«No veo motivos para no torear en San Fermín», dice Padilla

«No veo motivos para no torear en San Fermín», dice Padilla

El torero jerezano se recupera en Sevilla de la espeluznante cogida que sufrió en Arévalo, con arrancamiento del cuero cabelludo

El Diario Vasco
EL DIARIO VASCO MADRID.

«No veo motivo para no poder estar en Pamplona en el cartel de mi despedida... Por mis sensaciones no veo que esto impida hacer el paseíllo en San Fermín». Son palabras de Juan José Padilla tras su espeluznante percance en Arévalo, palabras que demuestran que los toreros están hechos de otras pasta. 'El Ciclón de Jerez', que viajó el sábado por la noche a Sevilla para ser atendido por el doctor García Perla, declaró a 'Aplausos': «Estoy muy bien y quiero tranquilizar a todo el mundo ya que mi estado tras el percance es favorable».

La tragedia sobrevoló en la citada plaza abulense, después de que Padilla perdiese pie tras clavar un par de banderillas al violín. El toro hizo por él y acabó arrancándole parte del cuero cabelludo en una imagen escalofriante. Por fortuna, el TAC y las pruebas realizadas han descartado cualquier daño en la cabeza. «Fue más aparatoso que grave», dicen fuentes cercanas.

Hombre de fe, Juan José Padilla da «gracias a Dios». «Entré por mi propio pie a la enfermería -comentó a los compañeros del citado portal taurino-, consciente en todo momento, y una vez allí me atendió fabulosamente bien el equipo médico de la plaza el cual me limpió la herida, la exploró y la suturó. Después me trasladaron al Hospital Nuestra Señora de Sonsoles en Ávila, donde me realizaron un TAC, un escáner y una prueba de tórax para descartar cualquier lesión en las costillas flotantes puesto que de la caída y la cogida entré dolorido a la enfermería en esa parte del cuerpo».

Sin fiebre

El matador jerezano, sin fiebre aunque con los dolores lógicos, se encuentra en Sevilla para seguir las recomendaciones y atenciones del doctor García Perla, especialista maxilofacial y su médico de confianza tras el gravísimo percance sufrido en el año 2011 en Zaragoza y que le costó la pérdida de ojo izquierdo, además de otros daños en la zona facial. Su objetivo es torear el próximo viernes en Pamplona, donde es un ídolo. «Gracias de verdad y tranquilidad para todos... Me encuentro muy recuperado y pensando en la vuelta ante la cara del toro».

A pesar de las más de cincuenta grapas que presenta en la cabeza, el deseo de Padilla es poder estar listo para torear el próximo viernes en San Fermín, donde se despedirá de una de las aficionados que más le ha idolatrado a lo largo de sus 24 años como matador de toros.

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