Alberdi: «Mi esfuerzo por impulsar el acordeón está generando grandes satisfacciones»

Iñaki Alberdi abraza el instrumento./MICHAL NOVAK
Iñaki Alberdi abraza el instrumento. / MICHAL NOVAK

El intérprete irunés, que ayer tocó en su localidad natal, ha contribuido a que el acordeón tenga un sitio en los principales auditorios del planeta

MARÍA JOSÉ CANOSAN SEBASTIÁN.

El irunés Iñaki Alberdi es actualmente uno de los músicos guipuzcoanos con mayor proyección internacional. Gracias a su trabajo como intérprete e impulsor de nuevas obras, el acordeón, un instrumento limitado hace unos años a la música popular, ha encontrado su lugar en los auditorios más prestigiosos del mundo. Ayer volvió a hacerlo sonar en el emblemático Teatro Colón con la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires como solista de la obra 'Fachwerk para bayán, percusión y orquesta de cuerdas' de la compositora rusa Sofia Gubaidulina .

- ¿Cómo surgió el proyecto de este concierto en Buenos Aires?

- Ofrecí un concierto junto a la Filarmónica de Montevideo en el Colón bajo la dirección de José María Sánchez-Verdú y al mismo acudió el director artístico del teatro, que me invitó para que interpretara esta obra de Sofia Gubaidulina.

- ¿Cómo la definiría?

- Es una pieza cercana y que el público entiende rápidamente. Conectar con la música de Gubaidulina es fácil, tanto para el público como para el intérprete. He tenido la suerte de conocerle y de trabajar con ella en múltiples ocasiones y creo que ambos sentimos de una forma muy parecida su escritura. 'Fachwerk' es desgarradora y profunda, emocionante y sensible, extensa y físicamente muy exigente. Es una obra que ha sido interpretada por orquestas como la London Symphony o la Filarmónica de Munich, entre otras muchas, y dirigida por maestros tan emblemáticos como Valery Gergiev, siempre con mucho éxito. En esta ocasión la toco con el maestro Baldur Brönnimann, con quien trabajo por primera vez, y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

- Su actuación se enmarca dentro de la temporada de abono de la orquesta. ¿Es una agrupación que acostumbra a contar con intérpretes vascos como solistas?

- Como todos sabemos, en Argentina hay multitud de vascos o descendientes de vascos, lo que hace que en ese maravilloso país nos sintamos muy a gusto. Si además tocamos un instrumento tan nuestro ocurre aún más. Hay muchas personas que mantienen su vínculo con Euskadi, vienen, te saludan y escuchan ese sonido que tanto les emociona.

- ¿Qué supone para usted esta colaboración?

- Regresar a uno de los grandes santuarios musicales del mundo es una vivencia incomparable. Es una experiencia única y sobrecogedora por el inmenso espacio, su belleza, su perfecta acústica, por ese silencio tan profundo que se produce en esa sala tan grande y por cómo nace el sonido en cada momento; es increíble.

«El público está deseoso de nuevos timbres y a ello se une esa nostalgia infinita de nuestro instrumento»

- En este momento es Buenos Aires, pero lo cierto es que no para. En los últimos años se ha convertido en uno de los músicos vascos con mayor proyección internacional. ¿A qué cree que se debe su éxito?

- Creo que el auge viene del instrumento y mi esfuerzo por impulsarlo está generando grandes satisfacciones. No hace muchas décadas era impensable la repercusión internacional de un instrumento que ha resultado tan versátil y de tanta calidad, tan bien aceptado y con tanto éxito por parte del público, los programadores, los sellos discográficos, los compositores, las revistas especializadas, las agencias de conciertos y por todo aquello que vive por y para la música.

- De hecho, es llamativo que la mayoría de sus conciertos son con orquesta, con un instrumento, el acordeón, que tradicionalmente no ha tenido ese estatus. ¿Hay tantos compositores que hayan escrito para acordeón y orquesta?

- Hay muchos; Gubaidulina, por ejemplo, tiene cuatro maravillosos conciertos, Luis de Pablo uno muy reciente; Pesson, Lazkano, Sciarrino y Sánchez-Verdú tienen auténticas joyas de sutilidad; Nordeim, Erkoreka, Torres y Guinjoan hacen del acordeón un instrumento muy expresivo y podríamos seguir y seguir. En el apartado de las transcripciones, Francisco José Domínguez ha hecho un maravilloso arreglo de la 'Suite Española' de Albéniz para acordeón y orquesta con el que estamos teniendo un grandísimo éxito.

- ¿Cuál cree que es la razón de que el acordeón estuviera antes relegado a la música popular y ahora se haya dado este cambio? ¿Diría que los compositores han descubierto una nueva forma de expresarse?

- El acordeón estaba relegado porque se desconocían sus inmensas posibilidades y, por qué no decirlo, por su vinculación con la música popular y tradicional. Esto también ocurre con instrumentos como el violín o la guitarra, que mantienen ese lazo, pero que se consolidaron mucho antes como instrumentos 'clásicos'. El público está deseoso de escuchar nuevos timbres y a ello se une esa nostalgia infinita de nuestro instrumento, ese color y ese timbre tan característicos y su fuerza expresiva. Es un instrumento absolutamente maravilloso y se está ganando su espacio porque lo vale. Prueba de ello es que volveré de nuevo con nuevos proyectos a la Orquesta Nacional de España, al Teatro Colón en 2020, tengo más trabajo con orquestas americanas y europeas, hay una posibilidad de gira en Asia que veremos si finalmente se materializa... las instituciones públicas, las embajadas o los institutos Cervantes, así como muchos festivales internacionales, apoyan la difusión de este nuevo instrumento y creo que se sienten orgullosos de haberlo descubierto y por ello lo potencian, creen en él.

- Usted ha tocado con muchas orquestas inglesas, con prácticamente todas las españolas, destacando la Nacional de España en varias ocasiones, agrupaciones rusas y escandinavas, las más relevantes de Sudamérica y, por supuesto, con la Sinfónica de Euskadi y la de Bilbao. ¿Hay algún otro acordeonista que toque habitualmente tanto con orquesta como usted?

- Sí claro, afortunadamente no soy el único. También están Stefan Hussong, Friedrich Lips, Geir Draugsvoll... Podemos ser muchos y cada uno hacerlo tan diferente que todos generamos y comunicamos algo que corresponde únicamente a nuestra forma de ser, así es la música.

«Tocar en el Teatro Colón es una experiencia única y sobrecogedora por su belleza y perfecta acústica»

- Ante este nuevo panorama, ¿diría que prefiere tocar con orquesta o los recitales de solista?

- Las orquestas, los recitales o la música de cámara son mundos completamente diferentes, generan distintos tipos de sinergias y proyecciones, pero todas ellas me fascinan y las practico.

- ¿Cuáles son sus próximos proyectos?

- Acabo de grabar junto con el contratenor Carlos Mena un disco muy especial con obras de Josquin Desprez y Johann Sebastian Bach, combinado con otras relacionadas con compositores actuales. Próximamente ofreceré recitales sobre el disco 'Sensations' con obras de Guridi, Granados, Albéniz o Turina y a partir de septiembre empezaré de nuevo mis conciertos con orquestas: Castilla y León, con obras de Albéniz y Piazzolla, Sinfónica de Bilbao con Luis de Pablo, de nuevo la Orquesta de Castilla y León, después Sinfónica de Navarra junto con Asier Polo, estrenando el doble concierto de Jesús Torres y muchas cosas más: trabajo, trabajo y trabajo.

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