Itoiz y El otro himno vasco

La poesía musical de Itoiz, la mítica banda de rock en euskera fundada hace ahora 40 años, sigue viva en tributos, discos editados en Japón o incontables versiones de 'Lau teilatu', compuesta por Juan Carlos Pérez siendo un chaval

Deslumbrantes. De izquierda a derecha, Jean Marie Ecay, Jimmy Arrabit, José Garate Foisis y Juan Carlos Pérez, en los 80. /Juan Luis Markaida
Deslumbrantes. De izquierda a derecha, Jean Marie Ecay, Jimmy Arrabit, José Garate Foisis y Juan Carlos Pérez, en los 80. / Juan Luis Markaida
ISABEL IBÁÑEZ

«Fin. Yo creo que es el fin. Qué hecatómbico, ¿no? De todas formas, nos sorprende tanta expectación, que seamos un grupo tan importante. No es falsa modestia, lo juro», decía en 1988 Juan Carlos Pérez, líder y vocalista de Itoiz, en la rueda de prensa donde el grupo anunciaba su despedida. Muchos no lo entendían, si solo llevaban diez años, en pleno éxito, y, de repente, agur. Este año se cumple el 40 aniversario de su nacimiento y el 30 de su defunción, porque así lo define hoy Pérez -«el grupo Itoiz está muerto»- para evitar hablar de cumpleaños, homenajes o regresos, porque no es hombre de nostalgias ni de promociones. Pero es un hecho que, rascando en ese tímido lado suyo tan vasco, poco amigo de zarandajas, deleita oírle hablar de aquellos años. Como es otro hecho (que le contradice) que el grupo sigue vivo para muchos. «Y estoy feliz; todo el mundo crea con la intención de perdurar», claudica finalmente con una sonrisa.

Su canción 'Lau teilatu', que escribió con 18 años, tiene decenas de versiones: Eleanor McEvoy, Amaia Montero y Mikel Erentxun, EH Sukarra, el grupo La Puça (en catalán)... Dos bandas tributo, Foisis Jaunak y Espaloian, mantienen frescas sus melodías. Y hace tres años, una discográfica de Japón reeditó sus tres primeros discos en CD -Pérez los enseña como un tesoro-, con las letras en japonés. «Este imita al primer LP, que fue rompedor, con la portada que se abría por el medio».

En los 80 yo ya tenía fama de poner cosas diferentes y en euskera; pinchaba esa música de Itoiz que llamaba la atención. También ponía a Errobi y la audiencia flipaba porque ambos eran muy buenos. En el Jazzaldia conseguía novedades e Itoiz era la más rockera. ¡Cómo me gustaban! ¡Y cómo sorprendían! Han pasado décadas, he vuelto a escuchar sus elepés y me siguen gustando.

En los 80 yo ya tenía fama de poner cosas diferentes y en euskera; pinchaba esa música de Itoiz que llamaba la atención. También ponía a Errobi y la audiencia flipaba porque ambos eran muy buenos. En el Jazzaldia conseguía novedades e Itoiz era la más rockera. ¡Cómo me gustaban! ¡Y cómo sorprendían! Han pasado décadas, he vuelto a escuchar sus elepés y me siguen gustando. José Miguel López: 'Discópolis', Radio 3

Sus vinilos originales se venden en internet por 300 euros, y si el primero es de los que llevan la banda morada que le reconoció como mejor disco vasco de 1978, otorgado en la Feria de Durango, ni te cuento. 'Lau teilatu' les salió tan preciosa que les dio 'palo' meter la letra en el cuadernillo de aquel primer álbum, ya se sabe, por la pose rockera: «Es que era tan bonita... La compuse con la guitarra en mi casa de Mutriku y la tocábamos con Indar Trabes (grupo de verbenas que fue la semilla de Itoiz) para testarla, pero no tenía mucho éxito porque no era para bailar».

Quién se lo iba a decir. Aquella balada es hoy una especie de himno alternativo para los vascos; en el canal de youtube del profesor de euskera Gabi de la Maza, que pone la letra en vídeos de canciones vascas, un karaoke, 'Lau teilatu' es con mucho la más vista, 2,5 millones de reproducciones. «Es lo que es, una canción de amor adolescente, hiperrealista, muy transparente», reconoce Pérez. Y se convirtió en la canción en la que cualquier joven vasco de la época podía reconocerse: «Felix felix bihar berriz izango gara, txanpain apur batekin, diru gabe baina, izarrak gurekin daude, piano baten soinuaz» (Mañana volveremos a estar felices felices con un poco de champán, sin dinero, pero las estrellas están con nosotros en el sonido de un piano). Y por eso de estar felices en las fiestas de cualquier pueblo ('edozein herriko jaixetan').

