Pop, funk y «un pelín de jazz», este domingo con Sara Mansilla

Sara Mansilla, en una imagen promocional./ANA LÓPEZ BANEGAS
Sara Mansilla, en una imagen promocional. / ANA LÓPEZ BANEGAS

Sara Mansilla prestenta mañana en el Club del Victoria Eugenia su primer disco, 'Talking to The Wall'

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Sara Mansilla (Donostia, 1993) canta y toca la guitarra desde que tiene «uso de razón». Empezó a tomar clases a los seis o siete años y ya «de pequeñita» le encantaba ser solista en las audiciones y conciertos del coro. Creció en un ambiente muy musical, marcada por las canciones de Michael Jackson, Stevie Wonder y Led Zeppelin, entre otros. «Escuchaba bastante pop y rock de los 60, 70 y 80, además de las canciones que sonaban en la radio», rememora. A sus 25 años, acaba de publicar su primer disco, 'Talking To The Wall', que este domingo presentará con su banda en el Club del Teatro Victoria Eugenia.

- Actualmente estudia Canto de Jazz en Musikene, el Centro Superior de Música del País Vasco, pero antes pasó por las escuelas de música de Pasaia y Donostia...

- Allí adquirí, sobre todo, experiencia a nivel interpretativo. Actuar en tablados de pueblos y participar en combos te va aportando tablas. Cuando reflexiono sobre mi trayectoria me doy cuenta de que incluso las audiciones más pequeñas te van dando seguridad. Por otro lado, haber recibido clases del guitarrista Iban Gurrutxaga me abrió un nuevo camino en dirección a Musikene que quizá nunca me habría planteado en otra situación.

- Antes se definía como «cantautora», quizá porque actuaba usted sola con su guitarra...

- Nunca me ha gustado definirme, te piden que lo hagas para encajarte en algún estilo o marca, pero de un día a otro puedes cambiar de registro. Ahora mismo actúo con banda (Daniel Vallejo, Pablo Costas y Ander Alonso) y sección de vientos (Juan José Cabillas y Asier Ardaiz), lo cual nos permite modificar y mezclar canciones de un modo diferente a como están grabadas. Creo que tenemos aire pop, funk, un pelín de jazz... Aunque mañana podríamos cambiar, ¡quién sabe!

- ¿Qué le atrae de esos estilos?

- Me gustan las sonoridades que vienen de la tradición afroamericana porque tienen algo que va más allá de la música: el sentimiento. No hay más que escuchar un tema de Aretha Franklin para percatarse de la fuerza que tiene. Me atraen los músicos que sienten lo que hacen. Si no siento algo, la música no tiene sentido para mí. Amy Winehouse, por ejemplo, es una gran referencia para mí, igual que Jamie Cullum. Ellos tienen un estilo que viene de raíces antiguas que se han modernizado. Tambien hay grupos como Hiatus Kayote o temas de Robert Glasper que me atraen mucho.

- No es tan habitual que un músico de 25 años muestre interés por sonidos más bien añejos o antiguos...

- En general, me da la sensación, por lo que veo alrededor en ambientes no tan musicales, de que la gente no busca cosas, solo escucha lo que le ponen. Supongo que tuve suerte por haber recibido toda esa cultura musical desde pequeña, aquello me abrió la cabeza y el oído, me animó a buscar cosas nuevas y diferentes, no solo lo que ponen en la radio mientras conduces.

- ¿A qué aspiraba con su disco de debut?

- Quería recopilar las canciones creadas por mí para poder compartir mi música de una manera más profesional. Obviamente, con el tiempo cada vez creces más y ves cosas que son mejorables, pero no hay que olvidar que los pasos se dan poco a poco para seguir mejorando. Eso es lo que yo quiero seguir haciendo.

- ¿Cómo fue la grabación y qué aportó su banda?

- Ellos me ayudaron a desarrollar la parte que corresponde a sus instrumentos: líneas de bajo, 'breaks' de batería, 'fills' de piano... Les enseñé mi música, les expliqué el concepto y ellos la reprodujeron, aportando ideas y opiniones. Lo llevamos todo preparado y la grabación fue rápida y eficaz: en un día y medio de estudio el disco estaba grabado.

- ¿Qué quiere expresar con ese 'hablando a la pared' del título?

- Se refiere a no poder salir de la frustración de uno mismo. Piensas y piensas pero no hay respuesta.

- Sus letras parten casi siempre de experiencias personales. En una entrevista anterior decía que al principio le daba pudor mostrar sus temas de amor porque no quería parecer ñoña. ¿Cómo lo superó?

- Creciendo y aceptando que el amor es el centro de casi todas las canciones que existen. Será porque todos lo sentimos, no solo las 'niñas ñoñas', no sé si me explico. Decidí mandar ese miedo a paseo y dar un paso más. Pero en realidad, me interesan las relaciones en general, no sólo de amor, y también las experiencias vitales y la felicidad.

- ¿Hacia dónde quiere enfocar su carrera?

- Soy consciente de lo complicado que es vivir de la música, pero en algún punto de mi vida entendí que si tenía un día o una temporada mala, quería estar invirtiendo mi tiempo en algo con lo que poder pensar: «Hago esto porque me encanta, no porque no tenga otra opción».

- ¿Qué le está aportando su paso por Musikene?

- Me está ayudando a llenar vacíos a nivel académico, aprender a escribir y leer música, y también a crecer como intérprete. Además, estoy conociendo a gente maravillosa con la que llevar proyectos adelante.

- ¿Imaginaba hace tres años actuar en un escenario de la categoría del Club del Victoria Eugenia? ¿Le impone?

- Ni de lejos. Más que imponerme, me motiva y me da fuerza. Quiero preparar el concierto de la mejor manera posible. Me hace muchísima ilusión.

- Ha actuado en varios festivales de la ciudad, fue seleccionada en las residencias de Kutxa Kultur... Su carrera avanza firme y rápido. ¿Se considera afortunada?

- La suerte no vale de nada si no va acompañada de trabajo. No se alcanzan objetivos esperando en el sofá a que te llamen. Detrás de toda la lista de actuaciones hay muchísimas horas escribiendo música, buscando contactos, haciendo llamadas, enviando emails, grabando con recursos limitados... Todo eso no lo ve quien piensa que solo es suerte.

- ¿Qué está siendo lo más difícil en este camino?

- Muchas veces vivo con sensación de atropello: mantener todo al día, los estudios, el trabajo y seguir activa en el mundo musical. Pero como decía antes, ante cualquier dificultad me da fuerza pensar que lo hago porque es mi pasión y lo que da sentido a mi vida.

El concierto

Cartel
Sara Mansilla.
Lugar
Club del Victoria Eugenia (Donostia).
Día y hora
Domingo (19.00 horas).
Entradas
12 euros.