Marta Botía: «A Marilia la adoraré siempre»

Cambio de vida. «Llevo trece años en Nueva York y no se me ha pasado la magia». / DV
Cambio de vida. «Llevo trece años en Nueva York y no se me ha pasado la magia». / DV

Marta Botía, la rubia de 'Ella baila sola' resucita el dúo: «El despecho es muy poco femenino, te pone cara de mala»

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Regresa 'Ella Baila Sola' porque Marta Botía ha decidido volver a cantar acompañada. No con Marilia sino con Virginia. A sus 44 años, divorciada, madre de dos hijos y residente en Nueva York, la rubia del mítico dúo se ha propuesto resucitarlo sin esperar a que los sapos bailen flamenco.

- 'Desaprendiendo', dice el lema de su 'whatsapp'.

- Ah, sí, je, je... Es que tengo un niño de 10 años y una niña de 7 que me abren los ojos a otros puntos de vista. Ellos aprenden y yo desaprendo.

- Vuelve 'Ella Baila Sola'... ¿A la tercera va la vencida?

- Necesitaba a la persona perfecta para volver a poner en pie el proyecto. Cuando encontré a Virgina Mos me dije: ¡Ahora, sí!

-¿Y Marilia?¿Sabe algo de ella?

-No tenemos contacto. Pero es que yo vivo en Nueva York y hace 20 años que no trabajamos juntas. Entre nosotras no hay rencor en absoluto.

-¿Qué pasó exactamente?

- Dejamos el grupo y luego ella no quiso seguir y yo sí, pero no hemos acabado enfadadas. Jamás se me ocurriría hablar mal de Marilia porque no lo siento así. Ante todo nos tenemos respeto. Hemos vivido juntas un sueño, un cuento de hadas, y a ella la voy a adorar siempre. Me parece una tía fantástica, creativa, divertida, fuerte...

-¿Qué tipo de canciones le salen ahora?

- Se parecen a las de toda la vida. He madurado, pero a la hora de ponerme a escribir parece que todavía conservo cierta inocencia. Me gusta buscar metáforas divertidas, satíricas. Y me sigue inspirando lo mismo: el humor y el amor, que es lo que mueve el mundo.

- Bueno, también está el dinero.

- Sí, pero del dinero no me apetece hablar, ja, ja, ja... Prefiero cantar a los sentimientos. Yo con las letras soy exquisita. Me arrepentiré toda la vida de haber escrito en 'Lo echamos a suertes': «Por qué ya no me baila un 'gúsano' en la tripa», así con esdrújula. Me pregunto por qué no escribiría «gusanos», con el acento en su sitio. Eso me ha dejado traumatizada. Ahora busco la perfección. Y la sátira.

- ¿Más que el despecho?

- El despecho me parece muy poco femenino. No me gusta nada. Se te pone cara de mala, uf... Además, no soy así en la vida real. Yo me olvido, sigo adelante... Me llevo muy bien con todo el mundo, incluido mi 'ex'. Pero, claro, hay cosas que me dan mucha risa y las tengo que plantar en una canción, así que alguna pulla hay. Pero siempre con cariño. Cuando una relación se acaba lo mejor es reírse.

- Llegó a Nueva York queriendo ser Carrie Bradshaw, pero creo que acabó como Miranda: casada y en Brooklyn...

- Sí, ja, ja, ja... He vivido en Brooklyn, que ahora es más 'cool' que Manhattan. Yo amaba Nueva York desde niña y cuando se acabó 'Ella Baila Sola' hice la maleta y me vine. Ya llevo trece años aquí y no se me ha pasado la magia de esta ciudad.

- Además tiene dos hijos neoyorquinos.

- Hablan español en plan yanqui, con un acentito, je, je... Y hemos celebrado Thanksgiving por todo lo alto.

- ¿Ha cocinado el tradicional pavo?

- No. Yo el horno, ni de lejos. No sé si eso es la tele o qué es. Le tengo terror. Siempre que lo he usado ha sido un desastre, ya lo he dejado por imposible. Ahora lo utilizo de armario.

- ¿En lo personal sigue bailando sola?

- Sí, y encantada. Publicaron por ahí que estaba buscando novio a través de internet y me quedé traumatizada. Solo dije que conozco esas 'apps', como todo el mundo, pero ni siquiera las tengo en mi móvil. De hecho, me llevo fatal con las redes. Y estoy más feliz que una perdiz con mi vida, mis hijos, mi trabajo, millones de cosas, de amigos... No tengo ninguna necesidad de buscar nada. A mí que me dejen en paz.