Bienvenido a Festilandia

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Los festivales de música se han convertido en parques temáticos con zona de maquillaje de luxe, autos de choque, noria, oficina bancaria, heladería... ¿Música buena? A quién le importa

MARTÍN ZUBELET

«En 2005 fui a mi primer festival, en Madrid. Las tiendas de campaña no se fijaban al suelo porque estaba seco, las duchas no funcionaban, el agua potable se había acabado... Al final hubo una revuelta que acabó con la quema de varios coches. Fue salvaje». De aquellos días poco queda hoy. Un matrimonio y tres niñas después, la misma persona que vio arder el Festimad entra de nuevo en un festival. También en Madrid. En julio. En 2019. El suelo, de hierba artificial. A un lado, una noria y autos de choque. Cerca, un puesto de maquillaje de Sephora con 'overbooking'. En la mitad del inabarcable recinto, una zona reservada para una entidad bancaria, una tienda de Levis donde tunean tu cazadora, y por supuesto, decenas de pufs blancos que podrían ser la envidia de cualquier chiringuito marbellí. ¿Hay hambre? Lo que desee: kebab, italiano, mexicano, americano, madrileño... El menú que guste. ¿Y barras de bar? Hileras interminables. Dicen que se llama Mad Cool, pero en realidad es Festilandia. Un plan como otro cualquiera para pasar el fin de semana entre amigos o con la familia. Los festivales se adaptan a las nuevas necesidades del siglo XXI: Rebelión y espíritu libre con la pulsera molona del Banco X. Ahora bien, ¿música buena? La justa. Dos grupos de renombre –The Cure y Smashing Pumpkins–, unos rabiosos y esperanzadores Greta Van Fleet– y el resto, calderilla. Qué más da. Bienvenido a Festilandia.

Diversión asegurada en los autos de choque, Puestos de comida para todos los gustos y Greta Van Fleet / Lide Aguirre y EP

Lo cierto es que Festilandia es simplemente una variante de Amazon, Spotify, la comida a domicilio, y los implantes de pelo del todo a cien. Con 40 años ya nadie quiere mancharse las botas, pegarse por una bebida o aguantar colas en la primera fila de un escenario para ver a un grupo de apellido impronunciable. Zona VIP con cerveza más barata y sin colas, acceso directo al frente del 'stage' (Download Madrid 2018) y entradas gratis para ver el mundo desde lo alto de la noria o probar el último cóctel de moda color naranja fosforito. ¿Volver a casa? Sin problema. Centenares de taxis esperando en formación, Uber, Cabify, buses... Son los nuevos tiempos. Toda una ventaja si atravesaste los 18 años hace dos oscuras décadas, pero una bomba de relojería si se cumple ahora la mayoría de edad. Si con 18 años ese es el mundo, qué carta de reyes magos se pedirá con 40.

Puf para descansar sobre la hierba artificial.
Puf para descansar sobre la hierba artificial. / LIDE AGUIRRE

Es el año 2019. Los chicos malos del rock n' roll ahora regalan baberos con su logo, en los baños públicos hay cuencos con flores y toallas de microalgodón, y la música suena de fondo con los vatios justos para que no molesten. 'God save Festilandia'. Apunte dos entradas más para el año que viene.

Colas para maquillarse.
Colas para maquillarse. / LIDE AGUIRRE