Del silencio al reconocimiento

Del silencio al reconocimiento
ILUSTRACIÓN IVÁN MATA

Rescate de la dispersa obra literaria de Carmen Baroja, hija, hermana y tía de grandes escritores de la saga, gracias a la cariñosa investigación de su nieta homónima

SANTIAGO AIZARNA

Desde siempre se pudiera decir, en las publicaciones de la gran saga literaria barojiana, se notaba -y hasta se soñaba- con la falta de una persona. Prominente esta persona por ser hija, hermana y madre de grandes y muy afamados escritores y esposa de un editor que fue el que publicó varias obras de Pío Baroja sin duda, pero de mayor caudal de interés en los datos procedentes de su propia personalidad plumífera, ya que 'Las colaboraciones en prensa de Carmen Baroja' (que es el subtítulo de este libro), nos muestran a una escritora, que procedente de esa familia tan singular, asoma ahora su propio currículum propiciado por el cariño y la admiración de su propia nieta.

Confiesa ella en el prólogo que le hizo mucha ilusión hablar sobre su abuela paterna, aunque se preguntó a sí misma qué sabía de ella que resultara algo novedoso y que sus conocimientos no eran mucho mayores que los de los estudiosos de asuntos barojianos (entre ellos, Pérez Ferrero, Miguel: Vida de Pío Baroja. Madrid: Emesa, 1972. En las pp. 309-310 que traza un perfil de Carmen Baroja interesante que aporta algún rasgo de su personalidad que ayudaría a entenderla mejor: «Había sido Carmen mujer de muy particulares y notables dotes. En su carácter y constitución física se parecía más a su hermano Ricardo que a Pío. Era muy femenina, pero más resoluta y audaz que los dos varones. Sin embargo, le faltaba la tenacidad que se determinaba acusadamente en ambos y, sobre todo, la que siempre se había manifestado en don Pío, que fue muy constante en sus ideas y en su trabajo», que «polifacética como como Ricardo, a Carmen le encantaban los primores de lo manual, era muy minuciosa en cuanto hacía, pero no obstante esa minuciosidad, muy rápida de comprensión y muy diligente para todo. Poseía una gran soltura de pluma como se demuestra en cuento escribió». Se cita también como grandes conocedores, naturalmente, a sus hijos, Julio y Pío Caro Baroja, José Carlos Mainer, Juan Miguel Company, Julia Varela Fernández, etc.

Lo cierto es que la tenacidad de Carmen Caro en la búsqueda de obras de su abuela, dio excelente fruto, y así figuran como hallados los artículos publicados en el diario La Nación de Buenos Aires (Amuletos naturales, Visita de bienvenida, Talismanes, El sagrado árbol, Su Felicidad la reina de Palmira, Los pliegos de cordel, Ollas y pucheros, El taller del orfebre y Taddeo Gaddi, Un retrato de niño, Mujeres guerreras, Un asunto policíaco de hace más de cien años, Una obsesión de Goya, El gabinete verde y Los modernistas). De entre los publicados en Mercurio: Revista Comercial Hispano-amerticana. Barcelona-Madrid, 1901-1936 (Crónicas femeninas), en Geceta Literaria. Madrid, 1927-1932 (Memorias íntimas de un teatro de cámara. Desde el nido de «El Mirlo Blanco»; de Ahora : Diario Gráfico. Madrid Diario Gráfico. Madrid: Imp. Suc. Rivedeneyra, 1930-1938: Hacia una Escuela de bordadoras y encajeras (con motivo de una exposición de lencería); de Mujer. San Sebastián, Barcelona, 1937-1960: Modas españolas, Carnet de baile, Romancero, Feminismo, El aderezo de la reina, La perla, El peluquero, Es la última rosa del estío; de El Español: Semanario de la Política y del Espíritu. Madrid: [Delegación Nacional de Prensa], 1942-1968: Don Juan, Una monja viajera, Visita frustrada, Mujeres de capa y espada: La leyenda de Elena Céspedes y de «la Monja Alférez», Lejanos recuerdos, El amor y la literatura, Justa y Rufina en una jarrita de loza sevillana, La narración de la reina Matilde, Libros viejos; de Artículos inéditoso borradodes: Tiempo de la reina, Cuentos, San Miguel in excelsis, Mis amigas hilanderas, Máscaras,

Dos emperatrices, La Favorita, Hilos entrecruzado, La gente nacida del lado de acá y la de allá del Pirineo, La isla de los Faisanes o de la Conferencia, Las mujeres y los libros de caballerías, Cosas de chinos, En busca del preste Juan de las Indias, Mujeres bibliófilas, Las tres hijas del sultán, Triste historia de tres hermanas pobres: las hermanas Bronte, Un lugarón castellano, El faquir, Los hermanos prerrafaelitas, La condesa du Barry; Cuentos. Destino. Barcelona: Publicado por la Delegación de Prensa y Propaganda de la Jefatura Territorial de Cataluña F.E. de las Jons, 1937-1985, Tía María; en Fantasía. Madrid: Delegación Nacional de Prensa, 1945-1946, El hilo de la vida, La hija del gobernador, La princesa que sabía demasiado; en Teatro: El chico del vidriero, Ilustraciones y Bibliografía de Carmen Baroja.

Una buena lista de textos muy de temas varios que seducirán, sin duda a tantos lectores, barojianos o no, que anhelaban encontrarse ante estos textos y con los que se demuestra la gran capacidad literaria de Carmen Baroja, quien, además de todos estos trabajos literarios, en 1908 gana su primera medalla en la sección de Artes decorativas de la Exposición Nacional de Bellas Artes por un arca repujada en metal, fundó con un grupo de amigas sensibles a este problema el Lyceum Club Femenino en 1926, del que fue coordinadora de la sección de Arte, que investigó y publicó estudios monográficos sobre el encaje en España, los amuletos y la joyería popular.

Una mujer activa cuyos trabajos han permanecido durante muchos años en la oscuridad y el silencio y asoman ahora a los escaparates de las librerías gracias al amor y empeño de su nieta.

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