Un tenor con un Tambor, una txapela en Michelin
El merecido premio a Xabier Anduaga es un aviso: el nuevo alcalde Insausti quiere rejuvenecer los símbolos / Inmersión en Málaga con el 'Tolosa/Igeldo Power'
Fue probablemente la primera vez en la historia de las galas Michelin que un cocinero recoge su premio con txapela y luego se la coloca ... al Bibendum, el muñeco/mascola de la guía: son las travesuras de Roberto Ruiz, el cocinero de Beasain que convirtió en leyenda el Frontón de Tolosa y ahora triunfa en Hika en Amasa-Villabona. No voy a hablar de cocineros, sino de gentes con talento. Como Xabier Anduaga, el tenor distinguido esta semana con el Tambor de Oro con solo 30 años: es uno de los galardonados más jóvenes de la historia del premio, junto a Xabi Alonso. Y estos dos 'xabis' son ahora mismo los guipuzcoanos más universales, del 'mainstream' del fútbol al más minoritario mundo de la lírica.
Estos días he vuelto a vivir en Málaga los ritos de la gala Michelin de cada año. He visto cómo el 'Tolosaldea Power' sigue marcando identidad, con las estrellas verdes a los jóvenes cocineros del Ama tolosarra, ejemplo de cómo hacer alta cocina con los pies en la huerta, y al Hika. Mi amigo Roberto Ruiz intuyó por dónde debía ir la cocina muchos años antes de que lo dijeran los gurús académicos: pegada al territorio, surgida de los mercados de Ordizia o Tolosa, enraizada en su gente y con equipos estables e implicados. Y unamos a eso un talante que le hace caer bien a todo el mundo: Roberto Ruiz es como el Rebordinos de la gastronomía.
Pero la gran novedad es la estrella al Itzuli de Igeldo del irunés Iñigo Lavado, embarcado con su familia en el proyecto de su vida. Qué bien viene la estrella a un joven veterano en plena reinvención. Igeldo ya tiene cuatro estrellas, porque ésta se suma a las tres de Pedro Subijana en Akelarre. Los clásicos se mantienen, con un Martin Berasategui agasajado también esta semana en París al entrar en el top mundial de La Liste, y los Arzak. Albert Adrià, por cierto, tuvo en Málaga un emotivo guiño a Juan Mari, que sigue tranquilo desde casa cómo Elena mantiene viva la llama. Y sigue sumando estrellas Paulo Airaudo, que precisamente hoy baja la persiana del Amelia en el hotel Villa Favorita para abrirlo a primeros de marzo en su nueva ubicación del hotel María Cristina.
La cocina se renueva, como los premios y las historias. El miércoles este periódico presentó en el Aquarium su proyecto 'Revive Ipuskoa', que 'anima' las fotografías históricas en unos emocionantes vídeos que tanto nos acercan a quienes vivían en este territorio hace un siglo. Los reunidos en el Aquarium coincidimos en la fascinación (y temor) que despierta la inteligencia artificial, y en el deseo de que siga mandando la inteligencia natural.
Ahí estaba el director Jon Garaño, Tambor de Oro el año pasado con sus compañeros de Moriarti. Este año les sucede otro personaje de la cultura, Xabier Anduaga. A muchos nos gusta que esta ciudad, que nos gusta imaginar como capital cultural, premie a sus creadores y artistas. Y a los jóvenes. En el acto del Aquarium me contaba el nuevo alcalde donostiarra, Jon Insausti, que quiere extender a símbolos y entidades el 'rejuvenecimiento' que ha traído a Alderdi Eder. «Hay mucha gente joven haciendo grandes cosas y hay que dejar hueco para que convivan con nuestros clásicos».
Anduaga es el mejor ejemplo. Si lo suyo fueron los goles en lugar de las arias sería portada contínua. En este periódico captamos pronto ese talento que emergía y hemos ido contando con detalle su carrera, con sus sucesivos éxitos en los templos de Londres, Viena, Milán o Nueva York, de cuyo Metropolitan ha sido imagen esta temporada. Pero recordemos también aquel gran titular que me dejó en una entrevista: «prefiero cantar en el Kursaal ante mi amona que en el Met». Y su amona le vio.
Cuando el martes le llamó el alcalde para notificarle el premio Anduaga fue el hombre más feliz, acompañado de su esposa/profesora/asesora Elena Barbé y su pequeño, Leo. Luego, según me confesó, terminó abrumado por el aluvión de felicitaciones y propuestas de celebración para el 19/20 de enero. «Puedes anticipar lo que supone el Tambor, pero la realidad supera las expectativas», cuenta Garaño. «En mi familia hizo más ilusión que los Goya o la candidatura al Oscar».
Zorionak, Anduaga. Recordemos que cuando Ainhoa Arteta recibió su Tambor cantó una mágica Marcha de San Sebastián en el Salón de Plenos, y también lo hizo La Oreja de Van Gogh cuando recibió el suyo. Anímate, Xabier, para este 20 de enero: no hace falta la perfección técnica de un Liceu de Barcelona, basta la emoción de una tamborrada. Y sobra.
mezquiaga@diariovasco.com
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