficiente interés o supongan algo novedoso»

«Muchos de los artistas que más me gustan no eran ejemplos para la sociedad»

- Su última 'mixtape' se titula 'Avida Dollars', apelativo con el que Breton se refería a Dalí, a quien acusaba de venderse al vil metal...

- Dalí y Warhol son dos referentes. Ambos hicieron dos cosas: comunicar el arte y los negocios sin reparos y trabajar su obra como todo lo que hace un artista: las fiestas, las fotos, la forma de vestir y hablar a la prensa... A mí también me interesa generar una obra más amplia.

- De hecho, con C. Tangana ha creado todo un personaje. ¿En qué se parece a Antón Álvarez?

- Una cosa es la personalidad artística y otra la persona que hay tras ella. Soy muy visceral con las letras y suelo incorporar cosas de mi vida: no puedes escribir o pintar lo que quieras, sino lo que has visto y vivido. Está todo muy entremezclado y nunca eres exclusivamente tú: vives una doble vida y estás infectado por la persona y el personaje.

- El PP le acusa de no ser un buen ejemplo por cantar con una botella de whisky en la mano. ¿Es consciente del influjo que ejerce sobre los adolescentes? Muchos le acusan de tentar a la juventud con el brillo del sexo, la droga y la violencia que asoma en su repertorio...

- Hay muchos chavales mirándome pero esto es un espectáculo. No veo bien que a los artistas se nos ensalce y no creo que el arte y la cultura sean para educar a la sociedad. No deberíamos dejar que los famosos, la tele o Instagram nos digan qué hacer y qué vía seguir. Los padres tendrían que educar a sus hijos para que busquen su propio camino. No soy un moralista y muchos de los artistas que me gustan -Baudelaire, Bukowski, Van Gogh...- no eran ejemplos para la sociedad ni por lo que pensaban ni por cómo vivieron. Simplemente son artistas que me agitan, me inspiran y a veces hablan de temas duros, malos y negativos, pero con poesía. Mi misión no es educar a los niños ni cortarme, sino ser lo más libre posible.

- Las escuchas y visualizaciones de sus canciones se cuentan por millones, y tiene miles de seguidores las redes ¿Cómo se digiere eso?

- El éxito no son las cifras ni el dinero, sino hacer la música que quiero sin trabajar para otras personas o dedicarme a algo que no me gusta.

- ¿Piensa en la idea del fracaso?

- La ficción capitalista del crecimiento eterno no existe pero lo importante es trascender como artista y que puedas desarrollar tu arte durante toda la vida. Muchos artistas son la hostia durante 6 meses: lo difícil es tener una carrera de 15 años.

- Después de 'Bien duro' (16 millones de visualizaciones en YouTube), ¿cuál es el plan?

- En España hemos conseguido algunas cosas que están muy bien, y lo interesante sería hacer algo en la escena urbana latina, aportar algo distinto a lo que se hace en Puerto Rico o Colombia. La idea es generar una escuela propia, cambiar y refrescar el panorama...

- ¿Incrementará el recurso al reggaetón y a otros ritmos latinos?

- No, justo lo contrario, sería llevarles cosas que no han visto, ropas que no se ponen, frases que no dicen y acordes que no han escuchado. Ese sería el reto. A mí me gusta la música latina pero la gracia sería meter algo nuestro en su escena, que también es la nuestra: el urbano latino. Yo estoy influenciado por la música estadounidense y a lo mejor allí hay cosas que en español no se están haciendo tanto. Meternos en ese juego es lo más difícil.