De las pirámides a la Rue del Percebe

'El gato con botas', anónimo francés de 1860./Biblioteca Nacional
'El gato con botas', anónimo francés de 1860. / Biblioteca Nacional

La muestra '¡Beatos, Mecachis y Percebes!' repasa dos milenios del tebeo gráfico a través de los fondos de la Biblioteca Nacional

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Hace 2.300 años un jocoso escriba egipcio garabateó unas figuritas en una gasa para el vendaje de una momia. Aquellos monigotes, humanos con cabeza de cocodrilo, de halcón o de buey que acompañaban a un fragmento del 'Libro de los muertos', «contaban una historia y son lo que hoy llamamos una tira gráfica». Lo dice con plena seguridad Enrique Bordes, comisario de '¡Beatos, Mecachis y Percebes!', la interesante y divertida exposición con la que la Biblioteca Nacional de España (BNE) repasa dos milenios largos de arte gráfico, de las pirámides y sus momias a la desternillante '13 Rue del Percebe' del inmarcesible Francisco Ibáñez, y las estrellas del cómic español actual, como Álvaro Ortiz o Carla Berrocal.

Lo que en España conocemos como tebeo, 'bande dessinée' en Francia, 'fumetto' en Italia o manga en Japón, nace «oficiosamente» hace casi dos siglos. «Pero es algo tan viejo como la humanidad», apunta rodeado de 'protoviñetas' el comisario. En cartel hasta enero, «dibuja en tres pasos un baile de miles de años». Bordes presenta «antecesores y hermanos del tebeo» de todas las épocas, de la placa de hueso en un cofrecillo de boda del siglo XV o un códice maya del XVI a los beatos, los incunables y manuscritos iluminados o los rollos ilustrados.

Es una «pequeña-gran panorámica» del noveno arte concebida como «un juego de relectura» a través de una mirada «ligera, desprejuiciada y con cierta irreverencia que convierte en tebeos miles de años de historia». Beatos, mecachis y percebes son «familias inventadas» que agrupan épocas y estilos, del alba de la civilización a la actualidad.

En beatos, juega Bordes con un halo de misterio de miles de años y hasta la aparición de la fotografía a través de decenas de códices manuscritos o del beato de Tábara, una copia de los 'Comentarios al Apocalipsis' de Liébana. «Son tremendamente gráficos, de modo que todo manuscrito de la edad media es un campo de libertad gráfica muy similar al de los autores de cómic actuales».

Los mecachis homenajean al gran dibujante Eduardo Sáenz Hermúa, que eligió ese apodo y brilló en una generación que en el XIX dibujó ya en la clave cómica y crítica propia de las viñetas el principio de nuestro mundo actual: la revolución urbana e industrial, la democratización de la imagen, la llegada de los medios de masas, el inicio del cómic en su concepción contemporánea o la aparición de la fotografía, la reproductividad a gran escala y el cine. Un tiempo en el que el suizo Rodolphe Töpffer se gana el título de 'padre del cómic' y Gustavo Doré anticipa la novela gráfica con su nada exitosa 'Historia dramática, pintoresca y caricaturesca de la Santa Rusia'.

Los percebes son un homenaje directo al incombustibe y prolífico Francisco Ibáñez y el descacharrante edificio desparedado que se convirtió en retrato de varias generaciones: '13, Rue del Percebe'. Unas viñetas muy parejas a la que antes dibujó Vázquez y que entroncan, a su vez, con un modelo clásico en la sátira social del XIX. «Nos habla de la familia más cercana, en un concepto de generación amplio que incluye a abuelos, padres y nietos, las personas con las que se puede convivir, aunque sea brevemente, y que la tele explota ahora en 'Aquí no hay quien viva», apunta Bordes.

'El mercado de Olavide' en M21 Magazine, de Carla Berrocal, de 2018.
'El mercado de Olavide' en M21 Magazine, de Carla Berrocal, de 2018. / Biblioteca Nacional

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