INMACULADA CONCEPCIÓN

Juan G. Andrés
JUAN G. ANDRÉS

Al final de la función, un avezado espectador subrayaba un hecho cierto: Zebra Hunt iba a vender más vinilos que entradas, pues los precios eran tan asequibles y su show gustó tanto que fueron legión quienes les compraron los discos a pares. En su tercera visita desde 2015, los de Seattle volvieron a actuar en lunes, esta vez con sólo un tercio del aforo completo, pero quienes hicieron el esfuerzo salieron recompensados con un conciertazo de pop cristalino, refulgente e innmaculado como pocos.

Regresaron con su tercer álbum, 'Trade Desire', recién salido del horno -literalmente porque vio la luz el viernes- y lo peinaron al completo comenzando por 'Two States' y 'See Through You'. Pronto hicieron un inciso con 'Follow' y 'Half Right', la primera canción que escribieron hace ya siete años, aunque después encadenaron piezas nuevas como 'Second One To Know' -versión de The Fresh & Onlys- o 'Don't Give Up'. Después elevaron la intensidad de su actuación en instantes como 'What I Want', 'Houses Burning' y 'Don't Say Anything', algunas de las cuales contaron con emocionantes bajadas y subidas instrumentales. Mandaron las melodías, concebidas con un gusto exquisito y un sonido deudor de iconos como The Feelies, The Go-Betweens o Galaxie 500 y Luna; a estos dos últimos clásicos remitieron también los pamploneses Río Arga, que ejercieron de excelentes teloneros.

Sin esfuerzo aparente, las armonías de guitarra y la soberbia voz de Robert Mercer llevaron en volandas a la reducida pero entusiasmada audiencia, que tras 'Back To The Street' y 'Fill Me With Ease', aún tenía ganas de más. El bajista de Zebra Hunt abrió la ronda de peticiones y accedieron a despedirse con 'Only Way Out', 'Delaware' y '20 Ways To Belong', no sin antes prometer que volverán, como manda la tradición, «posiblemente en dos años». ¡Ojalá!