«Una gran fiesta veraniega»

Escucha atenta de los asistentes./P.M.
Escucha atenta de los asistentes. / P.M.

Los autobuses gratuitos y C. Tangana protagonizaron las charlas de los arranques del Donostia Festibala

JUAN LUIS ETXEBERRIASAN SEBASTIÁN

Además de los nombres de los grupos musicales y los DJs presentes en el cartel, el buen tiempo y el transporte gratuito entre San Sebastián y la zona de conciertos del Donostia Festibala fueron los reyes del arranque de la cita que este fin de semana inundará (de música) la población de Lasarte-Oria.

Tras un año de ausencia, que seguro afectó de alguna manera a los números de este evento en 2017, este sistema sostenible para ir y volver del certamen volvió a ser la mejor opción para despreocuparse del transporte. Máxime cuando el parking del hipódromo lasartearra estaba lleno antes siquiera de empezar los conciertos.

Las lanzaderas gratuitas partían desde la donostiarra Plaza Zaragoza. «Yo me acuerdo del sitio donde hay que pillarlo porque esta explanada tiene el nombre de la ciudad de Kase.O», nos contó Marta Aguilez en la cola del autobús. Esta andaluza amplía sus estudios en la capital guipuzcoana y era fan de los sonidos urbanos que este año protagonizan el Donostia Festibala. En su mochila llevaba unos zapatos para cambiarse. «¡Uno nunca se puede fiar del tiempo vasco!», dijo mientras tomaba asiento en el bus. La juventud va preparada para cualquier ocasión. Aunque un rápido vistazo a las previsiones climatológicas nos indicaban que 'lanzarse al barro' se iba a quedar en frase netamente festiva.

El escenario Dabadaba/Bukowski lleva las bandas 'underground' más relevantesLos stands respondían al lema

«Come rápido y no te pierdas un acorde de tu grupo favorito»

El trayecto entre las proximidades de La Concha y el Hipódromo se hizo en un periquete, con el nombre de C.Tangana -otro de los nombres fuertes de la noche- sonando en casi todas las conversaciones del viaje. Curioso el contraste que dicho personaje generó en el viaje, y en general entre toda la gente que se dice seguidora del muchacho. «Me cae fatal» y «me encanta lo que hace» siempre van de la mano en las charlas que hablan de Tangana, en la más aceptada distinción entre obra y autor que hemos conocido.

Poco más de un cuarto de hora nos separó entre el punto de partida 'koxkero' y la puerta de acceso, aún ligera de colas. La asistencia se fue nutriendo de estos viajes gratuitos, notándose las distintas oleadas con el paso de los minutos.

Nada más entrar nos topamos con el escenario Dabadaba/Bukowski, nombre de dos de la salas más relevantes de entre todas las que que organizan o han organizado conciertos de manera constante en San Sebastián. Bajo sus hombros ha caído el peso de elegir las bandas 'underground' más relevantes para darles una visibilidad extra en este gran recinto parrandero.

Este 'txoko', una especie de pequeña maqueta de la zona principal del festival, era muy manejable: el tamaño del escenario, las barras, y un castizo puesto de comida con 'salchipapas' a la venta. Tanto este stand como los situados en el resto de zonas respondieron al lema «come rápido y no te pierdas un acorde de tu grupo favorito». Pero pizzas, hamburguesas y perritos calientes fueron los reyes de la zona de papeo. En la zona de bebidas los vasos valían 2,50 euros, retornables si se volvía a dejar el vaso al finalizar la jornada. El precio de las bebidas tampoco escandalizaría a un donostiarra.

Hechuras de gran cita

La pasarela lateral nos llevó a la zona de las carreras de caballlos. Un espacio en el que destacaban los dos escenarios situados en la zona interior del óvalo. Una estructura que Last Tour, uno de los organizadores del evento, ya ha probado con éxito en otra de sus grandes citas, el Azkena Rock gasteiztarra.

El hipódromo comenzó a coger hechuras de gran cita con la actuación de Calavento. Un dúo que pega fuerte y bien. Los asistentes más jóvenes parecían protagonizar un anuncio de marca de ropa para el festival de Coachella, con fotos y posados que iban a ser carne de Instagram. Los mayores intentaban quitarse años de encima con las fantásticas melodías de esta pareja.

En otro escenario Betacam fue el ganador del premio 'mejor camisa' con sus brillos de bola de pista de baile, en un concierto de tecno pop inteligente, contagioso y feliz. La noche comenzaba a caer y las gradas permitían ver un recinto iluminado como una gran fiesta veraniega. No parece mala definición para este Donostia Festibala que hoy cierra su programación con Berri Txarrak como gran atractivo.

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