Jukka-Pekka Saraste: «La orquesta y yo somos una unidad al interpretar»

«Me sentiría extraño si no tocara ninguna obra alemana en un programa», afirma Saraste./
«Me sentiría extraño si no tocara ninguna obra alemana en un programa», afirma Saraste.

El maestro finés dirige hoy un programa con obras de Brahms y Stravinsky, y mañana el 'Réquiem' de Berlioz, con el Orfeón Donostiarra

MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.

El maestro finés se pone al frente de los dos últimos grandes conciertos de la Quincena, hoy y mañana (Kursaal, 20 horas). Saraste dirige a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia, una 'vieja conocida' del festival, donde ha actuado en varias ocasiones. Las primeras veces lo hizo bajo la batuta de Semyon Bychkov y las dos últimas con él, titular del conjunto alemán desde 2010. Esta vez, en la que vuelve a trabajar con el Orfeón Donostiarra para el concierto de clausura, acude con música de Brahms, Stravinsky y Berlioz.

- Creo que es la tercera vez que dirige en San Sebastián a la orquesta de la que es titular, la WDR Sinfonieorchester-Colonia. ¿Qué recuerdo tiene de sus anteriores visitas a la ciudad y al festival?

- En primer lugar, me encantó el público. ¡Es increíble! Y, por supuesto, el lugar es fantástico: la naturaleza, el auditorio... ¡Absolutamente todo! Así que es un verdadero placer volver a San Sebastián.

- En las dos ocasiones anteriores colaboró con el Orfeón Donostiarra, y esta vez también lo hará, concretamente en el 'Réquiem' de Berlioz. ¿Qué valora del coro?

- El Orfeón Donostiarra es uno de los coros más interesantes que existen en la actualidad. Tuvimos una experiencia maravillosa cuando interpretamos el 'Réquiem' de Brahms juntos la última vez. Tiene una calidad altísima y es realmente inspirador para nosotros.

- Después de ocho años como titular de la WDR Sinfonieorchester-Colonia, ¿qué características destacaría de esta agrupación?

- La WDR ha llegado a ser muy versátil; no sólo tiene un sonido impresionante, sino que también su precisión rítmica ha crecido con los años. Así que cada repertorio que aborda, de Stravinsky a Bruckner, lo interpreta con estilo y comprensión. Esto es algo que me impresiona de la orquesta, diría que lo que más.

- La última vez que actuaron en San Sebastián se calificó su concierto como «orquesta redonda, poderosa, con un cautivador sonido y absolutamente compenetrada con un maestro sensato pero expresivo». ¿Cuándo lee o escucha este tipo de calificativos qué piensa?

- Siempre es agradable comprobar que los críticos ven exactamente las cosas que hemos estado tratando de hacer. Y si destacan esas cualidades, por supuesto, nos da una gran satisfacción.

- ¿Qué es lo que más valora en una orquesta?

- Aprecio cada vez más que haya una cierta comprensión psicológica de la música, no sólo que cada músico aborde su parte con calidad, sino que contribuya a la interpretación, como si estuvieran realmente tocando desde su experiencia, desde su propia vida. Ese es el nivel más alto que se puede conseguir en una orquesta. Y he comprobado que esto puede suceder tanto en una orquesta joven como en una de larga tradición.

- ¿Cree que en los años en los que es su principal responsable musical la orquesta de la WDR ha cambiado?

- La orquesta, sin duda, ha cambiado durante el tiempo que soy su titular. Trabajamos juntos por unanimidad y la orquesta y yo somos realmente una unidad cuando interpretamos música.

- ¿Consigue lograr esa unidad también con una orquesta cuando acude como invitado?

- Es absolutamente posible lograr una comprensión muy espontánea cuando se trabaja como director invitado, incluso por primera vez. Me ha ocurrido con muchas orquestas en las que hemos encontrado una voluntad común y de forma muy rápida. Cuando eso ocurre es realmente maravilloso hacer música así.

- ¿Cree que la observación y la psicología por parte del director son cualidades básicas a la hora de conseguir un buen resultado musical? En este sentido, ¿añadiría más virtudes?

- La psicología es una parte muy importante en un director de orquesta. Esto no quiere decir que siempre obtengas buenos resultados con el mismo método. Con algunas orquestas sólo te puedes limitar a ser agradable, otras necesitan más de un empujón... por lo que tienes que darte cuenta de qué método debes utilizar en casa caso, qué psicología o qué tipo de actitud va mejor con cada orquesta.

«El Orfeón Donostiarra tiene una calidad altísima y es realmente inspirador para nosotros»

«Aprecio cada vez más que haya una cierta comprensión psicológica de la música»

«Un director debe tener unas cualidades innatas, pero la educación musical es muy importante»

- Según su idea, un director tiene que ser una persona con un contrastado conocimiento musical, pero sobre todo, debe tener grandes dotes para convencer y liderar a un grupo. Entonces, ¿se puede aprender a ser director o este carácter debe ser innato?

- Creo que tiene que haber algunas cualidades innatas en un director. Se debe dar una combinación de musicalidad y también de voluntad musical, junto a una personalidad que sea capaz de convencer a la gente para hacer música de una manera determinada. Por ello, sí que hay unas cualidades innatas, pero la educación tiene que sumarse a ello. La educación musical es muy importante, sobre todo porque las opciones de estilo no se imponen, sino que proceden de una forma natural de la tradición, de la historia o de la voluntad de hacer ciertas cosas de la manera en que cada uno está convencido de ello.

- Hablemos de los dos conciertos que dirige esta vez en San Sebastián. En el primero vuelve a hacer Brahms, -esta vez el Concierto para piano nº1'. ¿Por qué?

- La verdad es que me sentiría extraño si no tocara ninguna obra alemana en un programa. Y además, hemos estado interpretando mucha música de Brahms e hicimos una grabación de todas sus sinfonías. Así que es algo que parece muy natural para agregar a esta selección de piezas.

- Su segundo programa está centrado en el 'Réquiem' de Berlioz. ¿Qué le diría al público sobre esta obra?

- Es de mencionar la envergadura y el tamaño de la obra, pero también la increíble originalidad de Berlioz, tanto en sus melodías como en la forma en que trata el texto en relación con los caracteres musicales. Y sabemos por otros 'Requiem' anteriores, como el de Verdi, que esto hace que sea muy interesante. El 'Lacrimosa', por ejemplo, tiene un pulso y un patrón rítmico muy exigentes. También hay algunas cosas llamativas en el aspecto acústico, como el hecho de que los timbales estén fuera del escenario. Y creo que lo más importante es imaginar el espacio, no sólo el espacio físico, sino también las distancias musicales. Un ejemplo de ello es el solo de tenor con una flauta en registro muy agudo y las cuerdas en solitario. Así que hay muchas originalidades y muchas cosas que sólo aparecen en el 'Réquiem' de Berlioz. Cuanto más lo tocamos, más nos encanta. Es una de las obras más originales de la historia.