Un viaje por la intimidad

Un viaje por la intimidad

Henri- Pierre Roché, autor de la novela en la que se basa el filme 'Jules et Jim' , traza el perfil de seis curiosos personajes |

SANTIAGO AIZARNA

Allá por el comienzo de los años 60, cuando el cine francés de la llamada 'Nouvelle vague', con cineastas como Agnès Varda, Jean Luc Godard, Alain Resnais, François Truffaut, Claude Chabrol, Eric Romher, Louis Malle, etc, incubados en gran parte en un sentido de renovación generado y proyectado desde las páginas de la revista 'Cahiers du Cinema' iba mostrando una serie de realizaciones que daban qué hablar a la crítica y a los cinéfilos de todo el mundo, un filme firmado por François Truffaut, 'Jules et Jim', llamaba, muy especialmente la atención.

Era una historia recogida de un texto novelesco de Henri- Pierre Roché e interpretada por Jeanne Moreau, Oskar Werner y Henri Serre en los principales papeles y en donde se contaba la amistad tan entrañable entre dos personajes de excepción como lo eran Jules (Oskar Werner) y Jim (Henri Serre), que llegada la hora de enamorarse hasta ese enamoraron de la misma mujer (la interpretada por Jeanne Moreau), pero no por ello sufrió mella alguna su amistad, sino al contrario.

En cuanto a la referencia o relación de esa película con este libro que aquí se comenta, es muy fácil de establecer, y mucho más cuando en su portada aparece la imagen de Oskar Werner. Respecto a la personalidad literaria de Henri-Pierre Roché (París, 1879-1959), se nos dice en su solapa que su obra literaria es conocida sobre todo por dos novelas: 'Jules et Jim' (1953) y 'Dos inglesas y el amor' (1956), llevadas al cine por François Truffaut. Póstumamente se publicó una novela, 'Victor' (1977), parte de sus diarios, 'Carnets' ( 1920-1921) (1990), y una recopilación de ensayos sobre arte, 'Écrits sur l'art' (1998); se dice, igualmente, que «Roché fue marchante y coleccionista y una de las figuras culturales más relevantes de su época, que vivió intensamente por su cercanía a Apollinaire, Picabia, Duchamp, Picasso, Satie, Brancusi, Cocteau o Gertrude Stein, entre muchos otros, uno de ellos su gran amigo el novelista alemán Franz Hessel ('Jules') en la ficción literaria y cinematográfica».

Son seis los relatos recogidos en este libro y el primero de ellos el titulado 'Jules' (que figura igualmente como título general del volumen), que diría yo que lo que pretende es, en muy breves trazos, darnos el perfil tanto somático como anímico, tanto de gustos particulares como de costumbres y tendencias del personaje cinematográfico por tan conducente con el literario, que empieza a contarnos de su relación tan intimista con el agua y el aire, el chorro de la ducha tan lesivo como si de mármol fuera, de la lluvia y la pesantez de la ropa, el aire amigo por dentro de la boca y por el jardín entre arbustos, el sueño y las mujeres, el deseo y la carne y cabellos y senos femeninos junto con el miedo, una especie de radiografía o cartografía de una persona hipersensitiva acaso o más bien tan normal quién sabe, la salud, el pensamiento y el final truculento de un accidente.

En parecidas trazas, trazos y estilo se nos comunica en el segundo relato de las circunstancias de 'Los papeles de un loco' en donde se nos informa de una nueva intrusión o penetración en la mentalidad de una persona y de sus constantes entre las que se integran las correspondientes hasta a la Muerte, al Vacío y a la Nada.

En el tercero, el sujeto a tales análisis es 'Un coleccionista', «un ser tan profundamente bondadoso como misántropo, capaz de repentinos y torpes arrebatos coléricos si la conversación tocaba alguno de sus puntos flacos, o incluso, a propósito de naderías, por asociaciones de ideas imposibles», contemplado todo desde una atalaya insuperable como el de un almuerzo en compañía y con brotes de entusiasmo y preguntándose por la mutua empatía para cuya explicación bastara acaso «la vieja contestación de Montaigne: 'Porque es el', y la conducción al punto exacto de su compulsión coleccionista hasta con 'reproducciones a tamaño natural».

El cuarto, 'Soniasse', sobre el que «vivía en una buhardilla en la séptima planta de un edificio nuevo y se levantaba todos los días a la misma hora, se vestía silbando, comía un pedazo de pan con salchichón y bajaba la escalera dando brincos» para «ir corriendo hasta el ultramarinos y, junto a otros aprendices, levantaba la persiana del cierre».

El quinto, 'El señor Arisse', «un hombre de pelo cano que estaba sentado a una mesa de treinta y cuarenta» y «una multitud se agolpaba alrededor de ella» y «tenía en sus cortas manos un fajo de billetes de mil y apostaba con un gesto parsimonioso», y «su semblante permanecía impasible» ya que «no daba la impresión de apasionarse, tan solo distraerse», y que, siguiéndole alguna noche en su retirada a casa, podía darse con algún misterio suyo, acaso 'dos esqueletos que están sobre la cama, formas vaporosas en carne... un largo grito de feliz locura o un largo sollozo, etc.

Y, en el sexto, 'Un pastor', mil ovejas, un perro, soledad, frío, camino, la luna, la paja de la cabaña, la sed, un trago de licor de nogal, animales que chocan y le rodean y entra en vorágine, que es como termina el relato y, con este fin, también la procedencia de los textos: publicados en 'L'Ermitage', los cuatro primeros, en 'Le Mercure de France', el quinto y, en 'Vers et Prose', el sexto.

Seis breves relatos en viaje por la intimidad de seis personas singulares que encontraron su idóneo autor, singularísimo también.

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