«Hay medios técnicos para mejorar el modelo»

La evolución tecnológica hace posible implantar mecanismos de control del uso de las obras artísticas más ajustados a la realidad

B. O. SAN SEBASTIÁN.

EKKI está desarrollando herramientas informáticas para ejercer un mayor control sobre la difusión de las obras de sus asociados. «El modelo que ha funcionado hasta ahora -precisa Igor Estankona, integrante de la junta directiva de EKKI- es el de un comercial que se pasa por un bar, mide los metros cuadrados que tiene y le aplica una tarifa sin analizar la música que se escucha allí. Lo que hay que hacer es diferenciar lo que está sonando para ver si esa música pertenece a tu unidad de gestión, si es música de licencia libre o si esas canciones hay que liquidárselas a las entidades de gestión extranjeras». El directivo de EKKI sostiene que existen instrumentos informáticos capaces de realizar esa tarea. «Hay medios técnicos que te permiten conectar con una base de datos y determinar los minutos de música, las descargas de libros, el uso de imágenes artísticas y después facturar de acuerdo al repertorio de cada cual, es cuestión de voluntad».

Parte de la recaudación de la SGAE descansa ahora en las licencias que concede a establecimientos comerciales que equipan reproductores de música o televisiones. Un bar de 51 a 100 metros cuadrados, por ejemplo, paga unos 25 euros al mes por esos conceptos, cantidad que crece hasta los 160 euros si se trata de un disco bar o un bar musical. La tarifa para los comercios con música es algo más barata, unos 17 euros mensuales. Incluso para un baile de boda se requiere una licencia por los derechos de autor de las canciones interpretadas. Si a la ceremonia van menos de 75 invitados la licencia cuesta 134 euros, cantidad que crece hasta los 146 euros si los asistentes se van al centenar.

La aparición de nuevos gestores de derechos de autor en el mercado español es solo cuestión de tiempo. En determinados medios se interpreta que la amenaza planteada la semana pasada por cinco multinacionales de la música -Warner/Chappell, Sony ATV, Universal Publishing, BMG y Peermusic- de retirar su repertorio de la SGAE es el preludio de la entrada en escena de operadores extranjeros a partir del próximo año. «Nosotros -indica el directivo de EKKI- ya anticipamos que el modelo del cortijo que ha prevalecido hasta ahora tenía sus días contados. Con la aparición de otras entidades vamos a tener que ofrecer un servicio cada vez más competente para poder captar socios y dedicarnos cada cual al modelo de gestión que elijamos: las multinacionales al suyo para engordar a las productoras y las editoriales, y nosotros al nuestro, que es el de empoderar a los autores vascos y ayudarles a su profesionalización».

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