Yakarta y el día que Franco nos salvó del examen del Platero
Cada uno recuerda su 20-N: el mío tiene que ver con Mundaiz y no es épico / La serie de Diego San José es tan buena como triste: «Ahora hago llorar», me dice / Los 100 años de Gorrotxategi y el agur a Azkargorta
Empiezo por el final: el jueves se cumplen cincuenta años de la muerte de Franco y cada uno recupera estos días su 20-N (al ... menos los que ya teníamos uso de razón, o así, en 1975). Hay ahora muchas memorias épicas y hasta reconstrucciones del propio pasado, pero yo no vengo aquí con Una Gran Revelación, sino con mi historia mínima: siempre asociaré esa mañana a algo tan prosaico como un examen de Matemáticas en Mundaiz. Recuerdo a Arias Navarro en la tele, y la incertidumbre, y un contexto que en mi cabeza es en blanco y negro, como si el color no hubiera llegado aún entonces a la vida real.
Lo he contado en otros aniversarios porque está fijado en mi memoria casi minuto a minuto (aunque sabemos bien que la memoria inventa o modifica el recuerdo). Yo tenía 12 años y un complicado examen de números, que no había preparado bien, con Gregorio Platero, aquel fraile a la antigua usanza que aplicaba de manera estricta eso de que «la letra con sangre entra» (no quiero hablar más de quien falleció hace ya tiempo). Cuando la radio y las últimas ediciones de los periódicos (gloriosos tiempos en que la hora de cierre podía atrasarse hasta tan tarde) dieron la noticia de la muerte de Franco escuché desde la cama cómo mi madre llamaba al cole y le confirmaban que no había clase. Qué alivio. Los días de luto oficial me sirvieron para afrontar a la vuelta el examen bien preparado. Así es la vida: la Historia desfilaba ante nuestros ojos pero uno se queda con lo pequeño. Hoy vivo rodeado de jóvenes a los que Franco les suena tanto como los reyes godos y veo desde el escepticismo las conmemoraciones de ese tiempo en el que, por fortuna, muchas cosas empezaron a cambiar.
También parece en blanco y negro, o gris, Yakarta, la nueva, estupenda y triste serie en Movistar del irunés Diego San José. Ya el gran experto Lorenzo Mejino lo cuenta aquí cerca: la serie supuestamente habla del badminton pero ni vemos un partido de ese deporte ni sale Yakarta. Es una excelente historia de perdedores que se llevará muchos premios. He disfrutado/sufrido viéndola... y le doy mis 'dieces'. Pero espero no tener que volver a verla, porque desde que cumplí los 60 hice mío aquello de Alaska: «No quiero más dramas en mi vida...». Solo los inevitables.
San José, el maestro de la comedia, hace aquí de Kaurismaki de Irun con Javier Cámara y Carla Quilez de grandes protas. Le mando un mensajito a Diego: qué bueno eres, pero cómo me has hecho sufrir en ese relato. «Estamos felices», me contesta. «Sabíamos que habíamos hecho una serie oscura y dura, pero estamos recibiendo una respuesta emocionada: he dedicado mi vida a que los demás se rían y ahora, al menos una vez, logro que la gente llore, de manera bonita, con una serie fea». Y remata con su punto irunés: la serie es también un homenaje a esas 'ciudades de provincias' que me encantan, como mi Irun o Ponferrada.
Recomiendo 'Yakarta', aunque luego la pueden alternar con una comedia o, pronto, con esa 'Anatomía de un instante' que nos lleva al tiempo posterior a Franco, y así cierro el círculo de este papel (Javier Cercas está el martes en Literaktum, donde ayer tuve el placer de charlar con Ignacio Peyró: sigue potente el festival de las letras). Qué bien que nuestro paisano Diego San José se siga reinventando con talento a serie por un año (recuerden su 'Celeste').
Tolosarrismo y Gorrotxa
El apellido Gorrotxategi sabe a dulce y a turrón, con base en Tolosa pero abierto al mundo, estudioso de la tradición pero siempre innovador. La dinastía repostera cumple un siglo y lo celebró en el Tinglado con una fiesta feliz que juntó a gentes bien distintas. El gran Rafa Gorrotxategi, con sus hijos Armintz y Joanes, continuadores de la saga, rindieron culto al dulce y sobre todo a la amistad.
En el corte del turrón del centenario estaban la consejera Ubarretxena, el alcalde Martínez de Rituerto, Edurne Pasaban, la futbolista Nerea Eizagirre y la directora del Etxepare, Irene Larraza. «Queríamos hacer algo sencillo y muy tolosarra», me confesaba Rafa, y así lo celebramos los 'descendientes' de la villa que así celebramos el centenario: como una alegre inmersión de tolosarrismo.
Agur, Bigotón
En un mundo cuadriculado como el fútbol Xabier Azkargorta era un tipo único, tocado por una personalidad tan especial como su bigote. Futbolista y médico, entrenador y hombre de letras (como lector y como autor) y activista en mejorar el mundo que le rodeaba (ya fuera en Japón, Euskadi o Bolivia) ha fallecido en el país americano que eligió para vivir. Tuve el honor de tratarle: si le decías que ibas a Tokio te llenaba el buzón de recomendaciones, pero también pedía ayuda solidaria para que un grupo folklórico boliviano actuara en su Azpeitia natal. Qué gran tipo, entre los mundos de Baroja y los de Valdano. Agur, Bigotón.
mezquiaga@diariovasco.com
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión