Completamente Lindberg

Orquesta sinfónica de Euskadi con Christian Lindberg

MARÍA JOSÉ CANO

Sin lugar a dudas, el gran protagonista del concierto de ayer de la OSE fue Christian Lindberg y lo fue porque participó en todas sus facetas musicales: intérprete de trombón, director y compositor, e incluso actor/recitador. El artista sueco, toda una revolución en el escenario, como ya nos había mostrado en sus anteriores visitas a Donostia, ayer rizó el rizo combinando estas cuatro tareas desde el podio y consiguiendo, además, que en su nada sencilla 'The Tale of Kundraan' la orquesta ofreciera más que una muy correcta precisión, algo muy complicado teniendo en cuenta las constantes intervenciones vocales del solista y otros personajes pregrabados. La obra, una curiosa historia sobre el personaje de Kundraan y Lúcifer, resultó muy entretenida por su surrealista argumento y por un estilo musical con infinidad de influencias que hicieron recordar desde el minimalismo más actual hasta la tradicional rítmica americana, todo ello sin usar nunca armonías ásperas. Lindberg demostró su dominio del trombón e intercaló sus virtuosas intervenciones con la narración, utilizando el brazo que le quedaba libre para dar las constantes entradas a la orquesta y dirigirla. Fue todo un espectáculo digno de ver. Y con propina.

El Lindberg director sorprendió por su poco académico gesto, pero ante los resultados conseguidos de precisión y sonoridad ante un programa que la orquesta abordaba por primera vez, funcionó. Si Bernstein contó con los esperados contrastes en una controlada rítmica, fue en Sibelius donde descubrimos los mejores momentos. Sinfonía de corte clásico, tuvo una lectura coherente y tremendamente expresiva, acorde a su estilo.

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