Aprender en los recreativos

Lo dice Bernardo Atxaga, autor de las letras de cuatro piezas emblemáticas de Itoiz ('Hegal Egiten', 'Tximeleta Reggae', 'Berandu da' y 'Telefonoan'): «Los grupos desaparecen, pero en algunos casos milagrosos las canciones sobreviven. Y sucede que una comunidad de miles de individuos tiene una canción en su memoria y aunque pasen 50 años la seguirá cantando. Itoiz ha tenido eso con 'Lau teilatu' y otras».

Era un grupazo. Los vi infinidad de veces 'en las fiestas de cualquier pueblo' y hasta compartimos cartel en un par de ocasiones. Además de sus canciones inolvidables, fueron los primeros en preocuparse del 'show'; al principio con proyecciones de cine y luego con aquellos recorridos imposibles por el escenario y aledaños de Foisis, el bajista, que enloquecían a la parroquia.

Era un grupazo. Los vi infinidad de veces 'en las fiestas de cualquier pueblo' y hasta compartimos cartel en un par de ocasiones. Además de sus canciones inolvidables, fueron los primeros en preocuparse del 'show'; al principio con proyecciones de cine y luego con aquellos recorridos imposibles por el escenario y aledaños de Foisis, el bajista, que enloquecían a la parroquia. Roberto Moso.Zarama

Claro que Itoiz es mucho más. Desde que los astros se alinearan para juntar a cinco chavales de Ondarroa y Mutriku. Pérez ya venía aprendido con sus estudios musicales y su recorrido en la Academia de Música de la Banda de Mutriku. Las visitas del adolescente Juan Carlos Pérez Gómez -que presume de padres gallegos y aprendió euskera en la calle- a los dos recreativos de su pueblo, el Isidro y el Horacio, dieron para mucho más que horas de futbolines y petacos; allí pinchaban a la Creedence, Pink Floyd, Genesis, The Who, Jethro Tull... Montaron Indar Trabes y entre los bailables hacían versiones rock. Luego se les quedó pequeño, pero ahí nació Itoiz, el primero de los grandes grupos de rock en euskera junto a sus admirados Errobi, desaparecidos en 1985.

El recorrido

Etapa progresiva:
'Itoiz' (1978), 'Ezekiel' (1980) y 'Alkolea' (1982).
Etapa pop-rock:
'Musikaz Blai' (1983), 'Espaloian' (1985) 'Ambulance' (1987) y el directo '... Eremuko dunen atzetik dabil' (1988).
Después...
El CD/DVD 'Itoiz. Antologia 1978-1988 (2008). 'Itoiz suite' (2009), CD/DVD.
El libro:
'Itoiz. Hari single bat', de Jon Eskisabel (euskera).
Miembros:
Juan Carlos Pérez, José Garate, Foisis, Antton Fernández, Estanis Osinalde, Joseba Erkiaga, Germán Ors, Jimmi Arrabit, Jean-Marie Ecay, Xabi Pery.

Los tres primeros discos les salieron progresivos, el segundo, 'Ezekiel', una obra conceptual, era tan raro que en la presentación Pérez decidió escurrir el bulto «porque no sabía cómo explicar aquello», pero hoy es un maravilloso disco de culto. Las letras en euskera de Itoiz eran poéticas, románticas, surrealistas... Un perro verde en medio del rock radical vasco con el que convivieron a partir de mitad de los 80. «Quizá hubo algo de cuestionamiento, pero íbamos a lo nuestro. El arte trasciende fronteras», subraya.

Foisis y Pérez, inseparables

Itoiz no se entiende sin Pérez y tampoco sin José Garate, Foisis, el bajista, su alma gemela, los únicos que se mantuvieron siempre en el grupo. Hoy los dos viven de la música; tras estudiar ambos en el Conservatorio zanjada ya la banda, el primero exploró territorios cultos contemporáneos y el segundo es contrabajista en la Sinfónica de Bilbao. Tras el tercer LP, la llegada del guitarrista francés Jean Marie Ecay les dio un impulso más pop, entrando en una fase de éxito, buenas críticas, ventas considerables y conciertos masivos como los de la Semana Grande de 1985 y al año siguiente en La Casilla. «Levantabas la mano y la gente gritaba 'ahhh', daba miedo», bromea el cantante. Incluso telonearon en Madrid a Psychedelic Furs, con los que lo más que tenían en común era su hermoso y oscuro tema 'To Alice': '¿Eres acaso un Ícaro en el laberinto, Alice? ¿Se te han oxidado los sueños? Espera Alice... ¿Ha vuelto la expedición que fue a plantar los cabellos de Marilyn al desierto del Sahara? ¿Es cierto que en los paraísos de cristal sólo florecen preguntas?'.

