Las sonrisas de Beethoven

Las sonrisas de Beethoven
INA FASSBENDER/AFP

F. MIÑANA

Bonn, la ciudad alemana donde nació Ludwig van Beethoven el 16 de diciembre de 1770, se prepara para celebrar el 250 aniversario de su llegada al mundo. La manera de anunciar esta conmemoración es una exposición callejera que se inauguró el viernes en la que se repartieron 700 estatuas del genial compositor por la plaza de la catedral de esta urbe. Las piezas las ha hecho el artista conceptual Ottmar Hörl, muy conocido por sus estatuas seriales en espacios públicos. Ya sean conejos de colores, lobos o una colección de 500 figuras de Albert Einstein.

Ahora es el turno de Beethoven, pero un Beethoven con un rasgo diferencial respecto al que conoce el gran público por los retratos que existen de él, más serio y circunspecto. Hörl ha tenido una osadía. «Temía que ni siquiera lo reconocieran por lucir una sonrisa». Porque el de estas representaciones es un Beethoven sonriente que mira a los viandantes relajado, con las manos en los bolsillos. Su obra mide 99 centímetros de alto, está hecha de PVC pintado de color verde o dorado, indistintamente, y con un peso de cinco o seis kilos. Las esculturas estarán expuestas hasta el 2 de junio. A partir de entonces, se las quedarán aquellos ciudadanos que paguen 350 euros.