Miren Arzalluz confirma que Camio le pidió ayuda para la exposición inaugural del museo

Miren Arzalluz a su llegada al Palacio de Justicia para declarar en el juicio, que termina este miércoles./Usoz
Miren Arzalluz a su llegada al Palacio de Justicia para declarar en el juicio, que termina este miércoles. / Usoz

La historiadora testifica que accedió a «echar una mano» en una tarea que por contrato le hubiese correspondido realizar a Julián Argilagos

Borja Olaizola
BORJA OLAIZOLA

La historiadora Miren Arzalluz ha confirmado este martes que Mariano Camio le pidió ayuda para organizar la exposición con la que se pensaba inaugurar el Museo Balenciaga en septiembre de 2007. La hoy directora el Museo del Traje de París ha declarado como testigo en la sexta jornada del juicio que se desarrolla en San Sebastián por el caso Balenciaga. Miren Arzalluz ha dicho que accedió a «echar una mano» en una tarea que por contrato le hubiese correspondido a Julián Argilagos después de que Camio le comunicase que el arquitecto cubano no se encontraba bien de salud.

Miren Arzalluz adquirió notoriedad en el caso Balenciaga como autora de un informe interno en el que denunció la desaparición de prendas y otros enseres de la colección de la Fundación Balenciaga. Se trataba de los famosos pañuelos que fueron obsequiados por Camio a mujeres de concejales del PNV de Getaria. Dado que el escándalo de los pañuelos ya ha prescrito desde el punto de vista penal, la historiadora no tuvo que hablar de aquel informe. El fiscal le interrogó sobre una etapa anterior, cuando realizó un trabajo de investigación sobre Cristóbal Balenciaga sin tener aún vinculación laboral con la fundación del mismo nombre.

La testigo confirmó que entre 2006 y 2007 tuvo un trato frecuente con los empleados de la Fundación Balenciaga mientras se documentaba para su trabajo de investigación sobre el modisto de Getaria. A preguntas del fiscal, recordó que Mariano Camio le pidió ayuda para organizar la exposición con la que se pensaba inaugurar el Museo Balenciaga en septiembre de 2007. El Ministerio Público buscaba demostrar con el interrogatorio que Julián Argilagos se desentendió de algunas de las tareas a las que le comprometían los contratos que firmó con la fundación.

Viajes a Estados Unidos

La historiadora reconoció que el exalcalde de Getaria estaba preocupado en vísperas de la fecha fijada para la inauguración. «Iba a ser una exposición con piezas de Cristóbal Balenciaga cedidas por nueve museos internacionales y había que hacer gestiones para confirmar la recepción de los trajes porque el tiempo se echaba encima. Mariano (Camio) me dijo que Argilagos no estaba bien y me preguntó si le podía echar una mano. Yo accedí a colaborar para sacar adelante esa situación, fue una cuestión temporal».

La testigo confirmó también en el turno de interrogatorio de la defensa que los museos con los que habían contactado tanto Camio como Argilagos, algunos de ellos ubicados en Estados Unidos, se mostraron dispuestos a colaborar en la exposición. La abogada del exalcalde de Getaria pretendía con sus preguntas desacreditar la tesis del fiscal en el sentido de que los viajes que realizaron los dos acusados a EE UU con cargo a los fondos de la Fundación Balenciaga no tenían otro objeto que el disfrute personal. De las palabras de Miren Arzalluz se desprendió que aquellos desplazamientos pudieron guardar relación con los objetivos de la fundación.

«Iba a ser una exposición con trajes de Balenciaga cedidos por nueve museos internacionales»

El arquitecto que avaló a Argilagos con un informe niega que su contrato fuese abusivo

La exposición, en cualquier caso, no llegó a buen puerto porque el escándalo por las irregularidades detectadas en las cuentas de la fundación salió a la luz en febrero de 2007 y desencadenó tanto la destitución de Camio como la paralización de los trabajos de construcción del museo, que finalmente solo se pudo inaugurar cuatro años más tarde.

En la sesión de prestó también declaración el arquitecto que fue contratado por Camio para realizar tanto el proyecto básico del museo como un informe que avalase el contrato que se le hizo a Argilagos. Mikel Alonso rechazó a preguntas del fiscal que el contrato del arquitecto cubano tuviese cláusulas abusivas y justificó el incremento de sus honorarios, que pasaron de 510.860 a 1.126.830 euros. «Lo habitual es que cuando suba el presupuesto de una obra suban también los honorarios del arquitecto», sostuvo en un tenso interrogatorio con el representante del Ministerio Público.