Una muestra reivindica a las mujeres invisibles de la 'Red Álava'

Tere Verdes, Itziar Mugika, Bittori Etxeberria y Delia Lauroba articularon la Red Álava. / FUNDACIÓN SABINO ARANA
Tere Verdes, Itziar Mugika, Bittori Etxeberria y Delia Lauroba articularon la Red Álava. / FUNDACIÓN SABINO ARANA

El Centro Cultural Aiete acoge la exposición itinerante 'Red Álava. Mujeres invisibles, solidaridad y espionaje (1936-1947)'

A. LERATE SAN SEBASTIÁN.

La sala de exposiciones del Centro Cultural Aiete de San Sebastián inauguró ayer la exposición itinerante 'Red Álava. Mujeres invisibles, solidaridad y espionaje (1936-1947)', comisariada por el historiador y profesor de la UPV/EHU Josu Chueca y con la colaboración entre otras instituciones, de la Diputación. La muestra destaca «la labor de las mujeres por los derechos y libertades de los vascos» en esta red clandestina.

La exposición se enmarca dentro de los actos organizados con motivo del 75 aniversario del fusilamiento de Luis Álava Sautu, máximo dirigente de la red bautizada con su apellido, 'Red Álava', que entre 1936 y 1940, durante la Guerra Civil y comienzos de la dictadura franquista, realizó innumerables acciones solidarias y de espionaje para los aliados. Para llevar a cabo esta labor, la Red Álava llegó a contar con casi medio centenar de integrantes de los que se tiene noticia. En ella concurrieron gentes de toda clase social de Álava, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra. Sin embargo, las que articularon la Red fueron cuatro mujeres: Itziar Mujika (San Sebastián), Delia Lauroba (San Sebastián), Bittori Etxeberria (Elizondo) y Tere Verdes (Bilbao).

Tras la caída de Santoña

Comisariada por Josu Chueca, la muestra se compone de diez paneles en los que se relatan «el valor y la abnegación que demostraron desde el anonimato aquellas mujeres y hombres»; diez vitrinas con fotografías, objetos y documentos inéditos, planos, diarios redactados por miembros de la Red en reclusión; documentación original que forma parte del sumario instruido contra las mujeres y hombres de la organización, y un documental que explica las acciones que realizaron.

La intensificación de las labores de estas cuatro mujeres comenzó tras la caída del Ejército vasco en Santoña, «asistiendo a los soldados vascos presos, llevándoles comida, ropa y, sobre todo, solidaridad». Esta primera labor asistencial se complementó con labores de correo entre los 'burukides' encarcelados y exiliados. «Además, Bittori, Itziar, Tere y Delia comenzaron a extraer informaciones sobre la situación procesal y de condena de los presos», explica la Diputación a través de un comunicado.

Aquella información, cuando hacía referencia a prisioneros en peligro de ser ejecutados, «las autoridades vascas en el exilio la ponían en conocimiento de las cancillerías y personas que podían influir en las autoridades franquistas, salvando de esta manera la vida de muchos presos». En las vísperas y primeros meses de la Segunda Guerra Mundial, esta red informó a los Aliados sobre los efectivos militares españoles, las obras de defensa del Pirineo y las actividades alemanas e italianas en España.

La información recabada por policías españoles y alemanes en la delegación del Gobierno Vasco en París tras la ocupación de Francia, en junio de 1940, hizo posible la caída de la red. Una cincuentena de miembros de esta fueron detenidos en el invierno de 1940-1941, siendo juzgados sumarísimamente 21 de ellos. En un primer juicio, el tribunal militar dictó 19 penas de muerte. Casi la mitad de las personas encausadas por pertenencia a la Red Álava eran guipuzcoana.