Paisajismo sonoro

Buffalo

JUAN G. ANDRÉS

Se han educado en el jazz y ese estilo impregna sus composiciones instrumentales, a menudo encuadradas en géneros como el post rock. Sin embargo, carecen de los tics habituales de quienes cultivan esas músicas: los zarauztarras Buffalo se alejan del ensimismamiento, huyen de los desarrollos largos, los solos onanistas y la mera exhibición de un talento que, sin duda, tienen. Lo demostraron ayer, ayudados por la estupenda acústica de Kutxa Kultur Kluba y el respetuoso comportamiento del numeroso público que asistió a la presentación de 'Ulu' (2018), su tercer álbum.

Al inicio picotearon de su debut homónimo (2012) y de 'Zinematik' (2015), grabado en directo en el Cine Modelo de su localidad. Los primeros paisajes sonoros remitieron al espacio: en 'Meteore' Ander Ederra reprodujo en bucle un magnético punteo de guitarra y en 'Satellite' afloraron los primeros ritmos sincopados. 'Intro+'77' comenzó con juguetonas aspiraciones funk, aunque la banda pronto adoptó un registro más grave, pues sus miembros son maestros del requiebro y saben dirigir una misma canción por senderos distintos e insospechados.

David Gorospe, el más jazzy de la terna, tiró de baqueta y escobilla para marcarse una asombrosa exhibición de batería en 'Amaita' antes de adentrarse en la oscura gruta de 'Koban' y dedicar 'Helio' a las gentes del colectivo Undermount. '1981', una de las piezas más abiertamente rockeras, calentó el ambiente antes de 'Zinematik' y 'Flaming', que brindó una de las mejores interpretaciones de la velada, mientras que 'Guillotine' supuró peligro y como no podía ser de otra forma, terminó de modo seco y cortante.

Se despidieron con 'Basoko soinuak' y 'Ulu', que incluyó ecos africanos, un aullido guitarrero y una envolvente línea de bajo a cargo de Joanes Ederra, pero regresaron con dos propinas: la soleada 'Summer Son' pareció la banda sonora perfecta para surfear frente al Malecón de Zarautz y 'Babilonia', el último paisaje, fue un derroche de estímulos musicales tan bello y explosivo que en su tramo final fue interrumpido varias veces por aplausos como ocurre a menudo en los mejores conciertos de jazz.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos