«Rosendo es un ejemplo para todos»

Rosendo Mercado./DV
Rosendo Mercado. / DV

El promotor donostiarra Iñigo Argomániz lleva 11 años trabajando con el madrileño, cuya gira de despedida recala en Zarautz

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉSSAN SEBASTIÁN.

Iñigo Argomániz, responsable de la promotora Get In, lleva 11 años trabajando con Rosendo. En colaboración con su mánager de toda la vida, el donostiarra dirige la contratación del músico madrileño y planifica sus giras. Es tal el nivel de confianza entre ambos que se refiere a él como 'Rosen', «la persona más buena, íntegra y honrada» que ha conocido en el negocio, «además de ser un artista como la copa de un pino».

«Conocerle es un orgullo, una de las mejores cosas que me han pasado en toda mi trayectoria», dice del artista que acaba de anunciar su retirada a los 64 años. No se irá sin realizar una multitudinaria gira de despedida, 'Mi tiempo, señorías', que se prolongará hasta finales de diciembre y que mañana sábado recalará en el Malecón de Zarautz con carácter gratuito.

La cita

Cartel
Rosendo
Lugar
Malecón (Zarautz)
Día
8/8/2018
Hora
23.00
Precio
Gratis.

Hace ya algunos años que Rosendo quería escapar de la vorágine de un negocio que obliga al artista a sumergirse en la espiral «disco-gira-disco-gira...». Tal vez por ello, últimamente ha procurado reducir al mínimo los tediosos compromisos promocionales que acompañan a cada nuevo lanzamiento. En los últimos tiempos sólo ha concedido una única entrevista, publicada en 'El País Semanal', en la que confesaba el «desgaste brutal» que ha sufrido en casi medio siglo de carrera. «Ya no soy el guitarrista marchoso de antes y no quiero que el público me mire con pena», advertía en la conversación con el periodista Diego Manrique.

A otro ritmo

El promotor coincide en que «llevar el peso de la voz y la guitarra» en el formato de trío que ha usado en las últimas décadas es agotador. «Acaba los conciertos destrozado porque lo entrega todo», subraya Iñigo Argomániz: «Yo le digo en broma que siempre ha sido un trabajador del rock y que, como tal, ahora que está a punto de cumplir 65 tacos va a jubilarse. Y él se descojona».

Iñigo Argomaniz
Iñigo Argomaniz

Por supuesto, parece poco probable que Rosendo vaya a sufrir el síndrome del jubilado que origina problemas de adaptación a quienes abandonan un trabajo después de tanto tiempo. Su retirada, apunta el promotor, no implica dejar la música totalmente: «Seguirá haciendo cosas que le apetezcan fuera del estándar del negocio, a otro ritmo o de otro modo», advierte Argomániz, que al poco tiempo de empezar a trabajar con el de Carabanchel le organizó una gira conjunta con Barricada y Aurora Beltrán. Aquella experiencia comenzó el 4 de abril de 2008 en el Velódromo de Anoeta de Donostia, en cuyo Victoria Eugenia también recaló el tour de teatros de 2012 que «marcó muy positivamente» a Rosendo: «Nos costó convencerle porque él estaba acostumbrado a otro tipo de recintos pero al final fue muy importante en su vida personal y profesional».

A su juicio, la mayor aportación del madrileño es haberse convertido en «padre de un estilo y una forma de entender la música», además de ser «un pionero del rock urbano en español» gracias a himnos como 'Maneras de vivir', 'Agradecido', 'Loco por incordiar' o 'Pan de higo'. Sin embargo, está convencido de que «su persona va a superar todo eso» porque su honradez y su honestidad son un «ejemplo para todos»: músicos, técnicos, mánagers, espectadores... «No hay más que ver el respeto con el que le trata la gente, es imposible no quererle y le vamos a echar mucho de menos», comenta el donostiarra sobre un artista que en la gira de despedida ofrecerá medio centenar de conciertos este año: el 15 de diciembre pasará por el BEC de Barakaldo y los días 22 y 23 serán sus últimas actuaciones en el Sant Jordi Club de Barcelona.

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