Marcó un antes y un después en el rock vasco y arrastraban a todo tipo de público. Innovaron y arriesgaron. Músicos de verdad, de corazón, apasionados... Fueron parte de la banda sonora de mi adolescencia y con ellos viví por primera vez la experiencia de cantar rock en euskera. Les debemos un tema que es un himno en Euskal Herria, 'Lau teilatu'; los niños de hoy siguen cantándola con emoción.

Marcó un antes y un después en el rock vasco y arrastraban a todo tipo de público. Innovaron y arriesgaron. Músicos de verdad, de corazón, apasionados... Fueron parte de la banda sonora de mi adolescencia y con ellos viví por primera vez la experiencia de cantar rock en euskera. Les debemos un tema que es un himno en Euskal Herria, 'Lau teilatu'; los niños de hoy siguen cantándola con emoción. Eva Santos. Pianista y profesora

«Pero estábamos dejando de ser grupo para convertirnos en empresa», relata Pérez, y decidieron darle carpetazo con la grabación de un impresionante directo basado en dos noches en Fadura, aunque el último show lo darían en Burdeos. «No me sentía demasiado triste, más bien cansado. Si hubiéramos seguido estaríamos haciendo... ¿rap? Somos más de proceso creativo que de directo».

Grupos tributo como Foisis Jaunak son alternativa para nostálgicos: «Casi todo lo que se hacía en los 80 era rock radical o canción folk -dice Xabi León, su teclista-. Así que eran raros en ese contexto: música de altísima calidad, músicos de alto nivel, influencia pop anglosajón, ausencia de política… y en un euskera poético y no reivindicativo. Fueron únicos y nos acompañan e inspiran hoy. Referentes del pop euskaldun».

Dice Atxaga: «Si Itoiz hubiera tenido detrás una industria como la californiana, quién sabe dónde hubiera llegado, en otro entorno... Igual se hubiera perdida la intensidad que adquirió en esta comunidad...». Reconoce el escritor que suele sorprenderse entonando 'Hegal Egiten', a la que puso letra, y 'Ezekielen prophezia', que se pone a cantar con buena voz: «'Eremuko dunen atzetik dabil...', ¡Qué texto tan impresionante de Joseba Alkalde... Es buenísima!». Estuvo Atxaga, cómo no, en uno de los conciertos del adiós: «Me daba mucha pena, tenías que ver qué ambiente, cómo estaba aquello, y la voz de Juan Carlos sonando en la última canción....». Adivinen cuál era.

Itoiz en píldoras

'Lau teilatu'

Lau teilatu gainian / ilargia erdian, eta zu / goruntz begira. / Zure keia eskuetan / putzada batekin... putz! / neregana etorriko da / ta berriz izango gara / zoriontsu edozein herriko jaixetan...

'Hegal egiten'

Orain herritik mutil bat falta da / Ez dago inor bere etxeko lehioan / Baso ilunetan dabil hegaletan / txantxangorriak bezala. / Orain ba du bihotz nimino bat / eta bi hegal, bi hegal euriz bustiak / Bularra du ere / gorri kolorekoa eta / eta txantxangorria da...

'Ezekielen prophezia'

Eremuko dunen atzetik dabil / zulo urdin guztiak miatu ezinik / eta euri zitalari esker bizi da / Ikusi zituen gurpil sutsuak / arranotu zaizkio, amoratu / eta bazter batean aurkitzen da...

'Cuatro tejados'

Sobre cuatro tejados / la luna en el medio, y tú / mirando hacia arriba. / Tu humo en las manos / con un suspiro ¡puf! / vendrá a mí / y seremos de nuevo felices / en las fiestas de cualquier pueblo...

'Volando'

Ahora falta un chico del pueblo / no hay nadie en la ventana de su casa / está volando en el bosque oscuro / como los petirrojos. / Ahora tiene un pequeño corazón y dos alas, dos alas mojadas por la lluvia / Tiene el pecho rojo también, / y es un petirrojo...

'La profecía de Ezekiel'

Va tras las dunas del desierto / sin poder registrar los agujeros azules / y vive gracias a la lluvia pertinaz. / Las ruedas en llamas / son ahora anzuelos /y se encuentra en un rincón...

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