Amaral celebra la luz y el color en tiempos sombríos

Juan Aguirre y Eva Amaral, los componentes del dúo Amaral, que supera las dos década de carrera / EFE

«Somos cómplices en una aventura creativa, no currantes de una empresa musical», dicen al presentar su octavo disco de estudio

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

'Salto al color' es el nuevo disco de Amaral, que apuesta por la luz y arco iris en tiempos sombríos. Es el octavo trabajo de estudio del dúo, formado por Eva Amaral (1972) y Juan Aguirre (1970). «Positivo, luminoso, y bailable», dicen ellos, es muy acústico y ecléctico. Con guitarras y teclados setenteros, aires flamencos, celtas, jamaicanos o africanos, y letras cargadas de intención, compromiso y optimismo, es un regalo para los miles de seguidores de la veterana banda zaragozana que llega dos años después del final de su extenuante gira anterior.

«Nos viene bien ser felizmente caóticos, no tener método es nuestro método»

«Venimos de un disco en blanco y negro como 'Nocturnal', que hablaba de la búsqueda de la luz, y celebramos ahora su hallazgo. La búsqueda de la identidad, de un lugar en el mundo de tu tiempo, es el hilo conductor de todas las canciones», dice Eva Amaral de 'Salto al color' (Antártida/Sony). Son trece nuevas canciones con las que se zambullen «en un océano de sonoridades». «El movimiento como metáfora de la búsqueda de cada cual está muy presente. Es un disco caleidoscópico y colorista, en la portada y en lo musical, con sonidos tradicionales y muy actuales», insiste Eva. «Las fronteras entre géneros son cada vez más difusas. Todo lo que sirva como medio expresivo vale», dice Aguirre huyendo deliberadamente de lo «anglocéntrico».

'Mares igual que tú', primer avance acompañado de un vídeo de la cineasta zaragozana Paula Ortiz y 'Ondas de mar', una cantiga de Martín Códax grabada en colaboración con Carlos Nuñez, sumergen al oyente en un mar «muy presente en nuestras canciones, como una metáfora de lo idílico y misterioso», apunta Juan.

Portada del nuevo disco de Amaral
Portada del nuevo disco de Amaral / Anártica/Sony

Eva y Juan, Juan y Eva, monta tanto, dicen ser «cómplices al 100%» en una «aventura musical» de más de dos décadas. «Si fuéramos currantes de una empresa llamada Amaral la cosa no funcionaría». «El caos nos ayuda a crear. Nos viene bien ser felizmente caóticos. No tener método es quizá nuestro método», se felicitan. También «por tener la fortuna de dedicarnos a lo que siempre soñamos». «Y para conseguir expresar lo que pensamos y sentimos debemos concedernos plena libertad. Es primordial sentirnos libres. Jamás nos hemos autocensurado», aseguran. En tiempos de puritanismo, corrección política y vetos, reconoce Eva que «hay quien trata de poner puertas al campo de la libertad de expresión, pero las vallas se pueden saltar fácilmente».

Distintos

Se enorgullecen de «haber sido distintos desde el principio». De haberse alejado del patrón clásico de las bandas de cuatro miembros. «Siempre trabajamos de forma natural componiendo y tocando; cambiamos los roles con naturalidad, pero la gente nos adjudica los papeles clásicos: a mí como hombre-compositor y a Eva como mujer-cantante. Unos roles que saltaron pronto por los aires porque los intercambiamos más allá de los tópicos de género», explica Juan.

Diluyen así la tópica visión propia del estereotipo de un machismo «que existe en el rock en la misma medida que en nuestra sociedad». «El mundo del rock es bastante machista, como lo ha sido la sociedad hasta ahora, cuando se están superando esas ideas y conductas preconcebidas y machistas que estaban normalizadas en casi todos los ámbitos», señala Eva.

A esta alturas del viaje, más de dos décadas y una docena de discos, las pilas de Amaral están «más recargadas que sulfatadas». «La música exige pasión, emoción, intensidad y una energía que fluye del público al escenario, y viceversa, que nos alimenta y nos hace sentirnos vivos», celebra Aguirre. Una feliz etapa de ese largo y apasionado viaje les llevó a Hyde Park, en Londres, donde cantaron el cumpleaños feliz a un nonagenario Nelson Madela. ¿Se lo cantarían a Donald Trump o a Vladimir Putin?. «No», dice resuelta y risueña Eva Amaral. «Trump y Putin ocuparán en la historia un lugar radicalmente distinto al de Mandela. Además, ni a Putin ni a Trump les hace falta que vayamos nosotros a cantarles nada. Ya tienen suficientes palmeros», ironiza.

«A Trump y Putin les sobra palmeros, no necesitan que les cantemos el cumpleaños feliz como hicimos con Mandela»

«No me gusta la palabra éxito», dice la vocalista de la banda. Prefiere hablar de «logros». «El mayor es el afecto de toda esa gente que nos acompaña desde el inicio y que toman cada nuevo desvío con nosotros». «Vender discos es maravilloso; llenar estadios también, pero si piensas en términos de éxito y fracaso te atenazas y no puedes crear con libertad». «Para disfrutar del éxito tienes que olvidarte de él y permanecer en tu burbuja», asegura Aguirre.

Politeístas

En su altar de divinidades musicales David Bowie ocupa un lugar preferente, muy cercano al de Bob Marley. Juan daría un riñón «por muchas canciones» del jamaicano y Eva por 'It was a very good year', de Frank Sinatra. Pero sus dioses musicales son muchos y variados. «En eso somos politeístas», bromean. Celebran también el poder vivificante de la música, «un lenguaje universal que reconforta y sana, y que a nosotros nos ha salvado la vida». Ella estudió artes y oficios e iba para ceramista, aunque soñaba con dibujar cómics; él es arqueólogo de formación, pero el destino les reunió en un bar y les mostró un camino musical en el que siguen encantados.

Tras un íntimo aperitivo sorpesa, ayer en la madrileña calle del Codo, donde el dúo sorprendió a los transeúntes con sus canciones, el bautizo de masas del nuevo disco será esté sábado día 7 en DCODE Madrid, único festival de una nueva gira que les llevará luego a Zaragoza (11 de octubre), Alicante (26 de octubre), La Coruña (2 de noviembre), Bilbao (23 de noviembre), Barcelona (30 de noviembre), Murcia (5 de diciembre) y Málaga, (21 de diciembre).