El viejo Londres bajo cuatro lupas

El viejo Londres bajo cuatro lupas
IVÁN MATA

SANTIAGO AIZARNA

No hacía falta que sobreviniera el 'Brexit' para saber que esos isleños llamados británicos o ingleses, son bastante distintos (en sus costumbres, en su manera de ser, etc.), a los demás europeos continentales. Pero, en realidad, creo también que sería injusto reparar en esa su distinción sin dejar en claro que cada nacionalidad fija sus propiedades, desigualdades, discordancias, etc., y si, en este libro los sujetos al análisis son los ingleses, en alguna otra ocasión pueden ser los ciudadanos de otra nación cualquiera.

Pero ya que de ingleses trata este libro, digamos que estamos de suerte, tanto por la elección de los analizados (de tan peculiares características) como de los analistas (de tan prominente y meritoria calidad de alta gama), y, así, de lo único que nos queda por hacer es dar las gracias a la editorial que nos brinda la posibilidad de leer y de releer algunos gozosos textos de ese viejo tiempo.

Digo de leer, en primer lugar, porque, de los cuatro autores seleccionados, de dos de ellos, pese a haber leído muchos textos suyos, desconocía, sin embargo, los de estos dos: es decir, de Leandro Fernández de Moratín (1760-1828), hijo del poeta y dramaturgo Nicolás Fernández de Moratín (1737-1780), autor del famoso poema 'Fiesta de toros en Madrid', de quien se sabe que, desde muy joven cultivó la poesía y ahí están, en libros antológicos para demostrarlo, partes de su cuantiosa obra, bien sea epigramas de humor y de gracia entreverados, así como comedias como 'El sí de las niñas'; y, de quien se conserva «un diario divertidísimo e interesantísimo de la vida de los londinenses, su cultura, sus costumbres, sus virtudes y sus defectos», un manuscrito en la Biblioteca Nacional titulado 'Apuntaciones sueltas de Inglaterra'.

El segundo de nuestros cronistas, en la relación de este libro, es el portugués José María Eça de Queiroz (1845-1900) que, durante algún tiempo fue como el abanderado de la literatura lusa, que estudió en Oporto, y Derecho en la Universidad de Coimbra, que fue destinado como cónsul a la Habana en 1872 y posteriormente a Newcastle y Bristol, en Inglaterra. A esa época pertenece 'Los Maias', una de sus novelas más importantes.

Los dos siguientes, de textos sobradamente conocidos, aunque no por ello se haya perdido ni mucho menos el gran regusto de releerlos, son Julio Camba y Augusto Assía. De Julio Camba, su trayectoria viajera es fácil seguirla por los títulos de sus obras y por el 'índice de autores' de la Colección Austral de Espasa Calpe, que comienza, precisamente, con 'Londres' y prosigue con 'La ciudad automática', 'Aventuras de una peseta', 'La casa de Lúculo', 'Sobre casi todo', 'Sobre casi nada', 'Un año en el otro mundo', 'Playas, ciudades y montañas', 'La rana viajera', 'Alemania', 'Millones al horno', etc., un maestro de la crónica breve y bienhumorada con una capacidad inmensa de soltar ironía sin ofender a nadie, un sibarita del bien comer y del cómodamente vivir, quien, haciendo honor a estas pragmáticas hedonistas, vivió hasta su muerte como cliente fijo ocupando la habitación 383 del Hotel Palace de Madrid durante los últimos doce años de su vida; un periodista que, como tal, habia viajado a Turquía en 1908 que, en Londres, tuvo que vérselas con las dificultades del idioma y barajaba en las mismas crónicas Londres y Madrid; de mucho ingenio y de admirable bonhomía que, como él mismo dejó escrito «Yo lo mismo hago un artículo con una noticia de tres líneas que leo en el Daily Telegraph, que con las obras completas de Voltaire».

Y, en cuanto a Augusto Assía (seudónimo de Felipe Fernández Armesto, 1904-2002), tras estudiar en la Universidad de Santiago, fue a París y luego, con una beca, a Berlín, de donde es expulsado por los nazis en 1933 por sus artículos en la prensa española, corresponsal luego en Londres del periódico La Vanguardia y dedicado durante toda su vida al periodismo, siendo nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico. Un periodista, en definitiva, como bien se dice en la 'Nota del editor' de este libro, cuyas «crónicas son las más informadas de todas las que contiene este volumen, pues es claramente el mejor conocedor de la sociedad inglesa, de sus instituciones sociales y políticas, de su historia, cultura, música, religión...» Recogidas en un volumen titulado 'Los ingleses en su isla', publicado en 1943 y reeditado un año después, que constituye, por su recuperación editorial, la obra más importante de 'Los ingleses vistos por nuestros abuelos'.

La lectura de este libro resulta ser, además de un magnifico estudio de costumbres, un exponente de variadísimas temáticas, ya que, siguiendo el índice, nos encontramos con, Cartas de Inglaterra, A propósito de libros, El invierno en Londres, Navidad, Literatura de Navidad, Una fiesta de niños, Londres, Los ingleses en su isla, Una burocracia que no falla, Downing Street, la casa más famosa, más incómoda y más codiciada del Imperio, Cuando un embajador británico presenta sus cartas credenciales, La primavera, la vida de sociedad y los viajes, Los perros, producto industrial, Las cartas, La comida, el rito y la literatura, Las buenas maneras y la comodidad, Titulos y tratamientos, El Lord Mayor de la City, La niebla, La Torre de Londres, Las bolsas comerciales, base de la dominación inglesa sobre la tierra, y Vieja y Nueva Inglaterra. Todo un fenomenal banquete para un buen lector.

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